RFB. Apasionada por la música, a Rocío Márquez la evocamos y podremos sentir su voz, recordar su presencia en el escenario o su generosa simpatía, pero a ello va inevitablemente unida la potente expresión de su sonrisa. Hoy es el Día Mundial de la Sonrisa y nos parece que en ese universo Rocío tiene un perfil especial.

Una onubense que está en la cúspide de su profesión, alabada y reconocida en el conjunto del país y creando siempre la mayor expectativa para disfrutar de sus creaciones artísticas. Muy joven, es una referencia del cante y la fuerza que despliega su poderío artístico va aparejada de una encantadora sencillez y naturalidad.
Siendo de aquí, ese orgullo que surge fácilmente por alguien de la tierra que triunfa nos conduce a sentirla como ‘nuestra Rocío‘, más allá de que en sentido estricto ese apelativo realmente lo puedan esgrimir quienes son obviamente merecedores, sus padres, Manuel y Elena Rosario. Gente, además, de sonrisa abierta y sincera, que aporta su presencia para iluminar cada día nuestra Huelva.

A ellos les debe su sonrisa, porque como nos cuenta, son las de ellos las que más le emocionan y multiplican la suya. Rocío Márquez es una mujer culta, profunda y emocional, y esa sonrisa nunca aparece superficial. «Que los labios sonrían es sencillo -nos dice-, que vaya unida a la sonrisa del corazón es otra cosa. Esa honestidad me emociona«.
Puesta a elegir, ante nuestra pregunta, «no pondría el foco tanto en enseñar a sonreír como en aprender a hacerlo«. Metódica profesional, doctora universitaria, no parece que vea incompatible la preparación más exigente con la feliz improvisación. En términos de sonrisa «prefiero la frescura. Que cada cual exprese a su modo y tiempo«.

Ella es cómplice de su sonrisa, y viceversa. Por eso nos revela que la sonrisa que más le marca «es la primera que me doy todos los días al despertarme, interna, de dentro a fuera. Una declaración de intenciones«.
Necesita, como todos, la energía y emociones provocadas por las sonrisas de los demás. «Me encanta -afirma- que las personas seamos capaces de abrazar todas nuestras emociones, y cuando alguna de ellas se materializa en forma de sonrisa, me llega profundo«.
Gracias, Rocío.

















