
Antonio Delgado Pinto. A pesar de que el Condado siempre se ha caracterizado por una producción mayoritaria de vinos, la mitad norte de la provincia se ha especializado más en anís, aguardiente e incluso coñac. Sin embargo, también las bodegas del Andévalo han ido sucumbiendo poco a poco al progreso mal entendido y han ido desapareciendo, tal como ha pasado en otras zonas de la provincia. Pocas quedan ya que puedan testimoniar la época de mayor esplendor de la viticultura. Afortunadamente aún subsisten algunos de aquellos enormes complejos bodegueros que sustentaron la economía de nuestra zona durante una gran parte del pasado siglo. Aquí están algunos de ellos como justo recuerdo y homenaje a aquellos que trabajaron en los campos y en las bodegas de nuestro territorio.
A finales del verano pasado esta bodega caía bajo la piqueta y con su demolición desaparecía de la travesía de Valverde del Camino este símbolo indiscutible de la agricultura y de la economía valverdeña. Podemos decir que es la más reciente bodega arrasada por los cambios de rumbo de las políticas agrarias que nos han alumbrado (es un decir) durante el último medio siglo.

A caballo entre el Condado, el Andévalo y la Cuenca Minera, la localidad de Valverde del Camino ha sido desde hace años un lugar de rica producción de anís y aguardiente. Concretamente, las bodegas Zarza Mora han sido desde principios del siglo XIX uno de los lugares de más peso específico en esta zona. Sus rótulos cerámicos de azulejos sevillanos son uno de los hitos en la ruta hacia la Sierra. ‘Cristianas y Moras bebed anís Zarza-Mora’, esa era una de las frases con las que se abría la publicidad de esta bodega a mediados del siglo pasado. Sus naves, en la zona sur del casco urbano, fueron todo un emblema durante la última centuria.
Fotos: Antonio Delgado Pinto.
Capítulo anterior de la serie: https://huelvabuenasnoticias.com/2026/01/04/los-templos-del-vino-bodegas-domecq-bollullos-par-del-condado/






















