
Antonio Delgado Pinto. Hoy traemos hasta estas páginas la última entrega de las grandes bodegas desaparecidas en el Condado de Huelva: las bodegas del Diezmo ubicadas en Manzanilla. Adquiridas hace poco tiempo por la Diputación de Huelva, este edificio histórico se convertirá en un futuro esperemos que cercano en Museo y Centro de Interpretación del Vino.

El mantenimiento del estamento eclesiástico y de los edificios religiosos se hacía en la Edad Media y hasta hace relativamente poco tiempo mediante el pago del diezmo. Era un impuesto que normalmente suponía del diez por ciento de las ganancias agrícolas, ganaderas o artesanas. Esa palabra, diezmo, y otras como cillero (el administrador que se encargaba de recoger los tributos) o casa de la cilla (granero donde dichos tributos se almacenaban) han llegado hasta nuestros días, de tal forma que en muchos lugares aún sigue existiendo el diezmo o la casa de la cilla. Como ya hemos dicho, hoy traemos hasta estas páginas las bodegas del Diezmo de Manzanilla, íntimamente ligadas a los círculos religiosos de la localidad.
Edificadas en el patio trasero de la casa rectoral, las bodegas se levantaron en pleno siglo XIX, como muchas otras de esta época en los extramuros de la ciudad y probablemente ocupando una manzana completa. El emblema que aparece en un pequeño bajorrelieve de la torre y que puede verse desde la calle Santa María es muy significativo y conecta con los dos azulejos de la casa rectoral: se trata del escudo del Cabildo Catedralicio de Sevilla. En el acerado de la mencionada casa rectoral, justo delante de la puerta principal, aparece el año 1880, fecha en que pueden datarse ambas construcciones: la bodega y la vivienda. Ambos edificios están muy deteriorados en la actualidad y urge una reforma urgente.
Fotos: Antonio Delgado Pinto.
Bodegas El Diezmo, Manzanilla.
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