Detienen a un peligroso vidente en Alosno por echar una súper maldición a las petroleras

José Manuel Alfaro nos trae una semana más un artículo de ficción, dentro de su sección dominical 'El Cuaderno de Muleman'.

1
348
Comparte esta noticia

José Manuel Alfaro/ Sección de ficción ‘El Cuaderno de Muleman’. El mismo día que los combustibles alcanzaban un máximo histórico que nunca se había conocido, detienen a un peligroso vidente en Alosno en un conocido bar de la localidad andevaleña mientras se comía una tostada de pate de gurumelos.

Los hechos ocurrieron de noche, cuando el sospechoso se encontraba acompañado de un grupo de amigos a los que también se le tomaron declaración, para ver el grado de complicidad con el acusado de realizar la súper maldición a las petroleras después de comerse una milhojas de 3 quesos con gelatina de vino tinto y pan de higo.

Subida imparable.

Aunque en un primer momento se pensó que podría ser un cliente misterioso que trabajaba para una de las guías internacionales más conocidas del panorama gourmet. Ya que este individuo, vestido de forma estrafalaria ni los otros tres acompañantes, dos hombres y una mujer, dejaron en ningún momento de pedir tapas sin control, empanadillas andevaleñas, arroz con sorpresa ibérica, flamenquín de carrillera, un revuelto de chorizo, un lingote de caldereta de cordero andevaleño y carrillera de ibérico al oloroso en salsa de romero y todo regado con una jarra de agua fresca de Giahsa calidad Premium.

A pesar de la copiosa comida de aquellos individuos que parecían venir de la costa, nada de lo que hicieron llamó la atención del camarero, hasta que el supuesto vidente cogió el flamenquín y antes de llevárselo a la boca lo colocó en el plato y lo pincho con determinación con el tenedor al mismo tiempo que lo trinchaba con el cuchillo y los descuartizaba como si fuera a compartirlo con el resto de los comensales mientras lanzaba sucesivos improperios a cada una de las petroleras, a cada uno de sus presidentes y a los países que las sustentan.

Fue en ese momento haciendo vudú con el flamenquín, cuando un policía de paisano que ha había venido también de la capital a comer a este conocido bar, se percató de que aquello podía ser un ritual satánico contra unas petroleras cuya codicia parece no tener límites. A pesar de la rápida intervención de este agente, la maldición pudo completarse, hechos por los que fue acusado de brujería no autorizada en Alosno, convirtiéndose así en el primer pueblo de la provincia con una gasolinera maldita, tal como nos cuenta este agente que será condecorado en las próximas semanas por su valiente intervención.

¿Qué aspecto tenían estos individuos?

Vidente

Tenían un aspecto normal, podrían pasar por gente que se ha comprado la ropa en una tienda de segunda mano. Ropa sencilla y ligera por otra parte, propia de estos días de calor intenso que ha hecho que se alcanzasen en Alosno, de día más de cuarenta grados y de noche no bajara de los veinticinco. Además, parecía como si no fuera la primera vez que hubieran venido.

Se les veía además de que conocían algunas de las tapas o raciones, porque casi no consultaron la carta, lo único que me llamó la atención de ellos fue el coche en el que habían venido un Mercedes Benz Clase G 350 BlueTEC que por lo visto les estaba consumiendo más de 13 litros por cada 100 kilómetros, ahora el coche era precioso gris plata reluciente y que parecía recién sacado del lavadero. Por lo demás parecían gente normal, trabajadores de la construcción que seguramente, si no fuera por lo sucedido se podría decir que habían venido de la costa a disfrutar de la gastronomía alosnera.



¿En qué consistió la maldición?

La maldición comenzó cuando casi se habían comido las empanadillas andevaleñas, el arroz con sorpresa ibérica, el revuelto con doble chorizo, el superlingote de caldereta de cordero andevaleño, después incluso de verlos chuparse los dedos de mojar pan en la carrillera de ibérico al oloroso en salsa de romero.

Además, llevaban toda la noche conversando de lo que nadie deja de hablar últimamente, de cómo no dejan de subir los precios. Creo que fue cuando vieron el ticket de 200 euros de lo que le había costado llenar el depósito del coche con 96 litros de combustible, cuando comenzó el ritual satánico con aquel flamenquín que debía de estar delicioso. No voy a contar detalles porque quien quiera pude verlos en la declaración que está en poder de la policía local, pero lo más suave que escuche de la maldición fue hijos de satanás.

¿Cree que esta maldición podría tener algún efecto sobre el precio de los carburantes?

La maldicion del petroleo.

Ninguno, esta escalada no hay quien la pare, simplemente por una razón, porque las petroleras se han dado cuenta de que da lo mismo que el litro de combustible llegue a 3 euros, porque la gente seguirá utilizándolo igual que el aire para respirar.

Vivimos secuestrados por este combustible fósil que seguirá teniendo una posición de poder en nuestras vidas hasta que dejemos de depender de él. Y mientras eso ocurra, el combustible y el gas serán un arma de guerra más poderosa que un misil nuclear o un buque cargado de cereal atrapado en el Mar Negro. Vivimos en tiempos en los que la incertidumbre parece haberse apoderado de nuestras vidas y ya no valen ni las maldiciones de los videntes de los países más poderosos del mundo.

¿Seguirán subiendo los carburantes?

Carrillera con patatas.

Claro que, si esto no tiene límite, no hay maldición que los pare, lo único que podrá pararlo cuando exista una alternativa como la electricidad. Yo como policía pienso que estamos abocados a buscar alternativas que permita que la demanda no signifique hipotecar tu futuro para que otros puedan comprar armas o puedan construir los edificios vacíos más altos del mundo, mientras la gente tiene que elegir entre un kilo de arroz y un litro de gasolina para ir a comprar el kilo de arroz.

¿Podría tener efecto esta maldición?

Puede ser, pero necesitamos más videntes que se sumen a esta maldición a las petroleras, tenemos que intentarlo, lo que no podemos es quedarnos impasibles mientras vemos como los combustibles no paran de subir sin motivo aparente, simplemente por la razón de que se ha convertido en algo tan esencial en nuestras vidas, como el agua y el pan, aunque con una diferencia, que la gasolina ni se come, si se bebe.

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here