Pablo Sycet Torres presenta en Gibraleón La Gloria de los Malditos

Esta presentación tendrá lugar este viernes 20 de enero a las 20 horas, y estará disponible hasta el 20 de mayo en la Fundación Olontia de Arte Contemporáneo en Gibraleón.

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Pablo Sycet Torres presenta en Gibraleón La Gloria de los Malditos
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HBN. Después de tres años de compromiso con la gestión y difusión del arte contemporáneo a través de la Asociación de Amigos de la Colección Olontia, y de otros dos más tras la constitución de la Fundación Olontia dedicados a generar proyectos externos como Jaime Gil de Biedma, según sentencia del tiempo que se presentó en la sede neoyorquina del Instituto Cervantes y ahora está itinerando por otras ciudades del mundo, y la muestra El eterno retorno que se inauguró hace justamente un año en Centro Niemeyer, de Avilés, y ahora se puede disfrutar en el Espacio Santa Clara, de Sevilla, para recuperar la figura de Carlos Berlanga con motivo del XX aniversario de su muerte, la Fundación Olontia presenta en su sede en Gibraleón la propuesta coral LA GLORIA DE LOS MALDITOS. Arte contemporáneo y pandemias en la Colección Olontia.

En el bello y viejo edificio de ladrillo y piedra que es su sede, la Fundación Olontia presenta una instalación colectiva, bajo el título La gloria de los malditos, que establece un paralelismo entre la situación de abandono que ha sufrido este viejo almacén en la estación de Gibraleón y el sórdido estado de cosas creado en los años 80 tras la aparición y expansión mortal del VIH.

Porque como escribe Julio Pérez Manzanares en el texto del catálogo editado para esta ocasión:

«Hace cuarenta años, la sentencia de muerte que significaba en gran parte de los casos el diagnóstico, se «escondía» para la mayor parte de la población. Nadie hablaba -o muy pocos- de «prácticas de riesgo» (la forma real en que se producían y producen los contagios) sino de «grupos de riesgo», señalando a colectivos sociales vulnerables y en los que si el impacto de la enfermedad fue grande, aún mayor lo fue -y sigue siendo- el del estigma de una sintomatología que, aquellos conservadores radicales, vinculaban con «enfermedades bíblicas», como si el dios justiciero de la normatividad social debiera hacerse cargo de los «desviados». Imaginen hoy que en lugar de aquellas «prácticas de riesgo» que nos enseñaron desde aquel fatídico 14 de marzo en que la realidad se nos reveló cruda con el inicio del confinamiento, se nos hubiese hablado de «enfermedad divina» que arrasaba con los «nuevos malditos» -¿quiénes serían ahora? ¿ancianos? ¿sanitarios?- tiembla uno sólo de pensar en que a alguien se le hubiese ocurrido plantear tamaña majadería e injusto señalamiento. Hoy nos preguntamos por la información y los efectos de esa «posverdad» que nos ha enfangado aún más la dificultad de un tiempo inesperado, olvidando que la complicidad de los medios fue entonces necesaria para mantener el hostigamiento y el sensacionalismo en primera plana.

Es por ello que para esta segunda propuesta, al igual que en la inaugural con La destrucción y el amor hemos decidido dejar el continente de la misma en el estado original de abandono en que nos ha sido entregado, sin acicalar ni reparar, y Pablo Sycet Torres ha rescatado las obras de 7 artistas que murieron estigmatizados por el SIDA y están presentes en la Colección Olontia para articular este proyecto: Costus (Enrique Naya y Juan Carrero), Pepe Espaliú, Diego Figari, Alfonso Medina, Joaquín de Molina, y César Nicolau, a los que ha sumado la propuesta Mensaje en una botella, del colectivo Militancia Poética, tan activo con sus acciones en estos tiempos en que volvemos a estar mediatizados por la nueva pandemia del COVID!9.



Y en la entrada, como prólogo a este caleidoscopio existencial, está presente  Jaime Gil de Biedma, en una fotografía inédita de José María Calzado, y su poema «Un cuerpo es el mejor amigo del hombre», que se inicia con estos versos tan reveladores:

                                                Las horas no han pasado, todavía,

                                                y está mañana lejos igual que un arrecife

                                               que apenas yo distingo…

La gloria de los malditos es un proyecto expositivo de Pablo Sycet Torres para la Fundación Olontia de Arte Contemporáneo, entidad independiente y sin ánimo de lucro.

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