RFB. Es muy dificil no emocionarse al conocer a Cinta Monsalvete Pérez y ser testigo de su positivismo en el contexto de una vida con adversidades que achicarían a la mayoría. Esa grandeza que ha demostrado a lo largo de la misma es una bendición para sus próximos y para la sociedad en general, por lo que resulta fácil identificarla como una auténtica modelo de buena gente.
Paz, algo que forma parte de sus ilusiones personales, es lo que transmite Cinta Monsalvete. Su dulzura te relaja y te hace comprender que hay auténtica buena gente, humilde, honesta y con la fuerza de la verdad, en las palabras y en los hechos.
Está nominada para los Premios Buena Gente de Huelva, en su VII Edición, que se culminarán con la Gala de reconocimientos que tendrá lugar el 24 de septiembre próximo en el Gran Teatro de la capital onubense.
Una mujer extraordinaria que, justo a la misma edad en la que su abuela materna Isabel había enviudado (39), se encontró sola con seis hijos para sacar adelante, uno de ellos, Fernando, con parálisis cerebral. Y esa abuela que llegó a tener 12 hijos -de los cuales 9 fallecieron debido a enfermedades infantiles y tuberculosis-, a la que tanto admiraba Cinta, resulta un referente fundamental para ella, conjugando probablemente los valores que pueden definir a nuestra protagonista.
No tiene nada que ver la historia, pero escribiendo este artículo se nos ha venido a la cabeza el personaje de ‘La Vida es Bella‘, Guido Orefice. Siempre sonriendo y tratando de hacer felices a los que le rodeaban, aun en situaciones extremas, poniendo todo de si en este propósito. Salvando las distancias, Cinta nos evoca a ese excepcional personaje protagonista de la película. Aliviando las dificultades de los demás, poniéndose de frente ante la adversidad para que aquellos a los que cobija puedan vivir una historia mágica, ajenos en lo posible a esas dificultades, y pasando por este mundo percibiendo su mejor semblante, su más amable perfil experiencial.
Muy de Huelva, como no iba a ser menos teniendo un nombre tan emblemático como Cinta, nació en la calle Aragón, el 20 de mayo de 1942. Nos abre la puerta de sus recuerdos calificando a su familia como entrañable, siendo la primera hija (de 4 hermanos) del matrimonio, junto al que vivía la abuela Isabel. Que maravilla aquellos tiempos -pensamos- en los que eran comunes familias en las que convivían tres generaciones.
«Mi vida colegial fue preciosa -nos cuenta-. Primero estuve de 4 a 7 años en San Vicente de Paul y luego entré en Teresianas hasta los 14 años – ya que nos mudamos al barrio Reina Victoria (barrio Obrero)-. Después, compaginé el colegio con estudios de taquigrafía, mecanografía, contabilidad e inglés con Don Juan Mora y Don Nicolás Sierra, de la academia Murillo; y en la academia San Antonio. En estas actividades, conocí amigas con las que aún de vez en cuando
quedo para un café«.
«Viviendo en el barrio Reina Victoria, en la calle F, -añade Cinta- mis padres y sus cuatro hijos, yo y mis hermanos, tuvimos unos vecinos tan buenos que los hemos considerado de la familia, con los sigo teniendo amistad. En cuanto a mi visión sobre el presente y el pasado, suelo decir que “cualquier tiempo pasado fue peor”. Mis padres vivieron la guerra (y yo también viví durante mis primeros años la postguerra).
Mi padre, que era muy deportista (ciclista, nadador, regatista…) fue el primer entrenador de baloncesto de Huelva. A mi padre le encantaban las innovaciones tecnológicas, y en casa teníamos siempre lo más moderno; quizá de él heredé ese positivismo hacia el futuro. Tuvimos el primer teléfono del barrio, la primera radio, la primera televisión… por su trabajo, viajaba a Madrid frecuentemente, donde aprovechaba para “ponerse al día” de lo último«.
Con sus amigas y amigos Cinta Monsalvete compartía actividades en el Colegio, manejában la Biblioteca, actos religiosos, etc., «aquello lo vivíamos intensamente. Íbamos con algunos padres a bañarnos al Balneario de La Cinta, o a Punta Umbría en la Canoa, paseos por la calle Concepción (ya adolescentes). Éramos un grupo bien avenido y con valores similares«.
