MCL. De bien nacidos es ser agradecidos, y en Campofrío lo son. Agradecidos porque la Naturaleza, la Providencia, o quien quiera que sea menos el azar, ha determinado que en su ecosistema particular broten unos tomates con un sabor único, extraordinario.
Ese tomate rosado de Campofrío, tesoro carmesí y orgullo del pueblo, como destaca Inmaculada López Carrión, primera teniente alcalde de la localidad, reune cada verano a vecinos y visitantes en un animado concurso, con tapeo y baile popular.

Una manera, como decimos, de agradecer la posibilidad de decir que nos encontramos en esta provincia, en este espacio donde discurren las cristalinas aguas de la cabecera del rio Odiel, con uno de los mejores tomates del mundo. La oportunidad de la fiesta es evidente, la maduración de las huertas en verano sitúa esta época en el momento ideal para disfrutar del esmerado mimo que los hortelanos locales han propensado a las semillas y la privilegiada tierra que las ha acogido para darnos a todos momentos de felicidad culinaria.
Porque como comentamos con Inmaculada, a este tomate tan específico del lugar no hace falta, si cabe, añadirle condimento alguno para su disfrute excepcional.
La teniente alcalde aclara que «lo que hace único a este tomate es su cultivo artesanal: desde la selección de semillas, pasando por la siembra en criaderos caseros, la plantación manual en las huertas, el riego con aguas de pozo y la cosecha totalmente manual, hasta su posterior uso en la cocina».
A ello se suma, para lo que no se consume ahora, el procedimiento artesanal del «hervido al baño María y posterior conservación en los doblados de las casas serranas. Este mimo constante, junto con la riqueza del suelo y el agua dulce del río Odiel, da como resultado ejemplares que pueden alcanzar hasta dos kilos, con formas irregulares, alto contenido de agua y un sabor intenso que recuerda a la tierra -Añade López Carrión–«.

Es en la Plaza de España, conocida como el Paseo de Camprofrío, donde tiene lugar la Fiesta. Ayer viernes ha vuelto a llenarse de vecinos, familias y visitantes durante la jornada. El evento lo organiza el Ayuntamiento con la colaboración de los Mayordomos de la Santísima Trinidad de las Ventas de Arriba, destinando parte de lo recaudado a la romería local.
El concurso de tomates ha sido el momento más esperado. Solo pueden participar los hortelanos del municipio, y se premian tres categorías con productos ibéricos de la tierra: el tomate más pesado (paletilla ibérica), el tomate más bonito (caña de lomo) y el tomate más original (queso serrano). En esta edición los hortelanos laureados han sido Juan Diego López Real, por el tomate más grande; Javier Sousa García, por el tomate más bonito; y José Manuel Ramos, por el tomate más singular.
Tras la entrega de premios, los asistentes han disfrutado de una degustación de tomates y tapeo, mientras amigos, familiares y visitantes han compartido la tradición y los sabores de la huerta. La fiesta ha culminado con música y baile en la plaza, marcando el fin de la cosecha de verano y celebrando la riqueza agrícola y gastronómica de Campofrío.
La Fiesta del Tomate de Campofrío es más que una celebración. Es un símbolo de identidad, tradición y orgullo del pueblo, que une a vecinos y visitantes en torno a la cultura hortelana, la gastronomía y la alegría del verano serrano.
Tomate rosado Campofrío.















