‘Crónica de un baile’

María José Fernández nos acerca en primera persona el concierto del pasado viernes de Vanesa Martín en el Foro.

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Crónica de un baile
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María José Fernández. Crónica de un baile. Me permito tomar el título de uno de sus discos, ‘Crónica de un baile’, para darle nombre a esta crónica, o «viaje por la música» con todos mis respetos, y así poder llevarles una vivencia más con un trocito de voz que llegó al Atlántico, desde el Mediterráneo.

La pasada noche del viernes 8 de julio, en un lugar emblemático de nuestra ciudad, como es el Foro Iberoamericano de la Rábida, se abrieron las puertas para recibir con los brazos abiertos a una mujer que es pura música viva, poesía, sonrisas… y ese pellizco que sólo ella sabe darle al público, mientras siente mil emociones mientras canta. Le abrimos nuestro corazón a Vanesa Martín, dentro de la gira ‘Siete veces sí’.

Me aventuro a entrar prácticamente sola donde puedo pasear por aquel lugar, no sé muy bien, pero tiene algo que te abraza. Y allí pude ir observando cada detalle del escenario, desde el piano de Vanesa, hasta las guitarras colocadas estratégicamente para ir siendo acariciadas, cuando llegue el momento. Lo que veo sólo me trae una idea a la cabeza, es muy ella, sencillo pero sin faltarle detalle alguno, te atrae y a la vez te suelta.

Y después de algunas horas de espera y sorpresas hacia mi persona, todo se prepara, los nervios en el ambiente se notan, las últimas personas van tomando asiento, yo me coloco junto al piano y una cuenta atrás que se para en un siete, siete veces, trae una sombra entre tenues luces y una voz a capela, nos recuerda que «No te pude retener» dando paso a la iluminación del escenario y ver a Vanesa, músicos arriba, siguiendo con ya casi un himno «Todas las mujeres que habitan en mí» suena con su sonrisa entre nervios y emoción, esa que sé en primera persona que siente cuando fluye su maravillosa locura, la que siente por la música.

Con su estilo, muy personal, sigue sorprendiendo de rosa y negro y una energía desbordante, si alguien la mira fijamente a los ojos cuando canta, podrá ver todo lo que les relato.

Nos hizo pasear por anteriores discos, esas canciones que se quedarán para quien quiera trasladarse al mundo de Vanesa Martín. Sonó en una acústica ideal, desde «Llueven las luces», «Te has perdido quien soy», «De tus ojos» en esta canción Vanesa coge la guitarra eléctrica y deja vislumbrar su arte, más aún si cabe. Nos hace seguir paseando, por su música y literalmente «nos arranca la piel a tiras», sobre todo cuando llega el momento de ponerse frente al piano y dejar que se su voz fluya «Ey» y con Alba tocando el chelo » Que no, que no», todo sigue su transcurso y hasta pudimos ir a «El baile del tutú», dejándonos así en manos y voz de Joaquín Calderón, guitarra, compositor, ideas, voz…cantándonos «¿Dónde quedan las canciones?, mientras que Vanesa se cambia y ahora si, la veo más su yo que nunca, conjunto negro y túnica blanca y negra, genial, para mi gusto.

Lo divertido de Vanesa es que su sentido del humor es imparable, cuando hay que tenerlo, y para que saliese al escenario su gran amiga Pastora Soler, ella supo como hacerlo con la ayuda del público, dos voces incomparables cantando la mítica canción reiteradamente versionada «Procuro olvidarte» y quien la canta le da un giro diferente. Siguieron muchas canciones, para mi deleite «Hábito de ti» y «Frenar enero».



Pero quien conoce un poquito a Vanesa o como se le llamaba a voz en grito «Vane», no sólo sale a cantar; habló con el público, ese que se entregó, a la «complicidad» (léase entre líneas), con sus músicos fue como cuando está en familia, salió la mujer, la pasión, la sensualidad…en una palabra: Vanesa. Y también su sentido del humor, que me hizo dudar hasta a mi cuando nos dijo que quien la conoce sabía de su paciencia… yo sólo pude reír, paciencia y Vanesa Martín, ese espíritu libre, están reñidas y nos deleitó con una sorpresa que muy pronto verá la luz, y ese «Imán» nos atrapó.

Pero como todo lo que empieza tiene que acabar, junto a ella volamos y yo lo tengo claro, «Y vuelo» siempre al lado de personas como esta gran mujer.

Si les he hecho volar un poquito conmigo, me doy por satisfecha, y no dejen que «Nada…» les roben los sueños, y si se acompañan con música, mejor que mejor.

Crónica de un baile.

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