A los 16 años hizo el Servicio Social (obligatorio en aquel tiempo para trabajar) que se llevaba a cabo en la Sección Femenina, eran 6 meses y se quedó trabajando hasta los 19 años. Se casó, «entonces pedí la excedencia obligatoria que exigía Franco a las mujeres casadas. Una vez casada, retomé mi vida laboral en el negocio familiar que montamos. En 1981 me separé y con seis hijos seguí trabajando, primero en una empresa privada y, después, volví a trabajar para la
administración del estado hasta mi jubilación en 2008«.
A nivel formativo esos estudios técnicos de carácter administrativo los completó con la diplomatura de Graduado Social. La cursó tras separarse, lo que le facilitó el acceso para el trabajo en la Junta de Andalucía que estuvo desempeñando. «He trabajado en varias Consejerías de la Junta. Aunque estuve siempre a gusto en todas, me hubiera gustado trabajar para Servicios Sociales. De hecho, de forma no remunerada, esta ha sido gran parte de mi actividad vital«.
Una actividad vital en la que desde luego ha destacado, pues ha sido un pilar clave en el desarrollo de la Asociación de Paralíticos Cerebrales de Huelva. Directiva y presidenta durante muchos años, su impulso personal ha sido determinante, aunque ella con modestia no lo resalte. «Debido a ser madre de un paralítico cerebral, conocí a otros padres de niños con esta característica. En 1977 se redactaron los primeros estatutos de ASPACEHU (Asociación de Paralíticos Cerebrales de Huelva). Después de casi cincuenta años, la asociación sigue viva y yo sigo siendo socia y colaborando con ellos.
Verdaderamente impresiona de lo que han sido capaces Cinta y sus compañeros y compañeras de la asociación.
«Se ha trabajado muy duro -señala- para conseguir lo que hoy es la Asociación. Actualmente tiene una residencia con veintidós adultos que viven allí los 365 días del año. Veinte más son clientes de la Unidad de Día, de quienes la Asociación se encarga de su transporte desde sus domicilios al centro y viceversa. También cuenta con una Unidad de Atención Temprana (de 0 a 6 años). En ella el año pasado se han atendido aproximadamente 90 niños y niñas, recibiendo tratamiento de Fisioterapia, Logopedia y Psicología. Asisten a tratamiento ambulatorio, enviados desde pediatría de la Seguridad Social. Todo esto supone una plantilla de cincuenta trabajadores, y siempre estamos luchando por conseguir fondos para mantener esos servicios tan necesarios«.
Cinta es aficionada a viajar, al teatro, a leer. Y, puesto que trabajó en el Museo Provincial de Huelva varios años, a la arqueología, en particular de Huelva y provincia. Es socia de los Amigos del Museo Onubense (AMO).
Le preguntamos por personas clave en su vida, esas que han determinado su horizonte. Responde que «mis hijos, Cinta, Pepe, Esther, Chiqui, Ruth y nuestro querido Fernando (quién nos dejó a los veinticinco años). Mis nietos, mis bisnietos. Además, me considero muy afortunada de haber encontrado en mi camino a mucha gente maravillosa. Por mencionar algunos: Paco Girón (un santo), Mercedes Martín, Alfonso Aramburu, un largo etcétera de compañeros de trabajo …
Se emociona Cinta Monsalvete con muchas cosas. Considera buena gente a quien intenta ayudar a que este mundo funcione. «Mi abuela Isabel era buena gente. Mi padre y mi madre, y un larguísimo etcétera«.
Si tuviera capacidad para cambiar las cosas en la sociedad lo primero que haría sería «dar de comer al hambriento«. Y en Huelva, «siendo la ciudad más antigua del Mediterráneo Occidental, quisiera que los políticos pusieran en valor este hecho«.
Paz con mayúsculas, como comentábamos arriba, es una de sus principales ilusiones personales. Y «que mi familia sea buena gente» -añade-.
Lo segundo, sin duda, lo ha conseguido.
Cinta. Muchas gracias y enhorabuena.
Reportaje fotográfico: Edith-HBN.
Los premios Buena Gente de Huelva están instituidos por la Fundación Cajasol y Huelva Buenas Noticias. Pretenden resaltar los valores de las buenas personas estableciendo una plataforma para la elección popular de ciudadanos y ciudadanas que sirvan de ejemplo, de modelo, a los demás.
Premios Buena Gente Huelva. Cinta Monsalvete Pérez.











