Llega Galardi, bienvenida la buena vibra

Nominado a premio Buena Gente de Huelva, Javier Galardi es un onubense con una energía inagotable muy orientada a hacer felices a los demás.

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RFB. Llega Javier Galardi, ya no es lo mismo. Las relaciones interpersonales enriquecedoras beben de fuentes. Las fuentes son actitudes de personas que iluminan su alrededor provocando, como mínimo, sonrisas. A partir de ahí carcajadas, libres, sin reservas y emotivas sensaciones que traspasan las entrañas para quedarse en el corazón.

Javier Galardi Cobo, durante la entrevista. / Foto: Edith.

Javier Galardi Cobo tiene algunas cosas fuera de lo común, pero especialmente el don de crear felicidad a su alrededor de forma muy singular. Por eso está en ese grupo de nominados este año a los premios Buena Gente de Huelva.

Galardi es de la gente corriente que no es precisamente corriente. Es un engranaje esencial para que todo fluya -como diría Rocío, su mujer- adecuadamente. En su casa y familia, en sus reuniones de amigos, en su trabajo.

Para sus allegados y conocidos el rol de Javier es insustituible. / Foto: Edith.

En todos esos lugares si sacáramos a Javier de los mismos podría ocurrir algo parecido a la historia paralela -sin que el protagonista hubiese existido- de ‘Que bello es vivir’. Nada sería igual y todo sería peor, más triste, más infeliz, más desgraciado, más dramático.

Pero a Javier no le hace falta un ángel que busque ganarse las alas como Clarence Odbody para darse cuenta del efecto que produce en su alrededor. Ese rol insustituible que voluntariamente ha aceptado es en realidad el que le da vida, y es consciente de ello. Y aunque no sea siempre fácil, se considera un privilegiado.

Partirse de risa es un ‘deporte’ practicado con frecuencia por Galardi. / Foto: Edith.

Su buena predisposición social parece que viene de serie. Los extras los han ido poniendo las circunstancias y su voluntad de adaptarse a ellas tratando de conseguir lo mejor para la gente que quiere. Lo mejor para ellos y también para aquellos que sencillamente conoce. Tal generosidad determina un estado de ánimo de alegría que él proyecta, y que agradecen tantos con los que se relaciona. Porque es un animal social, sin ninguna duda, pero no superfluo.

Atendiendo a esa vocación Javier Galardi resulta un impulsor de armonía, como pueden acreditar los que le conocen. Bondad y humildad son virtudes que le gusta cultivar. Y forma parte de un sistema que le ha ido nutriendo, más allá de su buena condición personal de base, para llegar a este punto de óptima madurez en su relación con los otros.



Buenos valores inculcados en la familia Galardi. / Foto: Edith.

Uno de cinco hermanos -Miguel, Juanmari, Ramón, Javier y Carlos- de una familia donde el plato de buenos valores siempre se ha servido en la mesa. Y, además de sus padres -madre de Huelva, padre donostiarra-, un abuelo que constituye una referencia fundamental para Javier. Buena gente con mayúsculas, Miguel Cobo Prieto ha dejado una huella imborrable en sus descendientes, estableciendo un modelo a seguir. Personaje onubense muy conocido en el mundo de la pesca, se le recuerda como alguien muy especial.

La charla con Galardi es tan amena que surgen las risas con facilidad. / Foto: Edith.

La infancia y la adolescencia feliz de Javier, permeando con sus hermanos, primos y tantos amigos, le han dibujado una sonrisa que se le ha quedado para siempre. Solo se oculta en muy contadas ocasiones que, inevitablemente, la vida en su discurrir determina. Pero estos breves y naturales lapsus se empequeñecen con esa energía positiva que suele brotar de su fructífera actitud, en lo cotidiano y en las grandes citas que le marca el destino, donde se muestra inagotable al desánimo.

Simpatía que va aparejada de timidez. / Foto: Edith.

Tuvo que salir de Huelva a estudiar Informática, cuando aquí aún no la había. En esa experiencia en Cáceres aprendió mucho como persona. Luego volvió y se asentó. Mujer e hijas, y trabajo en el ayuntamiento de Aljaraque.

Alcanzar la felicidad por medio de percibirla en los demás es la norma intrínseca que Galardi tiene grabada en su procesador. Y él es feliz, de modo que éxito está alcanzando en dicho propósito.

Sorprende que sea -y se califique a sí mismo- tímido. Ello ha determinado que su ‘voluntariado’ se circunscriba a su entorno, donde sin duda hace un gran trabajo. Es donde la palabra ‘no’ no existe para cualquier petición de ayuda o colaboración.

Desde siempre su comportamiento se ha encaminado a unir -familia, amigos- exponiéndose lo que hiciese falta en ese objetivo. Regalar en general y regalar, sobre todo, buenos momentos en su compañía ha sido una constante en su vida. Es una cuestión de gustos, y este es un gusto muy propio de los buena gente.

Enhorabuena, Javier.

 

 

Premios Buena Gente de Huelva. Fundación Cajasol. Huelva Buenas Noticias.

 

 

 

 

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