Adolfo Morales. La ciudad de Huelva, que presume de ser sede de un festival de cine internacional, carece sorprendentemente de salas de cine en su capital. Con el cierre de la última sala, en el centro comercial Aqualón, los ciudadanos se ven obligados a desplazarse a otro centro comercial, alejado de centro urbano, como única alternativa, dificultando el acceso a muchos onubenses. La falta de cines en el centro de la ciudad resulta una contradicción con su estatus cultural.
Históricamente, Huelva contó con salas como los cines Rábida, Emperador, o Gran Teatro que ofrecían acceso directo y a pie de calle. Estos lugares formaban parte del paisaje urbano, pero hoy en día han desaparecido o se encuentran en desuso.
El Ayuntamiento podría y debería recuperar espacios como el Gran Teatro o la Casa Colón, que en su día fueron utilizados para cine, o circunstancialmente como viene siendo con su Festival internacional, o rehabilitar instalaciones olvidadas como el viejo Salón de actos del antiguo sindicato vertical o Cantero Cuadrado, ambas en franco deterioro. Estas u otras infraestructuras adecuadas, aunque fuesen más recoletas, podrían ofrecer una solución viable para diversificar el acceso al cine en la ciudad.
En resumen, resulta bochornoso, casi cómico que Huelva, en comparación con el resto de Andalucia y ni que decir con el resto de España, que a pesar de su «relevancia en el cine» a través de su festival, carezca de una oferta cinematográfica accesible para sus ciudadanos a pié de calle. La creación, el fomento o la promoción de espacios públicos o privados, como la reactivación de aquellos Cine Clubs, serían un paso fundamental para mejorar y dar respuesta a una necesidad evidente.













