MCLópez. El Pregón de la Semana Santa de Huelva 2026 abrió este Domingo de Pasión el tiempo de la espera con una intervención cargada de evocaciones, sentimiento y referencias a la vida de hermandad. La voz de la pregonera conectó con el público en un acto que reunió al mundo cofrade y marcó el arranque emocional del calendario.
El acto se ha celebrado en el tradicional domingo previo al de Ramos. Y ha reunido a representantes institucionales, miembros del Consejo de Hermandades y Cofradías, autoridades eclesiásticas y numerosos cofrades. Llenaron el auditorio en una mañana cargada de expectación. Desde el inicio, el discurso se desenvolvió en un tono cercano y evocador. María del Valle Mesa compartió recuerdos personales con estampas reconocibles de la vida de hermandad y de la preparación de las estaciones de penitencia.
La pregonera es hermana de la Hermandad de la Borriquita y conocida por su trayectoria en el ámbito de las exaltaciones cofrades. Ofreció un recorrido emocional por la vivencia de la Semana Santa en los barrios y en el centro histórico. En su intervención no faltaron referencias a la transmisión generacional de las tradiciones. Al compromiso silencioso de quienes trabajan durante todo el año en las corporaciones y a la dimensión social que las hermandades desarrollan más allá de los desfiles procesionales.
El público respondió en diversas ocasiones con aplausos a un texto que alternó momentos de lirismo con reflexiones sobre el presente de la celebración. La evocación de devociones populares y de escenas cotidianas —ensayos, cultos cuaresmales o preparativos en las casas de hermandad— contribuyó a dibujar un retrato colectivo de la ciudad en vísperas de su semana más intensa.
El pregón puso también de relieve la singularidad de la Semana Santa onubense dentro del panorama andaluz. Declarada fiesta de Interés Turístico Nacional, la celebración combina tradición, patrimonio artístico y una marcada participación popular que se remonta a varios siglos de historia. La salida procesional de las hermandades constituye el momento central de un calendario que vertebra buena parte de la vida religiosa y cultural de Huelva.
En este contexto, la intervención de María del Valle Mesa adquirió un significado especial al convertirse en la segunda mujer en la historia de la ciudad que asume la responsabilidad de pregonar la Semana Santa. Su discurso incidió en la necesidad de preservar la esencia de una tradición que evoluciona con la sociedad. Al tiempo reivindicó el papel de la fe y de la memoria compartida como elementos de cohesión.
A la salida del Gran Teatro, el ambiente en las calles del centro reflejaba ya el inicio del tiempo cofrade. Visitas a templos, conversaciones sobre itinerarios y los últimos preparativos en las hermandades anticipaban la cercanía del Domingo de Ramos. Con este pregón, Huelva entra así en una etapa marcada por la emoción, la espera y la renovación de una celebración que cada año vuelve a situar a la ciudad ante el espejo de su propia tradición.
















