
José Manuel Alfaro/ Sección de ficción ‘Cuaderno de Muleman’. Solo la magia de los Reyes Magos o la física son capaces de explicar lo que el pasado viernes sucedió en Moguer. Un día en el que se abrió en la localidad Juanramoniana un nuevo agujero en el continuo espacio-tiempo como el que se pudo ver en la película “Regreso al futuro”. Desde el día anterior, las mediciones ya mostraban señales de que estaba a punto de ocurrir algo asombroso y que, si los parámetros eran correctos, la probabilidad de que se abriera esa puerta del tiempo terminaría sucediendo. Algo que termino corroborándose cuando a mediodía del jueves se informó, de que el viernes se produciría el suceso que ha hecho posible que Moguer sea el primer municipio de la provincia en el que se haya abierto el primer agujero en el continuo espacio-tiempo del año.

Un agujero de gusano, conocido como puente de Einstein-Rosen, que esencialmente consiste en un puente a través del espacio y el tiempo por el que podría desplazarse la materia. En este caso el agujero de gusano que se habría formado es uno del tipo de Lorentz, principalmente estudiados en relatividad general y en gravedad semiclásica, un tipo especial de agujero de gusano que permitiría a un ser humano o a los Reyes Magos viajar de un lado al otro del agujero. Los agujeros de gusano practicables de Lorentz, también llamados atravesables, permitirían viajar no solo de una parte del universo a otra, sino incluso de un universo a otro. Los agujeros de gusano conectan dos puntos del espacio-tiempo, por lo que permitirían el viaje tanto en el espacio como en el tiempo.

Y eso fue lo que habría sucedido el viernes, que gracias a ese agujero de gusano fue posible que los Reyes Magos pudieran adelantar dos días su llegada a Moguer, trayendo toda la ilusión que se espera de ellos, en estos días en los que se necesita más que nunca creer que otro mundo es posible, que la solidaridad no es algo transitorio y que puede permanecer todo el año con nosotros, que la vida es un regalo cada día, que la felicidad solo es felicidad si se comparte, que una sonrisa, un abrazo o una caricia es el único antídoto contra la tristeza y que tenemos que escuchar más a los niños a niñas, porque son los únicos que conocen la verdad sobre las cosas.

Lo que ayer sucedió en Moguer fue mágico, ver a esos Reyes Magos salir de la nada, todos ataviados con sus trajes multicolores de seda y oro. Reyes arropados por un sequito de pajes que crearon una atmósfera indescriptible. Ver a niños y mayores corear sus nombres en cada esquina, mientras estos regaban las calles con sus regalos al calor de una multitud que abrazaba las carrozas en las que iban volando, parecía un sueño. Nadie se quedaba indiferente al paso de una comitiva que se abría bajo un griterío de felicidad que dejaba con su magia, un reguero de regalos e ilusión por donde iba pasando.
No sé cómo habría descrito el premio nobel y poeta Juan Ramón Jiménez aquella catarsis generada por aquel agujero de gusano, que hizo posible que los Reyes Magos aparecieran de la nada por las calles de ese Moguer que siempre llevaba dentro de él, puede que él no hubiera estudiado física y ni siquiera hay certeza de que se hubiera cruzado el 9 de marzo de 1923 con Albert Einstein en la Residencia de Estudiantes donde Presentado por José Ortega y Gasset pronunció una conferencia en la Residencia de Estudiantes, bajo tituló “Resumen de las teorías de la relatividad”. Lo que sí podría haber dicho el Nobel ese viernes es, que Moguer es “la luz con el tiempo dentro”.













