HBN. La devoción a la Virgen del Rocío ha vivido un momento histórico en Buenos Aires con la celebración del I Encuentro Continental del Rocío en América. Delegaciones procedentes de siete países han sellado su unión en una jornada marcada por la emoción, la convivencia y el compromiso común.
El acto central tuvo lugar en el Palacio Libertad, donde asociaciones y hermandades rocieras de Argentina, Estados Unidos, Brasil, Chile, Puerto Rico, Venezuela y Cuba compartieron experiencias y trazaron el futuro de esta tradición fuera de España.
Uno de los momentos más significativos fue la firma del Manifiesto de Rocieros de América. Este documento establece una hoja de ruta para integrar a estas entidades en la estructura de la Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte.
El texto recoge compromisos clave como mantener viva la devoción, preservar la identidad rociera y reforzar los vínculos con la matriz almonteña. Además, impulsa la candidatura de esta tradición como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Junto a este acuerdo, también se formalizó la creación de la Red Panamericana de Asociaciones Rocieras. Este nuevo organismo busca coordinar y fortalecer la presencia rociera en América, donde ya existen más de treinta entidades.
La jornada permitió dibujar un mapa emocional del Rocío en el continente americano. Desde ciudades como Los Ángeles o San Juan, hasta enclaves de Argentina, Chile o Brasil, la devoción ha crecido gracias al esfuerzo de comunidades que han mantenido viva esta tradición lejos de su origen. Durante el encuentro se compartieron testimonios que reflejan años de trabajo para celebrar cultos, organizar actos y transmitir el espíritu rociero a nuevas generaciones.
El encuentro también ha servido para avanzar en la integración de estas asociaciones dentro del marco oficial. Entre las medidas planteadas, destaca la posibilidad de que las hermandades internacionales realicen peregrinaciones oficiales a la aldea del Rocío cada siete años. Este paso refuerza el vínculo entre América y Almonte, consolidando una relación que ya es parte fundamental del presente y futuro de la devoción.
La jornada se completó con actuaciones musicales y momentos de convivencia que reflejaron el carácter festivo del Rocío. El cierre tuvo lugar en el Parque Rosedal de Palermo, donde se descubrió un azulejo dedicado a la Virgen del Rocío, donado a la ciudad. Con este encuentro, la tradición rociera da un salto cualitativo en su expansión internacional, demostrando que su esencia sigue intacta más allá de cualquier frontera.


















