PREMIOS BUENA GENTE HUELVA, VII EDICIÓN

Pedro Duque: «todas las personas estamos recubiertas con la misma epidermis: la dignidad humana»

El maestro onubense jubilado está nominado a los Premios Buena Gente de Huelva, en su séptima edición

Pedro Duque Premios Buena Gente Huelva

RFB. Cuando encuentras a un joven mayor, como es el caso de nuestro protagonista, al hablarte, ese optimismo natural que nos mueve se multiplica. Pedro Duque Pavón relaja su espacio más próximo con la sabiduría de los años, la curiosidad intacta, y la sencillez de la buena condición humana. Este onubense ilusionado por la vida, amable, sincero y con un señalado sentido de la justicia, está nominado a los Premios Buena Gente de Huelva, en su VII Edición.

Pedro Duque Premios Buena Gente Huelva 1Todo empezó para él en una clínica, ya desaparecida, que estaba en la Alameda Sundheim en diciembre de 1943, donde nació. Su padre era mutualista afiliado por ser empleado del Banco Español de Crédito. Y una de las primeras imágenes que recuerda, con 4 años, fue la llegada, a la puerta de su casa, de uno de aquellos antiguos coches de caballos. De él se bajó su madre llevando en sus brazos a un niño recién nacido. Era y es su hermano pequeño, Enrique.



«Mi familia -nos cuenta- siempre ha sido una familia muy normal, de clase media. Estuvo formada por cinco miembros: mis padres, ya desaparecidos, y tres hermanos que, por fortuna, seguimos vivos -Pepe, Enrique y él-. Mi padre era empleado de banca y mi madre, ama de casa«.

Pedro Duque Premios Buena Gente Huelva 2Recuerda Pedro Duque su vida colegial como una etapa feliz, «aunque estuvo entreverada, de momentos alegres y de otros no tanto, como casi la de todos los niños de aquella época. Pero nunca sufrí acoso de alguno de mis compañeros ni, tampoco, mal trato de mis maestros y profesores.



De párvulos estuve en una clase anexa a la parroquia de La Milagrosa, regentada por una monja de San Vicente de Paul, luego en un colegio particular, en la calle Rábida hasta que ingresé en el Instituto de La Rábida, donde estudié bachiller como alumno oficial«. Más tarde estudió Magisterio y aprobó las oposiciones a Maestro Nacional.

Pedro Duque Premios Buena Gente Huelva 3Hasta los 14 años, cuando se fue a vivir a la avenida Pio XII, no tuvo conciencia de barrio, porque se crió en la calle Vázquez López. Apunta que «Enumerar las diferencias entre aquella época y hoy sería tan prolijo como la novela ‘Guerra y Paz’, pero voy a nombrar algunas; como no había automóviles, la calle era nuestro lugar de esparcimiento favorito, jugando en ella con plena libertad descubríamos el mundo; todos los niños de la calle nos conocíamos y compartíamos el tiempo y los juegos: el trompo, las bolas (canicas), piola (pídola), el pinche, chicharito la jaba, los partidos de fútbol – a veces con una pelota hecha de trapos y cuerda –, eran nuestros entretenimientos más comunes«.

En cuanto a los valores transmitidos por su padre y por su madre, Pedro Duque señala que «No sabría distinguir entre mi padre y mi madre, porque mis padres formaron un tándem indivisible; lo que me enseñaba mi padre, me lo reforzaba mi madre, y viceversa.

Pedro Duque Premios Buena Gente Huelva 4Al unísono, pues, no me transmitieron ninguna ideología, sino valores morales y cívicos que los puedo resumir en: saber distinguir el bien del mal para obrar lo primero y apartarme de lo segundo, voluntad y esfuerzo en lo que tenga que hacer, para hacerlo bien sin pensar en el lucro personal, respetar siempre, la ley, aunque, a veces, me parezca injusta y, sobre todo, el respeto a las persona, sean cuales fueren sus creencias, sus ideologías, su color, su nivel económico o su capacidad, especialmente, su capacidad, porque entre el simio más evolucionado y la persona más discapacitada hay muchísima más diferencia que entre ésta y el premio Nóbel más valorado, ya que todas las personas estamos recubiertas con la misma epidermis: la dignidad humana«.

