MCLópez. Huelva volvió a creer en los Reyes Magos, como no podría ser de otra manera. La tarde y noche de ayer, 5 de enero, la capital onubense se echó a la calle para acompañar a Sus Majestades los Reyes Magos en una cabalgata que cumplió fielmente con lo anunciado y superó las expectativas, consolidándose como una de las más ambiciosas y reconocibles de los últimos años. La ilusión se adueñó de cada rincón en un desfile que combinó tradición, identidad local y un potente despliegue visual.
Desde primeras horas de la tarde, las aceras del recorrido comenzaron a llenarse de familias, niños con bolsas preparadas para los caramelos y mayores dispuestos a revivir, aunque solo fuera por unas horas, la emoción de la infancia. Puntual, a las 15:30 horas, el cortejo inició su marcha desde la explanada del Centro Social La Orden, tras la tradicional ofrenda floral en el Santuario de la Cinta, avanzando con ritmo constante hacia el corazón de la ciudad hasta alcanzar, ya de noche, la Plaza de la Constitución poco después de las 21:00 horas.
Las carabelas reales marcan un antes y un después
La gran protagonista de esta edición fue, sin duda, la presentación de los nuevos tronos reales, concebidos como carabelas inspiradas en los viajes de Cristóbal Colón y pensadas para reforzar el vínculo entre la Cabalgata y la historia onubense. Diseñadas por el artista local Juan Robles y ejecutadas por Volumen Huelva, las carrozas de Melchor, Gaspar y Baltasar impresionaron por su tamaño, nivel de detalle y cuidada iluminación LED.
Cada trono, con proa y popa perfectamente definidas y una balaustrada central, avanzó sobre bateas de gran formato de hasta ocho metros de largo y cinco de altura. Melchor, en tonos dorados y escoltado por caballos blancos; Gaspar, en plata y acompañado por camellos; y Baltasar, en cobre y flanqueado por elefantes, se convirtieron en el foco de miles de miradas y aplausos a lo largo de todo el recorrido.
Trece carrozas, más de 500 participantes y un ambiente inolvidable
El desfile estuvo compuesto por 13 carrozas y una comitiva de más de 500 personas, entre figurantes, pajes, músicos y personal de animación. Junto a los tronos reales desfilaron carrozas tan destacadas como El Patio del Amor, la dedicada al Centenario del vuelo del Plus Ultra, el Belén con referencias al patrimonio de la ciudad —como la Fuente Vieja o el Humilladero de la Cinta— y el luminoso Trono de la Estrella de la Ilusión.
El público infantil disfrutó especialmente de las carrozas temáticas inspiradas en Shrek, Star Wars en su 50 aniversario, Caperucita Roja, El Mago de Oz, un aquelarre fantástico y una original carroza de animales en blanco y negro con pingüinos y osos panda. Cuatro bandas de música, charangas, pasacalles, el Heraldo Real con guardia a pie y a caballo, el buzón solidario de la Hermandad de la Victoria y los vehículos históricos de Bomberos y Emtusa pusieron ritmo y tradición a una tarde sin sobresaltos.
Una jornada de Reyes Magos en Huelva con marcado carácter social
Antes del desfile, Sus Majestades llevaron la magia a distintos centros sociales y sanitarios de la ciudad, entre ellos el Hospital Juan Ramón Jiménez, residencias de mayores y centros de atención especializada, ampliando el alcance de una celebración pensada para todos.
Anoche, cuando se apagaron las luces de las carrozas y las últimas notas musicales se perdieron en el centro, Huelva quedó cubierta de confeti, caramelos y sonrisas cansadas. La Cabalgata de Reyes Magos de 2026 no solo cumplió lo previsto: dejó claro que la apuesta por la identidad propia ha llegado para quedarse.
Huelva, cabalgata de los Reyes Magos.













