Adolfo Morales. Resulta llamativa, y bastante incomprensible, la nula presencia de fotógrafos en la rotulación de las calles de Huelva. Es extraño que una ciudad que tanto ha vivido de su imagen pública, de sus ceremonias, de sus inauguraciones y de sus retratos oficiales, apenas haya reservado un espacio simbólico para quienes precisamente hicieron posible esa memoria visual. Las autoridades, ayer como hoy, no han tenido reparo en posar ante la cámara en cualquier acto, buscando que su presencia quede fijada y, de algún modo, engrandecida para el recuerdo. Sin embargo, quienes han sostenido esa mirada, quienes han documentado la vida cotidiana, los acontecimientos, los oficios, las celebraciones y hasta el alma misma de la ciudad, permanecen casi siempre, por no decir siempre en la penumbra.Esa ausencia habla de una desmemoria institucional que se beneficia de la fotografía pero rara vez honra a sus autores. Estos onubenses: el fotógrafo documentalista, el reportero, o el artista que utiliza la fotografía como lenguaje de expresión, han recibido en Huelva una representación acorde con su importancia cultural y social. Y eso, sencillamente, no es justo.
Desde hace tiempo, siempre que puedo, reivindico la figura de Diego Calle. A la altura de 1909 ya realizaba trabajos fotográficos en España y Portugal, y documentaba tanto reportajes locales como colaboraciones de alcance nacional. Su trayectoria resume muy bien la dignidad de un oficio que tiene algo de arte y algo de milagro: capturar la luz, detener el tiempo, conservar la presencia humana y entregarla al papel para la posteridad.
Sería honorable para el gremio de fotógrafos que Huelva reconociera en Diego Calle no solo a una persona concreta, sino también a todo un universo profesional hecho de sensibilidad, rigor y memoria. Sería loable, justo y necesario que esta ciudad dedicara una calle o una plaza a don Diego Calle. Reivindicar su nombre es reivindicar también a todos los fotógrafos que han dado rostro duradero a Huelva y que, sin embargo, siguen esperando el respeto de un reconocimiento público.
Diego Calle fue un fotógrafo destacado de la Huelva de comienzos del siglo XX, con estudio en la calle Tetuán, 9 (Botica / Mora Claros).Ya en 1909 obtuvo reconocimientos en la Exposición Fotográfica Hispano-Portuguesa.Trabajó en reportajes locales y nacionales, tuvo presencia en ambientes culturales onubenses y aparece vinculado a la visita de Sorolla a Huelva y Ayamonte en 1919, con retratos cuya autoría se le atribuye y que se relacionan con el Museo Sorolla de Madrid. Su obra forma parte de la memoria visual de la ciudad y ha sido recuperada en alguna ocasion con una exposición de fotografías de su amplia trayectoria.















