Redacción. El Consistorio de Cartaya y la sociedad local celebraron la Gala de Honores y Distinciones, un emotivo acto en el que se reconoció a 15 personas, colectivos y entidades. Con esta cita, se destacó la importancia de quienes han aportado, con su dedicación y esfuerzo, al progreso y bienestar del municipio.
El alcalde, Manuel Barroso, subrayó durante su intervención que estas distinciones son un ejemplo del espíritu de servicio y compromiso que engrandece a Cartaya. Además, recordó que el acto se enmarca en el 60 aniversario de la Feria de Octubre, trasladándose en esta ocasión al mes de septiembre.
En el ámbito de los Hijos Predilectos, recibieron el reconocimiento el historiador y catedrático José Román Delgado, y a título póstumo, el fotógrafo e imaginero Fernando Álvarez Galán. Como Hijos Adoptivos, fueron distinguidos la periodista Nieves Herrero, el Teniente General Alejandro Escámez Fernández, y, de forma póstuma, el ingeniero Lorenzo Cabezuelo Perea.
Asimismo, se entregaron Medallas de la Villa a José Abreu Florencio, por su trayectoria en el taekwondo, y a la soprano Soraya Méncid, cuya carrera artística es motivo de orgullo local.
Por otro lado, recibieron Menciones Honoríficas la directora de la Academia Municipal de Baile, Rosario Angulo Rodríguez; el ex futbolista y técnico deportivo Alejandro Marañón Pérez; las hermandades de Ntro. Padre Jesús Nazareno y Ntra. Sra. del Carmen; el Restaurante Consolación; el fundador del comedor social Manuel Pérez Beltrán; y la histórica Panadería Sobrado.
En este sentido, se reconoció también la figura del exalcalde y maestro Miguel Romero Palacios, dando su nombre al Pabellón de Exposiciones del Recinto Ferial. De este modo, se honra a quienes dejaron huella en la vida política, social y cultural del municipio.
Durante la gala, conducida por Antonia María Custodio y amenizada al piano por Manuel Perojil, se vivieron momentos cargados de emoción. Los testimonios sobre cada homenajeado destacaron valores como la solidaridad, la excelencia profesional, la cultura y el compromiso social.
Finalmente, el acto concluyó con la interpretación al piano del pasodoble de Cartaya, símbolo de identidad y orgullo local. En definitiva, la ceremonia reafirmó que los valores de la comunidad siguen siendo la base del progreso y la convivencia en el municipio.














