R.B.B. Lo que nunca imaginaron tener que comunicar, hoy se convierte en una realidad dolorosa. Tras más de tres décadas de trabajo incansable en favor de las personas más vulnerables de la localidad, la Asociación de Familiares de Drogodependientes Resurrección, una entidad sin ánimo de lucro de Punta Umbría, atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia.
“Nos duele, y nos duele mucho”, comienza el comunicado con el que la asociación ha hecho público su delicado estado financiero a través de su perfil de Facebook. Por primera vez en 35 años, se ven obligados a pedir ayuda de manera urgente para poder seguir desarrollando su labor social.
La Asociación Resurrección nació con un propósito claro: prevenir las drogodependencias y apoyar la rehabilitación e incorporación social de las personas con problemas de adicciones y sida. Desde entonces, se ha convertido en un referente en la atención y acompañamiento a personas en situación de exclusión social, trabajando con compromiso, respeto y cercanía.
Entre sus programas más importantes destaca el Centro de Día para Personas Sin Hogar, que ofrece servicios básicos como duchas, lavandería, desayuno, atención social, transporte para gestiones, acompañamiento y un espacio digno para quienes lo han perdido casi todo.
Sin embargo, en los últimos meses, la financiación pública y privada que hasta ahora permitía sostener estos programas ha caído de forma alarmante. El recorte presupuestario, cercano a los 40.000 euros anuales, ha provocado un déficit que la entidad ya no puede asumir, comprometiendo seriamente la continuidad de su labor.
“Nos enfrentamos, por primera vez, a la posibilidad real de tener que cerrar. Y eso no solo sería una pérdida para nosotros, sino para toda Punta Umbría”, explican desde la asociación, que siempre ha resistido en silencio, sin apenas recurrir a la petición de ayuda externa.
Por ello, hacen un llamamiento urgente a la colaboración de empresas, administraciones públicas, entidades privadas y ciudadanía en general. Toda ayuda económica —por pequeña que sea— puede ser crucial para evitar el cierre y continuar atendiendo a quienes más lo necesitan.
Salvar la Asociación Resurrección no es solo salvar un proyecto social; es defender la dignidad, la inclusión y la esperanza de muchas personas que dependen de estos servicios para salir adelante.
En un momento donde el silencio puede suponer el fin de una labor esencial, la Asociación confía en que Punta Umbría sabrá, una vez más, demostrar que la solidaridad es parte de su identidad.


















