RFB. Nos quedamos con muchas ideas interesantes de la entrevista con Marta Cerati, pero esta de levantarse cada día como si fueras a disfrutar de un día libre, aprendida de su padre, es para pintarla con un rotulador de esos permanentes en el espejo del cuarto de baño y recordarla al inicio cada jornada. Marta es la joven italiana que ocupa el puesto de directora de Comunicación y ESG de Atlantic Copper desde hace muy poco, medio año, y nos atiende amablemente en las proximidades del complejo metalúrgico onubense.
En la distancia corta Marta Cerati transmite autenticidad y coherencia con ese pensamiento que hemos elegido de titular, enmarcadas en una sonrisa franca y natural. Su castellano es perfecto, sin acento extranjero a pesar de que solo lleva 16 años en España. La amena charla con ella nos hace interpretarla como una persona dinámica, curiosa, con capacidad de trabajo y rigor en el desempeño. Con las ideas claras y la ilusión en el presente y también en el horizonte. Pasó del chocolate al cobre, en una sorprendente e inesperada pirueta que nunca llegó antes a imaginar, como tampoco echar el rezón en otro país, también mediterraneo, pero en el balcón meridional europeo que mira al Atlántico.
Se siente agradecida por el devenir y la percibimos adoptada emocionalmente por nuestra cultura y su gente. Su visión más íntima es que su familia italiana pueda vivir directamente la experiencia que a ella le ha seducido para quedarse en España, ‘traérselos’ de alguna forma. Con su sobrino Mattia, de dos años y medio, se comunica exclusivamente en español. Precisamente a las personas que Marta Cerati más admira y de las que se siente orgullosa son sus padres y su hermana, Federica. Como siempre que te encuentras a alguien interesante, con mucho que contar, la conversación es gratificante, quedándose corta.
-¿Cómo llega Marta Cerati al mundo de la minería? ¿Y a España? ¿Tienes alguna conexión familiar previa en nuestro país?
-Contándolo por orden, no era algo que yo quería, pero salió así, supongo que fue cosa del destino. Hice el proyecto fin de máster con la empresa Ferrero Ibérica y opté por un Erasmus. En esa época ni siquiera hablaba español, pero me asignaron a la Universidad Complutense de Madrid y tenía que ir a la empresa en Barcelona. Me enamoré de Madrid y decidí no volver a mi querida Italia. Llegué llorando y al final nunca me fui. Mi madre siempre me dice: “menos mal que no querías estar en España, porque si hubieras querido, no sé qué hubieras hecho”.
-Al mundo de la minería llegué por una de las casualidades más bonitas de mi vida. Venía del sector del Gran Consumo y pasé de los bombones y los Huevos Kinder (inventados por un amigo de mi familia, de mi abuela en concreto), a la minería y los explosivos, ante el desconcierto de mi familia, que lo veía como una locura innecesaria. A mí me pareció algo estimulante que me permitía aprender muchísimo y, con el tiempo, mi familia y todo mi entorno han comprendido que se trata de un sector esencial para nuestro presente y para el progreso, para dotar a las nuevas generaciones de un futuro sostenible.
-Tener a mi padre conmigo en el Mining and Minerals Hall del 2024 ha sido para mí uno de los mayores regalos, porque pude compartir con él mi trabajo, mi sector, mi gente, la familia que he construido en estos 16 años en España, y lo vi emocionado y orgulloso por todo lo que he conseguido.
-La formación matriz, gestora de empresas, podría haberte conducido a otras áreas específicas, como Finanzas, Personal u Organización de la Producción, por ejemplo. ¿Porqué ese camino elegido y formación de postgrado en Marketing? ¿Cuáles son los atractivos de este ámbito para ti?
-Vengo de generaciones de empresarios, mi padre siempre incidía en la importancia de la comunicación, pero mi amor por el marketing nace cuando era solo una niña, recién empezaba el colegio. Todo se debe a un gran amigo de mi familia, William Giuseppe Salice, mano derecha de Michele Ferrero, el dueño de la empresa Ferrero. Entre los dos inventaron el Huevo Kinder. Fueron horas en verano con él en las que empecé a tener curiosidad por el marketing y esta pasión ha ido creciendo año tras año. Cuanto más me contaba, más observaba, más aprendía. Siempre tuve claro que el marketing y la comunicación eran mi futuro, aunque no me imaginaba ni por asomo en este sector.
-¿Qué imagen previa a tu incorporación tenías de Atlantic Copper?
