MCLópez. Si cambiásemos el nombre de la calle del titular este valdría, sin duda, para infinidad de edificaciones emblemáticas en esta ciudad, siempre demasiado presta a despersonalizarse. El edificio que, los que hoy aún no seamos centenarios aunque mayores de 25 más o menos, conocimos como Escuela Francesa, probablemente carecía de un valor arquitectónico notable -o quizá no, por su funcionalidad y el vanguardismo sanitario en su época-. Pero por su protagonismo en las vidas de tantísimos onubenses estaría más que justificado un destino final que no hubiese sido la inmisericorde piqueta.
Miles de alumnos y cientos de profesores vivieron la mágica experiencia de la educación, una educación especial en este colegio con espíritu liberal, que dejó huella en tantas vidas y tanta gente brillante que luego destacó en todos los sectores de la sociedad. Escritores, poetas, pintores, políticos, arquitectos, marinos, médicos, empresarios, … mujeres y hombres con un sello especial, el de la formación en este colegio tan memorable y singular.
La primera parte de la historia del edificio de calle San Andrés nº 13 tiene que ver con la salud y con las minas. La compra de las minas de Rio Tinto por la RTCL británica el 14 de febrero de 1873 cambió el curso de la historia para Huelva. De hecho su presencia durante más de ochenta años marcó la evolución económica y social, hasta el punto de que realmente la propia ‘revolución industrial’ de finales de los sesenta del XX tiene su origen en la realidad minera activada por los ingleses cien años antes. Y una de las cosas que hicieron los ingleses de la RTCL a poco de llegar fue construir hospitales, uno en las propias minas y el otro en la capital, centro logístico y administrativo de la empresa.
Casi cincuenta años estuvo operativo como hospital nuestro querido edificio. A principios de los treinta del siglo pasado, a la institución educativa derivada de la Sociedad Francesa de Beneficiencia de Huelva se le había quedado pequeña la sede de un poco más abajo, calle General Bernal nº14, de modo que se adquirió lo que sería tantos años el ‘Francés’ a los ingleses que, a su vez, construían las clínicas en el cabezo donde hoy se ubica el Centro Comercial de El Corte Inglés en Huelva.
Durante los setenta años siguientes este colegio desempeñó un papel fundamental en la vida cultural y pedagógica de la ciudad. Consolidó un modelo educativo abierto y moderno que formó a tantas generaciones de onubenses. Es dificil discutir que el edificio físico simbolizaba todo eso.
Finalizando el siglo XX una operación inmobiliaria dijeron que era la única salida a un horizonte incierto en lo económico para la institución. No sabemos si se barajaron alternativas, pero la realidad es que el desenlace fue triste y lamentable para la ciudad.
Por no respetar, ni se respetó la estilizada palmera de Madame Ivonne Cazenave, la que estaba en jardín y casi tocaba el cielo. Aquel mítico jardín, que cuidaba Rafael, en el que ella podía emplazarte para charlar dando un paseo entre las plantas. La constructora pagó una pequeña multa para llevársela por delante. En una de la fotos, la colectiva, que publicamos en este artículo aparece la inigualable directora. Probablemente sea de los primeros cursos en el entonces nuevo edificio, 1932-1933. Se encuentra. muy joven, como profesora aún, a la derecha de la imagen de pié, con la pared blanca a su espalda.
Por ahora la memoria de esos corredores, de esas aulas, de la campana situada en la puerta de la escalinata que daba al patio sigue registrada en el alma de miles de onubenses. Las grandes fotografías en el pasillo principal de los distintos lugares de París, tan familiares para todos antes de visitar la capital gala y sentir, entonces allí, que bien conocíamos dichos lugares. Las altísimas ventanas de madera verdes, los postes ‘polivalentes’ del vetusto campo de baloncesto, probablemente de los más antiguos de la ciudad. El aula eterna de parvulitos, entrando a la izquierda, con sus cuadros de blancanieves observados en su primera infancia por generaciones sucesivas de abuelos, padres y nietos. Los enormes árboles de la falsa pimienta que reinaban en los patios dando sombra a los hoyos donde empicar las bolas….
Edificio calle San Andrés Huelva. Escuela Francesa, Colegio Francés.














