HBN. El municipio de Moguer vivió una de sus noches más intensas con la salida del Cristo de la Sangre, imagen de profundas devociones que protagonizó un recorrido marcado por el silencio y la emoción. Un redoble de tambores anunciaba el inicio de una estación de penitencia que dejó momentos inolvidables, especialmente en su paso por el interior de la iglesia de Iglesia de Santa María de la Granada.
Un cortejo multitudinario cargado de simbolismo
La Hermandad del Santísimo Cristo de la Encarnación volvió a batir récord de participación con un cortejo formado por 382 penitentes. Muchos de ellos realizaron su estación de penitencia descalzos, portando cruces de madera o cadenas, en una manifestación pública de fe que llenó de solemnidad las calles moguereñas.
El discurrir de la comitiva por las calles de la localidad se convirtió en una auténtica expresión de religiosidad popular, destacando especialmente su paso por el templo parroquial, considerado uno de los más imponentes de la provincia.
Tradición y representación institucional
Uno de los momentos más significativos de la noche fue el paso por el palco de autoridades, donde la hermandad cumplió con la tradicional petición de venia. En este punto estuvieron presentes miembros del equipo de gobierno, del Consejo de Hermandades y Cofradías de Moguer y representantes de las distintas hermandades locales.
También participó el alcalde de la localidad, Gustavo Cuéllar, quien acompañó a la comitiva en este recorrido tan especial.
Saetas para una noche de emoción
La noche estuvo marcada además por el cante de saeteras y saeteros moguereños, que pusieron voz a la devoción popular en distintos puntos del recorrido.
Sus interpretaciones añadieron aún más emoción a una jornada que volvió a demostrar la fuerza de la Semana Santa de Moguer, donde tradición, fe y sentimiento se funden en cada paso.















