HBN. Considerada una de las celebraciones más destacadas de Huelva, la romería de Piedras Albas sobresale por su riqueza patrimonial y etnográfica. La organización corre a cargo de la Hermandad de Nuestra Señora de Piedras Albas junto a los ayuntamientos de ambos municipios.
El Domingo de Pascua marca el inicio con el sonido del tamboril recorriendo las calles desde primera hora. A este se suman los tradicionales danzantes conocidos como ‘Cirochos’, una de las estampas más características de esta romería. Piedras Albas abre cada año el calendario romero de Huelva tras la Semana Santa.
El día grande será el Martes de Pascuas, cuando los romeros recorrerán ambos municipios antes de dirigirse a la ermita situada en el Prado de Osma. Allí se celebrarán los actos centrales, como la eucaristía, el besamanos y la procesión de la Virgen.
Uno de los momentos más esperados es la tradicional Toma de Pendones por parte de los nuevos mayordomos, una ceremonia cargada de simbolismo que mantiene viva la esencia de esta celebración.
La devoción a la Virgen de Piedras Albas se remonta al siglo XV, según la tradición que sitúa el hallazgo de la imagen en torno a 1470. Desde entonces, generaciones de vecinos han mantenido viva esta romería que combina fervor religioso y ambiente festivo.
La romería une historia, devoción y tradiciones únicas en el corazón del Andévalo. Junto a Piedras Albas, otras localidades de la provincia también comienzan su calendario romero. Es el caso de Calañas, que celebra la romería de la Virgen de la Coronada, una devoción con más de cinco siglos de historia que arranca con ‘La Traída’.
Este inicio da paso a meses intensos en Huelva, con citas como la romería de la Virgen de la Peña en Puebla de Guzmán, la de la Bella en Lepe, la de Montemayor en Moguer o la multitudinaria Romería del Rocío.
La provincia se consolida así como uno de los grandes referentes de las tradiciones populares andaluzas, con un calendario que se prolonga hasta septiembre con la romería de la Reina de los Ángeles en Alájar. Huelva vuelve a situarse en el centro de la devoción y la cultura festiva con un calendario romero que cada año reúne a miles de personas en torno a sus tradiciones.
















