Historias del Puerto de Huelva

Rumbo a Huelva bajo la amenaza submarina

Tres vapores en el Atlántico compartiendo una historia de guerra en dirección a la costa onubense en 1941

Convoy Atlántico
Puntos de la historia marítima
Mapa con los puntos descritos en el relato.

RFB. A más de doscientas millas de la costa de Huelva, en la madrugada del 6 de junio de 1941, el silencio del Atlántico se rompió con el estallido de los torpedos. En medio de la oscuridad, dos mercantes que navegaban rumbo a la ría onubense comenzaron a hundirse lentamente mientras sus tripulaciones luchaban por salvar la vida. La guerra submarina, que parecía lejana para un país neutral, golpeaba de lleno las rutas marítimas que abastecían la economía del suroeste español.

Vista aérea del puerto de Huelva en aquella época.

Durante aquellos meses, el puerto de Huelva seguía manteniendo una intensa actividad ligada al tráfico internacional. Era imprescindible, a pesar de la guerra mundial. La industria metalúrgica y minera instalada en nuestra provincia dependía en gran medida de la llegada de carbón y coque desde las cuencas británicas, al tiempo que numerosos vapores arribaban en lastre para cargar minerales y productos derivados de la explotación de la Faja Pirítica Ibérica. Esa doble corriente de mercancías mantenía viva una red comercial que conectaba directamente la ciudad con los grandes escenarios navales de la Segunda Guerra Mundial.

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En ese contexto descendía hacia el sur el convoy aliado OG-63, zarpado de Liverpool a finales de mayo de 1941. La formación no era homogénea: estaba organizada en varias secciones según el puerto británico de procedencia. Buques procedentes de Milford Haven, Liverpool, Preston o del Clyde escocés se iban integrando en largas columnas escoltadas por unidades de la Royal Navy. En total, al menos treinta y cinco cargueros navegaban juntos hacia el estrecho de Gibraltar, donde estaba prevista su dispersión final.

Vapor británico Barón Lovat
El SS ‘Baron Lovat’, que con cierta regularidad visitaba el puerto de Huelva.

Entre ellos figuraban tres vapores ligados al puerto onubense. El británico Baron Lovat, construido en Escocia en 1926, transportaba coque procedente del río Tyne. El sueco Taberg, más pequeño, se dirigía también a Huelva pero en lastre, con la previsión de cargar mineral en la ría, en el muelle de Tharsis, en el muelle Norte o en el de la Compañía de Riotinto. El tercero, el vapor británico Shuna, botado en 1937, también participaba en rutas comerciales habituales entre las islas británicas, Portugal y el suroeste de España.

Durante varios días, el convoy avanzó sin incidentes graves por el Atlántico oriental. Sin embargo, el 5 de junio fue localizado por submarinos italianos cuando navegaba al suroeste del cabo de San Vicente, en uno de los corredores marítimos más peligrosos del momento. En la madrugada del día siguiente, las 04:22 horas,  el submarino Guglielmo Marconi lanzó un ataque con torpedos contra la columna de mercantes. El Taberg se hundió rápidamente con numerosas víctimas. Poco después desapareció el Baron Lovat, aunque en este caso la totalidad de sus treinta y cinco tripulantes pudo ser rescatada por el buque escolta HMS Wellington.

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Crucero británico 'Wellington
El crucero ‘Wellington’, de la Royal Navy, que escoltaba al convoy y salvó a toda la tripulación del ‘Baron Lovat’.

Aún esa misma mañana, un avión alemán Focke-Wulf Condor atacó al convoy desde el aire y hundió otro mercante, el Glen Head. La guerra, que se libraba simultáneamente bajo el agua y en el cielo, convertía la ruta hacia el golfo de Cádiz en un escenario de alto riesgo.

Pese a las pérdidas, la formación continuó hacia el este. En la madrugada del 7 de junio, ya cerca de Cabo Trafalgar, los vapores con destino a puertos ibéricos abandonaron la escolta. El Shuna puso rumbo directo a la ría onubense y entró en el puerto de Huelva el día 8, convirtiéndose en el único de los tres protagonistas que logró completar el viaje.

Submarino 'Marconi'
El submarino ‘Guglielmo Marconi’, que hundió a dos de los buques que se dirigían a Huelva, meses antes en Nápoles.

Desde la perspectiva local, el episodio reflejaba con claridad la importancia estratégica del tráfico marítimo para la economía de nuestra provincia. Vapores cargados de combustible industrial llegaban desde Gran Bretaña mientras otros partían hacia el exterior con mineral o productos químicos. Era un flujo constante, mantenido incluso en las circunstancias más peligrosas.

La historia tiene además una curiosa derivación posterior. El HMS Wellington, que había salvado a los supervivientes del Baron Lovat, sufrió meses antes daños en una colisión con el vapor británico Sarastone, por lo que tuvo que varar para repararse. El incidente se produjo cuando formaba parte de la escolta del convoy transatlántico HX-43, desde el puerto canadiense de Halifax en dirección al Reino Unido. En él navegaba el Sarastone. Este nombre volvería a quedar unido a Huelva poco después, y para siempre: el 29 de octubre de 1941 el Sarastone fue hundido en la bocana del puerto onubense por un avión FW Condor alemán, y hoy sus restos reposan en aguas próximas a Mazagón.

Así, entre junio y octubre de 1941, varias historias marítimas confluyeron en un mismo escenario geográfico. Dos vapores que nunca llegaron a la ría, uno que sí lo hizo y otro que acabaría hundido frente a su entrada dibujan un episodio que conecta la gran guerra del Atlántico con la memoria portuaria de Huelva.

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1 comentario en «Rumbo a Huelva bajo la amenaza submarina»

  1. Siempre interesante conocer nuestros precedentes y así poner en valor quiénes fueron y cómo los actores de aquellos días.

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