Adolfo Morales. El despertar patrimonial de Huelva ya no es una intuición ni el empeño de unos pocos, sino una realidad cada vez más visible. Crece entre los onubenses, entre visitantes de la provincia y también entre quienes llegan de fuera, un interés sincero por conocer la riqueza histórica y cultural de una ciudad que durante demasiado tiempo pareció vivir de espaldas a su propia memoria. Ese despertar no responde a una moda pasajera, sino a una conciencia más madura sobre el valor de lo heredado. A ello han contribuido, sin duda, las nuevas promociones de profesionales del turismo y de guías especializados. Su labor está ayudando a convertir el pasado en experiencia viva. Más allá de la anécdota maquillada, cada vez más se dan pasos en el camino correcto y plausible de la historia más auténtica.Pero este resurgir no sería igual sin la entrega de quienes, desde la investigación, la docencia y el trabajo de campo, llevan años sembrando amor, respeto y conocimiento sobre Huelva. Debemos agradecer esa pasión serena y ese compromiso con la historia y el patrimonio de la ciudad a tantos profesionales que dejaron su legado o a tantos otros, contemporáneos que empujan en la misma dirección, sea el arqueólogo e investigador Javier Bermejo, como otros docentes y especialistas vinculados a la Universidad de Huelva: Lucía Fernández Sutilo, David González Cruz, José Carlos Mancha, Nuria de la O Vidal Teruel, Amanda López o Raquel Rodríguez, cada uno con su dimensión. En todos ellos hay una forma ejemplar de entender la cultura: no como adorno, sino como conciencia, legado y responsabilidad.
Sin embargo, este impulso tropieza hoy con tres obstáculos muy concretos. El primero es la falta de espacios temporales de estacionamiento para autobuses, minibuses y vehículos destinados a las visitas culturales. Habilitar zonas próximas a los monumentos permitiría ordenar mejor la llegada de grupos, agilizar recorridos y facilitar el acceso a personas con movilidad reducida. El segundo problema tiene que ver con los horarios de visita de muchos edificios históricos, especialmente aquellos bajo tutela eclesiástica o administrativa. Sus tiempos de apertura resultan a menudo escasos o incompatibles con el culto, y el tercero es el desconocimiento que se construye a mordidas y por el que la UHU e INTEGRA CONOCIMIENTO ha puesto en marcha un programa algo apretado de acercamiento del conocimiento al sector.
Y es que Huelva no necesita inventarse un pasado: le basta con reconocerse.
Desde los primeros asentamientos protohistóricos, la riqueza tartésica, fenicia, romana, islámica y medieval, enclaves como los Cabezos, Saltés, el Castillo, la iglesia convento de la Merced, su cripta, el palacio, el legado británico, el patrimonio industrial o la memoria americanista vinculada a los Pinzón, la ciudad atesora una secuencia histórica excepcional.
Parafraseando una expresión ya conocida, podríamos decir que el patrimonio histórico, arqueológico y etnográfico de Huelva constituye la verdadera voz de nuestra memoria colectiva. Pero esa voz necesita apoyo firme, para una promoción a la altura de su grandeza.
El despertar patrimonial de Huelva.
















2 comentarios en «El despertar patrimonial de Huelva»
Una aportación muy oportuna y constructiva para la proyección del Patrimonio de Huelva hacia el exterior y para su mejor conocimiento por parte de los onubenses.
Sumando poco a poco.