Leni Vázquez Almazán, tanto amor a la gente tras su serena sonrisa

Maestra durante treinta años en el colegio de El Torrejón y hoy voluntaria de Valdocco, es nominada a Buena Gente de Huelva.

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RFB. Nada suele ser casual. Que Leni Vázquez Almazán naciese en Aracena, viviese su infancia admirando la belleza de Fuenteheridos, ‘curándose’ a la frescura de ese aire libre mientras jugaba en las empinadas y empedradas calles serranas, seguro que estuvo lejos de ser un capricho del destino.

Leni es natural de Aracena y pasó la infancia en Fuenteheridos.

Allí sumaría a sus genes y educación familiar un crecimiento singular en salud mental, física y social. Vecindario rural y ambiente sano y libre en una infancia feliz. Esos tempraneros años suele decirse que marcan, y así nos lo transmite Leni. En ese proceso de desarrollo personal nuestra buena gente se formó durante la adolescencia en colegios con perfil religioso -Esclavas de Aracena, y Teresianas de San Juan de Aznalfarache-. Agradece su influencia para una formación cristiana que ha marcado el devenir de su vida, y la relación con los demás.

Opina que hay muchísima buena gente.

Leni Vázquez ha sido nominada para el premio Buena Gente de Huelva. Y está contenta porque aprecia la dimensión de semejante calificativo. La infinidad de comentarios que hemos recibido sobre ella demuestran un claro acierto. El de quién o quienes la propusieron y el oportuno criterio del jurado al incluirla en ese grupo de quince que son un ejemplo de lo bueno de verdad que hay entre la gente de Huelva.

Nuestra protagonista es voluntaria de Valdocco.

En este sentido Leni Vázquez asegura que hay muchísima buena gente. Juicio que lo normal es que sea emitido precisamente por alguien así. La preocupación por los demás ha sido una constante en su vida con un origen, según nos cuenta, en la educación de compromiso de sus padres y «muchas, muchísimas personas con las que he convivido y convivo y han sido referentes de una honda preocupación por quién ha necesitado y se ha cruzado en mi vida«.

Leni con su marido, Antonio Mata.

Se enteró de su nominación por una llamada telefónica de un buen amigo, muy relacionado con la Fundación Valdocco -ha sido presidente-, Jaime de Vicente. Leni colabora en esta fundación que tiene fijada su atención en la labor social en el distrito 5 de la capital.

Estudió Magisterio, y ha ejercido tan loable profesión durante cuarenta años, la mayoría de los cuales en el Colegio Andalucía en El Torrejón. Una experiencia intensa, en una zona desfavorecida, que ha ahondado en su vocación de compromiso.

Ha querido seguir trabajando en barrios desfavorecidos.

Aquel camino, una vez jubilada, comprobó Leni Vázquez que le abocaba a seguir cerca de tanta gente que le ha querido y que ella quiere. La mejor forma de continuar en esa brecha la encontró en la Fundación Valdocco.



Una vida al cien por cien en esa docencia compleja, en ámbitos con tanto riesgo de exclusión, y en el voluntariado después. Este testimonio le ha permitido a Leni comprobar el verdadero valor del ser humano y ser partícipe de duras pero también preciosas historias que le están haciendo sentir que pasa por aquí dejando una huella que no es anodina.

El matrimonio Mata Vázquez tiene tres hijos y cinco nietos.

Un premio especial lo tiene en su propia familia, formada con Antonio Mata, también maestro. Y una feliz cosecha, entre otras, el ver a su hija -tiene tres, dos varones y la fémina, además de cinco nietos- casada con un chico precisamente del Torrejón. Por eso su yerno se confunde a veces y en vez de decirle suegra o Leni le llama ‘Seño’.

Y probablemente no haya más satisfacción en un maestro que ver a uno que fue niño bajo su tutela en el cole culminar su desarrollo académico y ejercer brillantemente su profesión. En este caso como informático, al igual que su hija, y además formando parte de su familia.

Su compromiso es muy activo desde siempre.

Con su marido se ha involucrado en actividades que encajan en buenas gentes, en la esfera de las hermandades -Misericordia, Pasión- y bajo una inspiración y devoción muy mariana. Le ilusiona contribuir a conseguir un mundo más justo y equitativo.

Propio, así mismo, de buena gente -así al menos lo vemos nosotros- es su consideración de ser la principal receptora de riqueza, de bienaventuranza por las cosas que hace para los demás. Esas sensaciones las transmite Leni abiertamente con su sincera y acogedora sonrisa.

Siente la felicidad y la comparte.

Y ella sigue navegando en este mar intenso de la vida. Lo hace con la fortuna de tener las ideas claras y saber cual es su destino, a que puerto se dirige. Y en la travesía terrenal, con tales valores y principios que la señalan de forma clara como buena gente, llena la mochila que lleva en su espalda. La hace inagotable de una felicidad que desparrama generosamente en su entorno. Y no se agota porque vuelve siempre como la gratificante respuesta natural que provoca en los demás.

Felicidades, Leni.

 

Premios Buena Gente de Huelva. Fundación Cajasol. Huelva Buenas Noticias.

 

 

3 Comentarios

  1. Es una mujer eselente con un gran corazón siempre está dispuesta para ayudar a todo el mundo y como maestra que fue mía fue mejor de lo mejor te queremos señorita leni un fuerte abrazo ?????

  2. Es una mujer con principios y supo llevarnos bien, ella era mi profesora, y le tengo respeto y admiración,supo aguantarme y llevarme para adelante,gracias señorita leni, ssludos

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