HBN. Las precipitaciones registradas durante los primeros meses del año han condicionado el acceso a determinadas zonas de la corta Cerro Colorado, lo que ha repercutido directamente en el volumen de extracción. Esta situación del cobre no ha sido exclusiva de Riotinto, sino que ha afectado al conjunto de la Faja Pirítica Ibérica.
A pesar de ello, la planta ha logrado procesar 4,1 millones de toneladas de mineral, manteniendo un rendimiento estable en línea con trimestres anteriores. La ley de cobre se ha situado en el 0,30%, mientras que la recuperación metalúrgica ha alcanzado el 81,54%, reflejando un comportamiento sólido de las operaciones.
El consejero delegado de Atalaya, Alberto Lavandeira, ha señalado que “la producción del primer trimestre se ha visto afectada por unas lluvias inusualmente intensas”, aunque ha mostrado confianza en recuperar parte de ese impacto a medida que mejoren las condiciones. Más allá de los resultados trimestrales, la compañía continúa avanzando en su estrategia de crecimiento. En el entorno de Riotinto destacan proyectos como San Dionisio, los trabajos en San Antonio y Masa Valverde, así como la planificación de una futura línea de tratamiento de minerales polimetálicos.
Estas iniciativas buscan consolidar el papel de la cuenca minera como uno de los principales polos de producción de cobre en Europa. En paralelo, Atalaya refuerza su presencia en Galicia a través de su filial Cobre San Rafael y el desarrollo del proyecto Touro, considerado estratégico por la Xunta.
La iniciativa contempla una inversión de más de 500 millones de euros en proveedores locales y la creación de hasta 1.963 empleos, con un impacto económico global que podría superar los 2.500 millones de euros.
Además, el proyecto incorpora medidas de sostenibilidad y colaboración con el entorno, como acuerdos con el sector marisquero para el control de la calidad del agua o proyectos de recuperación ambiental junto a universidades.
La Fundación Atalaya continúa impulsando iniciativas sociales en la comarca, como programas de formación y empleo vinculados al sector minero. Entre ellos destaca el curso de operador técnico de instalaciones mineras, que incluye prácticas en empresas locales.
También se desarrollan actuaciones en infraestructuras y apoyo a proyectos culturales, deportivos y sociales, reforzando el vínculo de la compañía con el territorio. En el ámbito medioambiental, la mina de Riotinto celebra una década de su programa de conservación de murciélagos. Gracias a estas acciones, la población de estos animales se ha multiplicado por cuatro en los últimos años.
La iniciativa incluye la creación de refugios y sistemas de seguimiento mediante tecnología de grabación, contribuyendo a compatibilizar la actividad minera con la protección de la biodiversidad. Con estos datos, Riotinto mantiene su papel clave en la economía provincial, afrontando los desafíos actuales con una apuesta clara por la sostenibilidad, la innovación y el desarrollo a largo plazo.
















