Adolfo Morales. Toda una vida sin poder librarnos del fantasma silencioso de la contaminación, un fenómeno asociado a la industria que se asentó junto a la ría, y que en sus mejores momentos nos envenenó el aire y diezmo su paisaje y la vida que allí discurría.
Los índices de calidad del aire (ICA) evalúan la contaminación atmosférica y su impacto en la salud, basándose en la medición de contaminantes como partículas en suspensión (PM2.5 y PM10), dióxido de nitrógeno (NO2), dióxido de azufre (SO2), ozono (O3) y monóxido de carbono (CO). Estos índices se dividen en categorías que indican el nivel de riesgo para la salud humana. Los valores de ICA varían entre «Bueno» (0-50) y «Peligroso» (300+), con cada rango reflejando distintos grados de impacto en la salud.
Hoy debemos seguir mirando los valores intermedios. Sigue ahí el fantasma, aunque esté más controlado. En la industria nunca se puede decir que todo está al 100% bajo control en todo momento.
El aire contaminado puede causar diversas enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Las partículas finas (PM2.5) son particularmente peligrosas, ya que penetran profundamente en los pulmones y pueden llegar al sistema circulatorio, lo que aumenta el riesgo de asma, bronquitis, EPOC, cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares.
En Huelva, la calidad del aire es generalmente buena, con niveles bajos de partículas PM2.5 y PM10. Sin embargo, existen zonas críticas, como el polo químico, donde las emisiones de dióxido de azufre y otros contaminantes pueden elevarse, especialmente durante el verano. Estos episodios pueden incrementar el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. La normativa europea de calidad del aire establece límites para los contaminantes, pero en momentos de alta contaminación, las zonas cercanas a industrias pueden alcanzar niveles de alerta que afectan la salud pública. Para mitigar estos riesgos, se recomienda reducir las emisiones industriales y promover el uso de energías limpias.
La App gratuita IQAIR es una herramienta muy eficaz para conocer la calidad del aire en tu barrio y en tu casa. Un vigilante también silencioso, con la garantía del organismo REDIAM de la Junta de Andalucía, que no te ocupará lugar en tu teléfono.
Para evaluar la calidad del aire en términos de los niveles de contaminación y su impacto potencial en la salud, los equipos lectores miden contaminantes, como partículas en suspensión (PM2.5 y PM10), dióxido de nitrógeno (NO2), dióxido de azufre (SO2), ozono (O3) y monóxido de carbono (CO).
Índice de Calidad del Aire (ICA) y su relación con la salud.
Escala típica del ICA:
0-50: Bueno – La calidad del aire es satisfactoria y presenta poco o ningún riesgo para la salud.
51-100: Moderado.
101-200: Insalubre.
201-300: Muy insalubre.
300+: Peligroso.
Efectos en la salud:
Puede afectar la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno. Ello puede provocar fatiga, dolor de cabeza, mareos y dificultad para respirar.
Asma: El aire contaminado puede desencadenar ataques de asma, especialmente en niños y adolescentes.
Bronquitis y EPOC: La exposición a largo plazo a contaminantes como el PM2.5 y el NO2 puede llevar a enfermedades pulmonares obstructivas crónicas.
Cáncer de pulmón: La exposición prolongada a partículas finas (PM2.5) y a ciertos gases contaminantes aumenta el riesgo de cáncer de pulmón.
Los niños son más vulnerables a los efectos de la contaminación del aire, ya que sus pulmones y sistemas respiratorios aún están en desarrollo. La mala calidad del aire puede afectar su crecimiento y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades respiratorias a largo plazo.
En Huelva, la calidad del aire tiende a ubicarse en niveles «Buenos» según datos recientes de observación ambiental, con concentraciones de partículas PM2.5 y PM10 dentro de rangos bajos en mediciones puntuales de monitorización de calidad online.
Existen puntos críticos que pueden deteriorar localmente la calidad del aire y la salud pública. La zona del polo químico de Huelva, ha sido señalada por residentes y colectivos ciudadanos como fuente de emisiones de dióxido de azufre (SO?), partículas y metales pesados como el arsénico. Particularmente durante periodos de alta temperatura y estabilidad atmosférica en verano.
En síntesis, Huelva presenta en general una calidad del aire dentro de límites aceptables, pero episodios recurrentes de emisiones industriales y meteorología adversa especialmente en jornadas de mucho calor pueden elevar los niveles de contaminantes, especialmente en áreas relativamente cercanas a instalaciones industriales.
Hay que ser vigilantes y exigentes con los responsables de la salud de los onubenses, algo que no debería estar reñido con la industria, el desarrollo, el progreso y por supuesto con la transparencia.
Desde la Caverna de Platón: Mi áire, mi fantasma.
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