Daniel Blanco habla de la infancia en su nueva novela, ‘La niña santa’, basada en una historia familiar real

El escritor y periodista moguereño ha publicado su séptima novela, que se ha convertido en una de las lecturas predilectas del verano. Un relato que homenajea a la abuela del autor, que vivió un episodio a los 4 años, en plena Guerra Civil, que le marcó para el resto de su vida.

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Daniel recuerda la cita de Ana María Matute: "A veces, la infancia es más larga que la vida".
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El escritor y periodista moguereño ha publicado una nueva novela titulada ‘La niña santa’.

Mari Paz Díaz. Decía el poeta y dramaturgo británico Oscar Wilde que «la mejor forma de hacer buenos a los niños es hacerlos felices». Y es que la infancia es, sin duda, la etapa vital que más marca al ser humano. Una cuestión que tiene muy en cuenta el periodista y escritor moguereño Daniel Blanco, que acaba de publicar un nuevo libro, bajo el título de La Niña Santa, un relato basado en una historia familiar real. Editada por Algaida Editores, se trata de su séptima novela.

El alcalde de Moguer, Gustavo Cuéllar, fue el encargado de presentar a Daniel Blanco en el acto celebrado en Moguer.

Una publicación que está siendo la lectura de cabecera para numerosas personas, una vez que se llevó a cabo la presentación oficial de la obra a finales del mes de junio en la Librería Verbo de Sevilla y en Moguer, la localidad natal del autor, donde contó con el respaldo del público, entre los que se encontraban su madre, sus amigos y sus admiradores. Un acto que tuvo lugar en el Claustro del Convento de San Francisco, siendo presentado por el alcalde moguereño, Gustavo Cuéllar, que departió con el protagonista en una tarde-noche muy especial, en la que el escritor dejó constancia de la importancia que tienen sus raíces en su vida y en su obra.

La presentación del libro en Sevilla también tuvo una gran acogida.

No en vano, Daniel Blanco puso de manifiesto durante la presentación en Moguer que «esta obra está inspirada en mi propia vida y en el peso que la infancia tiene sobre todos nosotros». En concreto, el personaje principal de La niña santa es su abuela, Consuelito, que, en 1937, en plena Guerra Civil, vive un episodio que la marcará para el resto de su vida: durante un bombardeo, la familia se refugia debajo de la cama de matrimonio, pero, de repente, la abuela, con tan sólo 4 años, corre hacia la calle y los demás la siguen. Justo en ese momento, una bomba destroza el dormitorio en el que estaban escondidos. Aquel suceso es interpretado por la familia como un milagro, pues la niña ha salvado a todos de una muerte segura. Desde entonces y hasta los 18 años, la familia viste a la niña con el hábito de la Inmaculada Concepción, por lo que empiezan a conocerla como la niña santa.

La novela es un homenaje a su abuela.

«Mi abuela se pasó toda la vida preguntándose quién era, qué se esperaba de ella, cómo se comportaba una mujer humana normal. Por este motivo, a ella se le hace complicado vivir, porque no sabe cuál es su identidad y cómo conseguir la aceptación de los demás», explica este novelista, que ha querido hacer un homenaje, un reconocimiento, a la figura de su abuela y a la evolución que tuvo a lo largo de su vida, al tiempo que su ejemplo le permite dar a conocer a grandes heroínas de la literatura en la historia. Siendo así, reconoce que la escritura de este libro ha sido «un proceso duro, cargado de incertidumbres y miedos, porque cuando la literatura está tan cerca de la vida, uno tiene la sensación de estar manejando material inflamable, de ahí que esté escrito desde el respeto y la admiración».

La madre de Daniel Blanco quiso arropar a su hijo en la presentación de esta historia familiar tan conmovedora.

Un relato, sobre una mujer que se debate entre lo santa que fue y lo humana que es, que Daniel Blanco ha tardado diez años en escribir. Un largo tiempo en el que «evidentemente ha habido momentos de silencios, de guardar la novela en el cajón», reconoce, pero, «al publicarse, he pensado en por qué el proceso de creación se ha alargado durante tanto tiempo: posiblemente porque tenía que esperar a que muriera la niña santa real para poder escribir con más libertad». Como curiosidad, los últimos capítulos fueron escritos en Roma gracias a una beca del Ministerio de Cultura y Deporte del Gobierno central.

