La historiadora y archivera Mª Antonia Moreno recopila el impresionante patrimonio de los Solesio en Ayamonte

“Avatares de un Mayorazgo en la historia de Ayamonte (1800-1920). Nuevos datos sobre la familia Solesio” es el título de esta investigación que recoge un total de 101 fincas urbanas y 55 suertes rústicas.

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María Antonia Moreno Flores. Doctora en Historia Contemporánea. Directora del Archivo Municipal de Ayamonte.

AYAMONTE. Inmersa en nuevos estudios, María Antonia Moreno Flores, doctora en Historia por la Universidad de Sevilla y archivera durante más de dos décadas, dio a conocer su último trabajo de la mano de las Jornadas de Historia de Ayamonte. Editado en las Actas de las XXV Jornadas de Historia está dirigido al conocimiento del devenir del voluminoso e importante patrimonio propiedad de los Solesio localizado en la ciudad de Ayamonte, durante buena parte del siglo XIX y cuyo origen se encontraba en los rentables negocios que protagonizó allá por el siglo XVIII el navegante a Indias nacido en Ayamonte, *

Portada del capítulo inserto en las Actas de las XXV Jornadas de Historia de Ayamonte.

El origen del estudio se remonta a mediados del siglo XIX, una vez que acontece la muerte de Manuel Solesio Rivero. Sus bienes superaban los dos millones de reales de vellón y su patrimonio estaba compuesto según Moreno Flores, por un total de 101 fincas urbanas y 55 suertes rústicas. Los valores fueron repartidos entre sus cuatro hijos, los hermanos Solesio Martínez. Con el paso de los años cada uno administró y gestionó su patrimonio de forma diferente. Algunos bienes pasarían a manos de otras relevantes familias de la ciudad fronteriza y otros muchos permanecieron formando parte de los Solesio.

Imagen de la Capilla de Canela. Construida gracias a los fondos donados por Josefa Ramona González Solesio e inagurada en 1925.

Juana Josefa Solesio Martínez procreó una numerosa familia. Su hija Josefa Ramona González Solesio llevó a cabo una de las fundaciones más importantes en la ciudad de Ayamonte. Dejó parte de su patrimonio a la Fundación de Capilla y Escuelas en el barrio de Canela, en el que se encontraba una población numerosa dedicada en su mayoría a las actividades pesqueras y muy desasistida. El primer cometido del patronato fue la construcción y puesta en marcha de los edificios para los cuales los herederos y albaceas concedieron el capital dispuesto por Josefa Ramona. Con él se adquiriría un solar adecuado para las instalaciones y se llevaría a cabo la construcción de los inmuebles. El siete de octubre de 1925, se celebraba la inauguración de las instalaciones.

Casa Grande. Edificio del siglo XVIII. Propiedad de Rómulo Solesio y a partir de 1896 de Trinidad Solesio Martínez..

Durante buena parte de la segunda mitad del siglo XIX la Casa Grande fue propiedad de Rómulo Solesio Martínez quien estuvo gran parte de su vida sujeto a curatela. Fueron administradores de sus bienes, su cuñado Antonio González Ciézar y posteriormente, su hermano Manuel Solesio Martínez. Siendo la totalidad de la Casa Grande propiedad de Rómulo y administrando sus bienes su hermano Manuel Solesio Martínez, hubo un atraso en el pago de las contribuciones que afectaban al edificio, por lo que la hacienda pública instruyó un expediente de apremio y embargó el inmueble. Finalmente, la Casa Grande salió a pública subasta, siendo rematada por otro de los hermanos de Rómulo, Trinidad Solesio Martínez.

Inmuebles al sitio del Paseo de la Ribera, calle Trajano y Punta de Bandera que fueron propiedad durante buena parte de la segunda mitad del siglo XIX de Manuel Solesio Martínez.

Manuel Solesio Martínez heredó un número elevado de inmuebles entre los que estaban varios dispuestos en el Paseo de la Ribera y al sitio conocido como Punta de Bandera. En vida vendió algunos de sus muchos edificios. En 1899 se desprendió de unas viviendas situadas en calle Trajano. Fueron vendidas a la sociedad mercantil creada por los propietarios, industriales y hermanos apellidados Pérez Barroso. El edificio se convertirá en la residencia particular de algunos de los más relevantes políticos y empresarios de entonces dedicados a la industria de la conserva y de la salazón de pescado.

Manuel Solesio Martínez fue también propietario de la hermosa residencia llamada De Jesús en calle Huelva. Tras su muerte, la propiedad pasaba a manos de su hija, la vecina de Tavira en el reino de Portugal María Solesio Pronstoller. Sin embargo, el inmueble no tardaría en venderse en esta ocasión a un importante matrimonio dedicado a la floreciente industria de la salazón y de la conserva. Tras la compra, el matrimonio compuesto por Bella Pérez y por Manuel Feu Marchena residiría en la espaciosa residencia. De esta forma, el antiguo inmueble situado en la calle Huelva y conocido popularmente como la Casa de Jesús, es conocida como la residencia de los Rivero, posteriormente de los Solesio y hasta fecha reciente de los Feu Pérez.

Casa de Jesús. Propiedad de Manuel Solesio Martínez y posteriormente de Manuel Feu Marchena.

Finalmente Trinidad Solesio Martínez incrementó sus inmuebles, adquiriendo algunos tan relevantes como la conocida como Casa Grande. Mejoró otros varios e aumentó sus bienes, gracias a la herencia recibida de su hermano Rómulo, a la adquisición de algunos inmuebles a otros miembros de la familia e incluso a la celebración de un segundo matrimonio contraído con una de sus sobrinas María de Gracia González Solesio, hija de su hermana Juana Josefa. Tras su muerte se celebró la protocolización de las particiones de todos sus bienes. El importe de todos los valores pertenecientes a la sociedad conyugal alcanzó según la investigadora Moreno Flores, la cantidad de 320.718 pesetas.



Detalle de la fachada de la Casa Grande. Siglo XVIII.

Comenzaba el siglo XX en la ciudad de Ayamonte con un patrimonio repartido entre numerosos descendientes de los Rivero. A partir de entonces, como indica la historiadora, nuevos protagonistas darán cuenta del devenir y de los avatares de muchos inmuebles dispuestos en la Ciudad de Ayamonte cuyos orígenes se encontraban en los rentables negocios que protagonizó su antepasado Manuel Rivero González.

1 Comentario

  1. Una falta de reconocimiento por parte del ayuntamiento no dedicar una plaza o una calle a Don Manuel Rivero, prohombre natural de Ayamonte.

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