MCLópez. Hay muchos episodios de la historia nacional que han tenido algún lugar del territorio onubense como protagonista. Con la ayuda del subdelegado de defensa, coronel de Infantería de Marina Manuel Barrera de Segura, que amablemente nos ha apuntado datos, traemos uno de estos, verdaderamente singular por la conexión de la marina con uno de los términos onubenses más alejados de la costa.
En los altos de la provincia de Huelva se divisa a lo lejos el mar, pero el pequeño municipio de Santa Olalla del Cala guarda una historia de resistencia que quizá no se conoce en su justa medida. Durante la Guerra de la Independencia (1808–1814), esta localidad onubense se convirtió en un enclave crucial para la defensa de Andalucía frente al avance de las tropas napoleónicas.
Una posición estratégica en la Vía de la Plata
Ubicada en uno de los pasos naturales entre Extremadura y el sur peninsular, Santa Olalla del Cala adquirió un papel decisivo cuando la Junta Central eligió el lugar para el despliegue de tropas de la Infantería de Marina española. Su control era esencialpara frenar el acceso de las fuerzas francesas hacia Sevilla y otras ciudades andaluzas.
Con el brigadier José Serrano Valdenebro al mando, se organizó la llamada Legión Real de Marina, encargada de proteger los pasos montañosos que podrían servir de vía al enemigo.
El despliegue de los regimientos
A finales de 1808, unidades de artillería y del 1er Regimiento de Infantería de Marina se trasladaron desde San Fernando a Santa Olalla, desplegándose por puntos clave de la zona como la Venta del Culebrín y el camino hacia Fregenal, estableciéndose el Cuartel General de la Plana Mayor de este 1er Regimiento en la propia localidad, que pasó a ser el centro de toda la actividad bélica en aquel estratégico territorio. Esta maniobra buscaba reforzar la línea defensiva en Sierra Morena.
La defensa durante la invasión de 1810
En 1810, cuando el ejército francés lanzó su ofensiva sobre Andalucía, las tropas de Marina acantonadas en Santa Olalla se encontrarían frenando eficazmente las acometidas de las primeras líneas francesas, junto a importantes partidas de guerrilleros locales. El castillo medieval de la localidad fue fortificado por los infantes de Marina, convirtiéndose en un bastión desde el que se controlaba el paso de la Vía de la Plata. La resistencia en esta zona no solo retrasó el avance enemigo, sino que también permitió reorganizar fuerzas españolas en el interior andaluz.
Huellas en la memoria local
El recuerdo de aquellos días aún pervive en Santa Olalla. Un ancla conmemora aquella hazaña en una avenida que pasó a llamarse de la Marina española. La inscripción de la placa de ese monumento dice:
La Marina de Guerra a la noble villa de Santa Olalla del Cala en respuesta por su
patriotismo y perdurable amor a la Armada. Julio MCMVXXI.
Por último, ya en el año 2001, la Armada donó a la localidad un cañón de asalto que fue fijado en la plaza de la Marina Española, justo frente al comienzo de la avenida del mismo nombre. Estos elementos patrimoniales recuerdan el vínculo profundo entre el municipio y la Infantería de Marina española, la más antigua del mundo, así como el papel, muchas veces olvidado y no por todos conocido, que jugó Santa Olalla del Cala en la lucha por la libertad frente a la ocupación napoleónica.
Infantería de Marina, Santa Olalla del Cala.
















