José Manuel Alfaro/ Sección de ficción Cuaderno de Muleman. Un día normal de limpieza en un chalet puede dar a tu vida un giro inesperado en un solo segundo, como cuando pisas una mierda, encuentras cinco euros en la puerta de un supermercado, se te cruza un jabalí y te libras de un accidente que podría haber destrozado tu coche nuevo, ves salvar a un hombre en un bar que se ha atragantado con un hueso de aceituna, te has librado de sacar la basura por la noche, ves una estrella fugaz cruzar el cielo y pides cinco deseos. Un día te levantas pensando que estás ante otro anodino día y este termina encontrando lo que podría ser el descubrimiento del verano.

Son muchos los mapas que se han encontrado en La Antilla en los últimos años, pero ninguno en un estado de conservación tan bueno como el que el agua a presión ha descubierto bajo una capa de mortero de una pared, que se desprendió tras el impacto del agua y la humedad. Un suceso que dejo a la luz un mapa en perfecta conservación en la que se podía ver las indicaciones gráficas suficientes como para llegar a lo que se supone es un tesoro. Un hallazgo del que no sabía nada el inquilino, que lo adquirió hace unos meses y que se encontraba preparándolo para pasar su primera temporada en uno del chalet más conocido de la primera línea de playa.

Un descubrimiento que ha creado una gran expectación alrededor del pasado pirata de la zona, donde siglos atrás los corsarios dominaban las aguas frías de esos mares en las que no había barco que no pagara tributo por atravesarlas. Eran tiempos de pillaje en los que el valor de una vida se medía en litros de ron, las espadas eran el lenguaje de los hombres, el mar era el único refugio seguro y donde era difícil renunciar a tener un amor en cada puerto. Puede que la vida de un pirata no fuera fácil, pero con dedicación, constancia y suerte podías a los cincuenta años dejar esta vida y vivir de la fortuna que habías conseguido con tus conquistas.

La expectación es máxima en estos momentos, máxime cuando se han acercado hasta el chalet miembros de servicios de arqueología marina para certificar la autenticidad de un mapa que podría llevar al tesoro perdido de La Antilla. Un tesoro del que cuenta la leyenda, que en uno de los temporales que azotaban la zona, este sorprendió a uno de los navíos que hacían la ruta de las Indias termino hundido en las inmediaciones de la playa de Nueva Umbría. Un hecho del que los piratas de la zona se aprovecharon para recuperar el cargamento y enterrarlo en un lugar seguro durante unos años.

La mala suerte hizo que todos los que sabían donde se encontraba enterrado fallecieran víctimas de una epidemia de cólera. Fue el último superviviente, el que antes de morir, grabó con su propio cuchillo ese mapa en una piedra de la parcela en la que se terminó construyendo un chalet y para el que se utilizó en su construcción esta piedra, sin que ningún albañil se percatara en ese momento de la existencia de ninguna inscripción.
Hasta el momento los investigadores no descartan que se trate del tesoro perdido de la Antilla, aunque también está abierta la investigación de otras hipótesis. Incluso una de ellas podría ser cierta si se termina corroborando que el chalet habría sido adquirido a un conocido traficante, el cual habría pintado un mapa con la ubicación de uno de sus alijos de droga y que lo habría mandado a cubrir cuando vendió el chalet. Sea el tesoro perdido de La Antilla o un alijo de hachís, nadie duda que pronto se sabrá toda la verdad.















