MCLópez. Las mujeres mayores de ochenta y cinco años en Huelva siempre nos relatan como recuerdo vital de su adolescencia y juventud los paseos por la calle Concepción. Calle arriba, vuelta, y calle abajo, y vuelta otra vez…. Eran también los chicos, pero parece como que ellas son más evocadoras de aquella tradición. De alguna forma, todos los que hoy seguimos pisando esa calle esencial de la ciudad estamos conectados por esas vivencias de nuestros antepasados en ese mismo neurálgico lugar.
En la capital onubense de los años cuarenta y cincuenta, la calle Concepción se transformaba cada tarde de domingo en un auténtico salón al aire libre. Era el lugar donde las muchachas, recién estrenado el vestido de estreno o el lazo en el cabello, paseaban en grupos compactos, siempre bajo la mirada discreta de las vecinas y vecinos que asomaban a los balcones. En sentido contrario caminaban los jóvenes, más atentos al cruce de ojos que al propio paseo.
Ese ir y venir, repetido una y otra vez en el breve tramo de la calle, se conocía como “la rueda”. No hacía falta música ni escenario: bastaba el empedrado, las luces de los escaparates y la seguridad de estar en el corazón social de la ciudad. Allí se tanteaban simpatías, nacían noviazgos y se alimentaba el rumor constante de la vida menuda de Huelva.
La Concepción era, en aquellos años, mucho más que una calle comercial: era el escaparate donde la juventud se mostraba y la sociedad marcaba sus ritmos. Con el tiempo, otros espacios fueron ganando protagonismo, pero quienes vivieron aquella época siguen recordando el paseo de la Concepción como un rito de juventud y como uno de los símbolos más vivos de la ciudad en la posguerra.
Este detalle de la imagen que publicamos, de una foto bastante popular impresionada en una tarjeta postal de entonces, ofrece multitud de detalles que nos permiten viajar en el tiempo y situarnos en las sensaciones de entonces. Las cinco chicas son absolutamente representativas de lo señalado. Sonrientes y alegres, sobre todo las tres centrales, quedaron ‘atrapadas’ en la instantánea tomada por el fotógrafo que la realizó, por encargo de la Papelería Diario de Huelva, -que precisamente estaba a esa altura- quien editaría posteriormente la postal.
¿Qué habrá sido de ellas? ¿vivirá alguna? ¿serán reconocibles por sus descendientes, si los han tenido, hoy en día? Hay muchas posibilidades de que alguna o varias se llamaran Pepita, María, Manolita, Lola o Carmen, los nombres más comunes de las niñas nacidas antes de 1930. El ambiente de la calle, llena de gente, es llamativo. Las sombras nos indican que sería por la tarde, fuera razonablemente de horario escolar. Esas chicas tenían toda una vida por delante, cinco historias que estaban empezando a escribirse. ¿Sería alguna profesional? ¿Se quedarían en Huelva o terminarían residiendo en otro lugar? Hay tantas preguntas que podríamos hacernos, es verdad que con muy pocas probabilidades de ser respondidas. Aunque no es algo imposible, como ocurrió con la imagen que publicamos, entonces anónima, de quien luego conocimos felizmente como Sensi Dopazo.
Buscando la fecha exacta de la toma, un pancarta que atraviesa la calle en la foto ampliada nos indica que fue la semana en cuyo sábado se estrenó en el Cine Rábida la película americana ‘Horizontes Perdidos‘, o sea, la tercera semana de marzo de 1940. Quizá fuera el mismo sábado o incluso el domingo, antes de que retirasen la pancarta el día laborable siguiente.
El aparataje fotográfico sería llamativo, dada la atención que presta la mayoría de los que aparecen en el objetivo. Ese señor de la derecha con el pelo engominado se queda parado. La mujer con el parche en el ojo y que parece que lleva un cántaro de aquellos de leche en la mano, y un atillo bajo el brazo, sigue su paso pero mira con el ojo libre al objetivo.
Las cinco chicas por supuesto e, incluso, como decimos, sonríen. Delante de ellas, a su derecha según caminan, hay un chico parado descalzo, lo que nos dá también una imagen de esa época tan dura de la inmediata postguerra -todavía no había transcurrido un año de la contienda fraticida-.
Los niños que están a espaldas de las cinco chicas, no obstante, juegan ajenos a los dramas de los mayores, en su naturaleza resiliente infantil. Ese lugar donde se toma la imagen tiene como referencias de entonces a la citada Papelería Diario de Huelva, a Casa Padilla, a Almacenes Orta o a la Farmacia Caballero. Huelva ha cambiado, y su calle Concepción también pero la energía de aquellas almas, de aquellas vivencias, permanece.
Paseos calle Concepción, Huelva años 40 y 50.
