-Desde que estoy en España y en el sector minero-metalúrgico, Atlantic Copper siempre ha sido un referente. Una empresa donde, hablando con los compañeros, todos queríamos trabajar en algún momento. De la mano de nuestro actual presidente del Consejo de Administración, Javier Targhetta, la empresa ha tenido un desarrollo fantástico, posicionándose como referente a nivel internacional. En la actualidad, sigue por esta senda con nuestra consejera delegada, Macarena Gutiérrez, una mujer que siempre he admirado y ha sido un ejemplo para mí, que, como ella, no tengo una formación técnica relacionada con nuestro sector.
-Hoy pertenezco al Comité de Dirección de la empresa y las mujeres representamos el 50%, y reporto directamente a nuestra CEO. Aquí me siento valorada y puedo seguir aprendiendo y creciendo. Estoy rodeada de profesionales que admiro, buenos compañeros y amigos. No puedo pedir más y estoy orgullosa de todo el trabajo hecho para llegar hasta aquí. Ahora es tiempo de seguir sumando, aprendiendo y aportando lo que esté en mis manos para que nuestro equipo siga creciendo.
-A título personal ¿Cómo se lleva tener un pie en Madrid y otro en Huelva?
-Lo llevo muy bien, me siento una privilegiada. Siempre he sido un poco nómada, muy viajera y nunca me ha importado moverme. Mi familia me acepta así. Además, Madrid es una ciudad que adoro, donde he vivido 9 años, y Huelva es un paraíso. Tengo mucha suerte.
-¿Qué no sabemos de Atlantic Copper, o no suficientemente, que deberíamos conocer a través de su estrategia de comunicación?
-Tengo todavía la sensación de que mucha gente no sabe que nuestro trabajo es esencial para tener la vida que tenemos y para construir un futuro sostenible, donde las nuevas generaciones puedan seguir creciendo. Cuando miramos la tele, usamos un pc, un móvil o un coche, lo relacionamos con la empresa fabricante, pero no nos preocupamos de saber que la materia prima viene de otras empresas, como por ejemplo de la nuestra. Tampoco se puede vivir solo de turismo, porque cuando se explota demasiado en una zona, se acaba perjudicando a sus habitantes. Nuestra industria es un pilar fundamental para construir un futuro sostenible, sin que nos falten todas las comodidades a las cuales estamos acostumbrados.
Quizá la población onubense no es consciente de que trabajamos con las tecnologías más avanzadas, los máximos estándares que la legislación europea nos exige, de una forma sostenible y segura, con las personas y su seguridad en el centro de todo. Vivimos en Huelva y nos encanta tener un entorno como las Marismas del Odiel, por eso trabajamos para preservarlo y darlo a conocer. Yo no pertenecía a este sector, ni siquiera lo conocía de lejos y hubiera podido seguir trabajando en otros. Pero cada día estoy más orgullosa de la elección que he hecho, de todo lo que he aprendido y de los tópicos que he dejado atrás. Yo era como cualquier persona de esta sociedad con total y absoluto desconocimiento. Me encantaría que todos pudieran ver nuestro sector por lo que es, el gran trabajo que se hace, como me ha pasado a mí.
-¿Si ésta no fuese tu profesión, a qué te hubiese gustado dedicarte?
-Hace más de 20 años me enamoré de África, un continente que me ha robado el corazón. Cada viaje, una parte de mí se quedaba ahí. Paisajes preciosos, culturas diferentes,una realidad muchas veces dura y tan lejana de la vida a la cual estamos acostumbrados. Es una tierra rica en recursos minerales donde por desgracia la minería, en muchos casos, no tiene nada que ver con la que conocemos en Andalucía (o España o Europa), donde la seguridad y salud de las personas están al centro, junto con la sostenibilidad y las operaciones utilizan las mejores prácticas disponibles.
-Siempre soñé con ganar la lotería y dejar el trabajo que estuviera haciendo, para poder montar un proyecto humanitario en estos países, rodeada de personas de confianza y dedicarme a tiempo completo a ayudar a las poblaciones más desafortunadas. Obviamente se ha quedado un sueño, porqué nunca gané la lotería, pero en cada viaje intento aportar mi granito de arena a estas comunidades, de las cuales cada vez aprendo mucho a nivel humano y me ayudan a crecer como persona.
-¿Conoces nuestra provincia? ¿Alguna vez tuviste contacto con Huelva antes de relacionarte con la minería? ¿Qué impresión como foránea tenías entonces ?
