Redacción. La Hermandad de la Borriquita realiza su estación de penitencia desde la Parroquia Mayor de San Pedro, abriendo la Semana Santa de Huelva en una jornada marcada por la ilusión, el color y el protagonismo de los más jóvenes. La salida de la cofradía vuelve a convertirse en uno de los momentos más esperados del Domingo de Ramos en Huelva, marcando el inicio de una semana cargada de fervor, simbolismo y tradición en la ciudad.
Fundada en 1945 y erigida canónicamente en 1947, la corporación cuenta en la actualidad con alrededor de 475 hermanos, consolidándose como una de las hermandades con mayor arraigo en la capital onubense. Desde su templo, la cofradía pone en la calle un cortejo de varios centenares de nazarenos, caracterizados por su hábito de túnica blanca con botonadura roja, capa y morrión de sarga roja, completado con cíngulo hebreo.

La cruz de guía, que este año presenta culminado su conjunto de orfebrería, abre el discurrir de la hermandad acompañada musicalmente por la Banda de Cornetas y Tambores de Aracena. Desde el Porche de San Pedro, la cofradía inicia su recorrido buscando la Plaza de San Pedro para adentrarse posteriormente por Daoiz y alcanzar el Paseo de Santa Fe, uno de los puntos más característicos de la jornada, donde se concentran numerosos onubenses para presenciar el paso de la hermandad.
El paso de misterio de la Entrada Triunfal en Jerusalén avanza con su habitual composición dinámica. La imagen del Señor, obra de Antonio León Ortega (1946) y bendecida en 1947, preside una escena que la hermandad continúa enriqueciendo de forma progresiva. En esta jornada se aprecian los ropajes incorporados a varias figuras secundarias, entre ellas la mujer hebrea y el apóstol Santiago, que contribuyen a una mayor uniformidad estética del conjunto. La Agrupación Musical Santa Cruz pone sus sones tras el misterio, reforzando el carácter alegre y narrativo del paso.
Tras él, Nuestra Señora de los Ángeles procesiona bajo palio en una estampa de marcado carácter alegre, acorde con la identidad de la jornada. La dolorosa, obra también de Antonio León Ortega (1949), es una de las imágenes más singulares de la Semana Santa onubense, destacando por su leve sonrisa. En este año presenta como principal novedad un nuevo sobremanto que pasa a enriquecer su ajuar. El acompañamiento musical corre a cargo de la Banda de Música Virgen de las Mercedes de Bollullos Par del Condado.
El cortejo incorpora además nuevos elementos en su estructura interna, como los bastones destinados a fiscales y diputados, que se suman al proceso de renovación progresiva del patrimonio de la hermandad. Estos estrenos responden a una línea de crecimiento sostenido basada en la incorporación paulatina de piezas y en la implicación de los distintos grupos que integran la corporación.
Al frente de la hermandad se sitúa su hermano mayor, Abraham Cruz García, mientras que la responsabilidad del martillo recae en el capataz general Manuel Gómez González, coordinando el discurrir de ambos pasos.
A lo largo de su itinerario, la cofradía avanza desde el Paseo de Santa Fe hacia enclaves centrales como la Plaza Quintero Báez, Tres de Agosto y la Plaza de las Monjas, continuando por calles como Vázquez López, Palacio o Rico antes de buscar Hernán Cortés, Rascón y Las Bocas en dirección a la Placeta y la Carrera Oficial.
Tras completar su estación de penitencia, el regreso lleva nuevamente a la hermandad por San Salvador, Fernando el Católico y Palos, retomando su camino por La Fuente y la Plaza de San Pedro hasta su templo, donde la entrada del último de sus pasos está prevista en torno a las 22:15 horas, poniendo el broche a una jornada que inaugura la semana grande de la ciudad.
La Borriquita vuelve así a poner en la calle una estación de penitencia reconocible, que combina participación, dinamismo y evolución patrimonial en el inicio de la Semana Santa de Huelva.

Domingo de Ramos, Huelva.
Fotos: Edith-HBN


















