Redacción. El Martes Santo avanza en Huelva con la presencia de la Hermandad de la Sagrada Lanzada, una cofradía de corte clásico que imprime solemnidad y equilibrio a la jornada. Desde la Iglesia de los Dolores, la corporación pone en la calle una estación de penitencia seguida por numerosos onubenses que acompañan su discurrir por el centro de la ciudad.

Fundada en 1958, la hermandad cuenta con aproximadamente 700 hermanos, manteniendo una presencia definida dentro del día y un notable arraigo en la ciudad. Desde su templo, pone en la calle un cortejo de nazarenos cuya identidad viene marcada por su hábito: túnica azul con capa y morrión de raso blanco y cíngulo del mismo color, configurando una estampa elegante y reconocible.
La cruz de guía se pone en la calle en torno a las 17:35 horas, iniciando un recorrido que conduce a la hermandad desde su entorno hacia el centro. Desde sus primeros tramos, la cofradía avanza en un ambiente de recogimiento que acompaña a todo su cortejo.

El paso de misterio del Santísimo Cristo de la Sagrada Lanzada avanza representando el momento en el que Longinos hiere el costado de Cristo en la cruz, en una escena de profundo contenido teológico. La imagen del Señor, obra de Francisco Joaquín Moreno Daza (1985), preside un conjunto que destaca por su composición y fuerza simbólica.
El misterio discurre acompañado por la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de la Expiración, Salud y Esperanza de Huelva, que imprime carácter y solemnidad al discurrir del paso.
Tras él, Nuestra Señora de los Dolores procesiona bajo palio, ofreciendo una estampa de elegancia y clasicismo. La dolorosa, obra de Manuel Domínguez Rodríguez (1966), constituye uno de los principales focos devocionales de la hermandad, acompañada musicalmente por la Banda Municipal de Música de Aznalcóllar.

Durante su itinerario, la cofradía avanza hacia el centro dejando estampas destacadas en enclaves como Berdigón, Rábida o Murillo, antes de incorporarse a la Carrera Oficial, donde mantiene su sello propio dentro del Martes Santo. Tras completar su estación de penitencia, el regreso lleva nuevamente a la hermandad por el eje céntrico, transitando por calles como Vázquez López, Gobernador Alonso o Hernán Cortés, en un discurrir ya marcado por el recogimiento de la noche.
Al frente de la hermandad se sitúa su hermano mayor, Juan Romero Pulido, mientras que la dirección de los pasos recae en Francisco Javier Michinina Sánchez como capataz general, junto a Miguel Ángel Rodríguez de la Rosa en el misterio y José Manuel Belmonte Prieto en el paso de palio, coordinando el discurrir de la cofradía durante toda la jornada. La entrada del último de sus pasos en el templo está prevista en torno a la 01:35 horas, poniendo fin a una estación de penitencia marcada por la elegancia, la solemnidad y el equilibrio de la corporación dentro del Martes Santo onubense.
La Hermandad de la Lanzada vuelve así a dejar en las calles de Huelva una cofradía de estilo definido, en la que se combinan tradición, simbolismo y una forma sobria de vivir la Semana Santa.



