-La provincia de Huelva hay que conocerla. Ha sido un grato descubrimiento y sí, gracias a mi trabajo tuve el privilegio. Siempre he sido muy urbanita, pero una parte de mi adora perderse en la naturaleza y pueblos con encanto, con una gastronomía rica y gente muy hospitalaria. Y Huelva es todo eso. Cuando mi familia y mis amigos vienen de fuera, también antes de mudarme aquí, siempre les llevaba por lo menos un día por la sierra de Huelva. Estoy intentando que esta zona se conozca más allá de Andalucía y España, y que robe el corazón a los italianos. De hecho, con mi familia lo consiguió y pronto espero tenerlos más por aquí, pasando largas temporadas.
-¿La transparencia en las empresas industriales es, o debería ser, una exigencia, un convencimiento o una complicación?
-Sin duda, un convencimiento. En compañías como Atlantic Copper lo tenemos incluido en el ADN, queremos que la sociedad para la que trabajamos sepa cómo lo hacemos, porque la realidad de nuestros procesos es más eficiente, sostenible y generadora de beneficios para nuestro entorno de lo que la gente conoce. Salimos ganando con la transparencia.
-¿A quién admira Marta Cerati? ¿Puedes, por ejemplo, indicarnos tres personas concretas?
-Admiro a mi madre, por la gran paciencia que ha tenido conmigo y mi hermana pequeña, por cómo sacaba adelante sus hijas, la casa y su trabajo de empresaria estando siempre muy presente. A mi padre, que ha dedicado su vida al trabajo para que nunca nos faltara de nada, por haber empezado a emprender muy joven y haberme enseñado lo que es el sacrificio y la importancia y la suerte de poder tener un trabajo que te gusta, hasta el punto de que cada día te levantas como si fueras a disfrutar de un día libre. A mi hermana pequeña, por ser siempre un ejemplo de fuerza y superación, por haberme permitido desarrollar mi vida en el extranjero atendiendo a la familia en los momentos de necesidad.
-Aunque eres joven, seguramente habrás experimentado algo que suele ser un hecho común, conocer a alguien que singularmente te haya ayudado de forma especial a avanzar, en lo personal y en lo profesional. ¿Quién ha sido… un profesor, un compañero, una pareja, un superior, un familiar….? ¿Puedes nombrarlo?
-Aunque siempre he tenido el apoyo incondicional de mi familia, creo que la persona que más me ha ayudado he sido yo misma: Siempre que he caído me he levantado más fuerte, cada nuevo reto o dificultad lo he vivido como una oportunidad. 21 años lejos de mi familia son muchos y no termino de acostumbrarme.
-¿Cuales son las líneas maestras que estás desarrollando en el área de Comunicación de Atlantic Copper?
-Queremos dar a conocer el valor que Atlantic Copper tiene para la sociedad. Hablamos de una empresa líder en el sector metalúrgico, reconocida a nivel internacional, con un importante papel en la transición hacia un modelo de energía descarbonizada al suministrar una materia prima fundamental como el cobre. Europa ya se ha dado cuenta, debido a la inestable actualidad geopolítica mundial, de que necesitamos tener autonomía en este ámbito y no depender de terceros países, y Atlantic Copper contribuye desde Huelva, desde Andalucía, a este autoabastecimiento, algo muy importante a nivel de país.
Hablamos además de una compañía que se caracteriza por sus buenas prácticas, basadas en su apuesta por la sostenibilidad y la innovación, y que se vuelca en devolver al territorio una parte de estos beneficios con programas sociales, educativos, ambientales y deportivos a través de la Fundación Atlantic Copper. Apoyamos programas para la conservación de los ecosistemas como Marismas del Odiel, concedemos becas para que la juventud onubense pueda continuar sus estudios universitarios, tenemos iniciativas para potenciar las vocaciones científicas y técnicas, sobre todo entre las mujeres, patrocinamos actividades deportivas e inclusivas, eventos culturales… Creo que estamos en todo lo que es importante para Huelva, y nos gustaría darlo a conocer porque es un orgullo que la compañía reinvierta parte de sus ganancias en el bienestar común.
-Define, por favor, felicidad y su relación con el trabajo.
-Para mí la felicidad es pasar tiempo de calidad con mi familia y los que más quiero, viajar y seguir aprendiendo de nuevas culturas, levantarme cada mañana para hacer lo que me gusta. En la actualidad, tengo la suerte de poder decir que soy feliz, porque tengo todo eso.
Reportaje fotográfico: Edith-HBN.

