El escritor introduce elementos de ficción en esta historia real, donde también son muy importantes los silencios, lo que no se cuenta.

El lector que se enfrente a sus páginas debe tener en cuenta que no todo es verdad en esta publicación en la que «he cambiado nombre de personas y/o lugares, al tiempo que he modificado algunas situaciones u omitido algunos acontecimientos por respeto y por proteger a mis familiares, pero todo lo que se narra ocurrió de verdad. Al menos, es la interpretación que le he dado o la forma en la que he sabido transmitirla». Al mismo tiempo, la narración llama la atención por los silencios, por todo aquello que no se cuenta, pero se intuye. Es más, el tono del libro tiene reminiscencias de la tradición oral, puesto que la novela ha sido escrita en voz alta.

La vida de la protagonista le permite hacer un recorrido por noventa años de la historia de España.

Una obra que también llama la atención por la forma en la que está redactada, puesto que cada capítulo es un año, aunque se cuenta un sólo día de ese año, dejando más espacio y con un ritmo más pausado la primera parte dedicada a la infancia, al ser el momento que más influye en la vida de una persona, mientras que la juventud y la etapa adulta de la protagonista pasan más rápido, como sucede en la vida misma. Y es que la historia transcurre durante los casi 90 años de Consuelo. Una trayectoria que permite al escritor mostrar la evolución que sufre la historia de España a lo largo de estas nueve décadas, desde la Guerra Civil hasta la época actual.



Un relato que habla de temas universales, como la infancia, nuestra identidad o la familia.

El resultado es una novela costumbrista sobre la identidad, sobre el peso de la infancia, sobre lo terrenal y lo divino, sobre eso tan difícil qué es ser humana. Y es que La niña santa hace un repaso a temas tan universales como quiénes somos, cuál es nuestra identidad, la familia y cómo influye en nuestro aprendizaje, las relaciones de madres e hijos, con sus luces y sus sombras, o la fe y la búsqueda de sentido en la vida, entre otras cuestiones que nos influyen a todos. Razones más que suficientes para volver a sumergirse en la literatura que nos brinda este moguereño, Daniel Blanco, que no defraudará a los lectores.

No defraudará a los lectores.

Sinopsis de ‘La Niña Santa’. Con tan solo cuatro años, Consuelito salva a su familia de un bombardeo en la Guerra Civil. La madre convence al vecindario de que ha sido un milagro y hace una promesa: vestir a su hija con el hábito de la Inmaculada Concepción hasta la mayoría de edad. A partir de ese momento, la conocerán en el pueblo como la niña santa. Se correrá la voz por todo el país, organizarán procesiones en su honor y la creerán ciertamente milagrosa. Y Consuelito asumirá su destino con obediencia y humildad. La niña santa narra las vivencias de una mujer que estuvo debatiéndose siempre entre lo religioso y lo mundano, entre el cielo y la tierra, y que encontró su máxima dificultad en ser humana. Esta novela recorre, además, el último siglo de España para reflexionar sobre las cadenas de la infancia y la búsqueda de identidad, sobre la familia y sus heridas, porque si hay algo que no deja de preguntarse Consuelito es: ¿quién soy?, y ¿qué se espera de mí?

Daniel Blanco también desarrolla una importante labor de fomento de la lectura y otras actividades relacionadas con la literatura.

Trayectoria Daniel Blanco. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y doctorando del Departamento de Literatura de la Facultad de Comunicación, superó con éxito el máster oficial en Escritura Creativa (2011) y estudia Historia del Arte por la UNED. Ha ejercido como periodista durante ocho años en el diario El Correo de Andalucía, especializado en Cultura y Sociedad. También ha trabajado en gabinetes de prensa y fue el encargado de realizar los textos de una de las exposiciones itinerantes de La Pepa 1812-2012. En 2009 publicó el libro Cita con la vida, sobre la historia de los trasplantes en Córdoba, prologado y presentado por el escritor Antonio Gala. Ha ganado una quincena de concursos nacionales de relato corto, teatro y literatura infantil, entre ellos, la XXVIII edición de los Premios Literarios Jaén en la modalidad de Narrativa Juvenil con El secreto del amor, su primera novela. Además, imparte más de cuatrocientas charlas de fomento a la lectura al año por institutos de toda España y organiza talleres sobre comunicación e historia de los libros. Publica en España y Latinoamérica.

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