Los amigos de su niñez le acompañaron en sus aventuras por descubrir los entresijos de Huelva, porque siempre tuvo una curiosidad innata por lo desconocido. «Con ellos trisqué por todos los cabezos de Huelva, me adentré en sus cuevas, recorrí la costa de la ría, desde el “muelle del Tinto” hasta el “muelle de los Gabrieles” para atrapar cangrejos y bocas, etc.«.

Pedro Duque Premios Buena Gente HuelvaSi no hubiese sido maestro le habría gustado ser historiador y arquitecto. Precisamente sus dos grandes aficiones son la Literatura y la Historia.

Pedro Duque admira y considera personas clave a «todas aquellas personas que, tras muchos sacrificios y esfuerzos, han conseguido, cada cual en su actividad, ser referentes para la sociedad«.

Y respecto a los buena gente, opina que «buena gente es la gente buena que siente como suyas las desgracias ajenas y la que se desvive, sin importarle ‘el qué’ para mejorar su entorno. Dejando aparte a mi familia porque por lo de la sangre tira más el corazón que la cabeza, he conocido a mucha ‘buena gente’: por ejemplo, a Sor Eugenia, la monja que me enseñó las primeras letras, a Don Manuel M. C. mi profesor en la E. Normal de Huelva, a mi sobrino Javier, o a mi amigo Rafael D. Q.«.

Le preguntamos si considera que se puede ser feliz y, en su caso, como. Responde que «se puede intentar, porque es una aspiración del ser humano, aunque inalcanzable, por lo tanto sólo se puede disfrutar de momentos felices. En mi caso, conformándome con lo que tengo y viendo a mi familia sana y unida y compartiendo con mis amigos la amistad que nos unió, apenas conocernos«.

Pedro Duque Premios Buena Gente Huelva 6Le emocionan muchas y diversas cosas: «la inocencia de los niños, la mirada de una madre amamantando a su hijo, la indefensión de los ancianos, una canción, un buen poema, un cuadro entendible, una historia bien contada, el flamenco, en especial, un fandango en la voz de Paco Toronjo, las hermanitas de la cruz pidiendo para los pobres, la inmensidad del universo, una película, por ejemplo: ‘Qué Bello es Vivir’, etc.«.

Si pudiera, nos dice que «cambiaría la condición humana tan pegada a los bienes materiales, y lo primero que haría sería cambiar muchas leyes para que no se ajustaran al Derecho, sino a la Justicia, con el fin de no darle a todo el mundo lo mismo, sino a cada cual lo que se merezca, según su esfuerzo, su actitud y su aptitud, dejando, siempre, un margen digno para los más desfavorecidos«.

En Huelva, si estuviera en su mano, cambiaría «en primer lugar, el carácter indolente e indiferente de muchos onubenses ante la historia de su ciudad. Siendo Huelva la ciudad más antigua de Occidente y la cuna de la gesta más gloriosa que han registrado los siglos, da pena que muchos paisanos ni la conozcan. En el aspecto físico, cambiaría los ridículos chiringuitos del paseo de la ría por, al menos un buen restaurante, cambiaría, también, el emplazamiento de Las Colombinas para emparejarla con la ría, y urbanizaría el lamentable despoblado que hay en un lugar tan céntrico como El Punto«.

Finalizamos esta amena charla preguntando a Pedro por sus ilusiones. Lo tiene claro, «ilusionar a los que me rodean para que tengan, como yo, ilusión por la vida«.

 

Gracias, Pedro, y enhorabuena.

Reportaje fotográfico: Edith-HBN.

Los premios Buena Gente de Huelva están instituidos por la Fundación Cajasol y Huelva Buenas Noticias. Pretenden resaltar los valores de las buenas personas estableciendo una plataforma para la elección popular de ciudadanos y ciudadanas que sirvan de ejemplo, de modelo, a los demás.

Pedro Duque Pavón, nominado Premios Buena Gente Huelva.



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