Redacción. En esta ocasión, tenemos la oportunidad de formular esta pregunta a un experto en Tartessos y las navegaciones en la antigüedad, Fernando F. Díaz. Una autoridad en la materia, con tres obras muy bien valoradas por los lectores en Amazon, y otras cinco en camino, así como decenas de artículos en prensa online.
El investigador Fernando F. Díaz, es un pensador con currículum transversal, una ‘persona del renacimiento’. Al no estar adscrito, goza de libertad para opinar.
Desde 2.017 viene divulgando, desinteresadamente, los resultados de sus investigaciones en el muro de Facebook: “Troya y Tartessos”.
Estas afirmaciones, están sacadas de su contexto, que son sus obras, “Capitales Imperiales de Tartessos”, y “Ella: cómo encontramos Tartessos”.
-¿Qué es para Fernando F. Díaz Tartessos?
-Le respondo, citando a Adolf Schulten: “era un Imperio, un enorme faro de luz civilizador, el foco de la escritura (estoy demostrando que los primeros escritores: Homero, Hesíodo, y Cadmo, eran de Tartessos), las leyes, la metalurgia, la navegación de altura,…”
Habría que matizar si hablamos del imperio o de su capital.
Respecto al imperio Tartessos, puedo decir que hoy, después de lo que he podido verificar arqueológicamente por mi mismo, creo tener formada una opinión bastante aproximada de la sucesión de hechos acaecidos en Tartessos, desde su fundación, hacia 3.500 a.C. hasta su final, en 439 a.C., final que no sucedió a manos de Cartago como se creía, sino de Atenas (Pericles).

En cuanto a dónde estaba su capital, lo resuelvo en mi tercera obra, con pruebas de todo tipo, del registro arqueológico, geográficas, y fuentes escritas; pueden leer sus primeras páginas en Amazon (“Ella: Tartessos”).
Esa pregunta no pude contestarla después de visitar nuestros museos o leer las mejores obras de investigación de catedráticos y expertos en la materia, que con buena voluntad han intentado hacer averiguaciones, aunque se atienen a dataciones trasnochadas.
Además, el registro arqueológico, al incluir piezas de origen egipcio y oriental, los había confundido: achacaron esas piezas al comercio fenicio (semitas), utilizando la falacia “orientalizante”, cuando en realidad el comercio siempre ha sido y será bilateral.
Y lo que dice el registro es justo lo contrario de lo que afirman los judeosemitas: fueron ellos los que recibieron la escritura de los Tartessos-Filisteos.
Es donde se ha encontrado la primera escritura lineal, la que utilizamos hoy día, y también las letras griegas más antiguas. Por tanto, el comercio era bilateral, y también “occidentalizante”. Y hubo fuertes migraciones hacia el Este, un fenómeno poco estudiado.
Explican el rápido despegue de Egipto, Grecia y Roma, lugares antes atrasados.

-Sobre el cajón de sastre «Fenicios»:
-En cuanto a los fenicios, en “Ella: cómo encontramos Tartessos”, demuestro que no era un imperio, no tenía una capital o metrópoli, sino que era una serie de puertos de mar, mejor o peor protegidos, y no necesariamente en el Mediterráneo, pues los principales estaban en la costa de Málaga, Portugal, e Inglaterra, hasta la fundación de Tiro, y Sidón, y la ocupación de Biblos, en el actual Líbano, o la más reciente, de Cartago, en Túnez.
Ningún “Pueblo del Mar” nació en el Mediterráneo; tampoco las recientes Grecia y Roma.
Es 3 veces más difícil llegar a Huelva desde la supuesta Fenicia, Líbano, que desde Oslo. Para empezar, desde Oslo hay 1.000 Km. menos de viaje, y basta una balsa para llegar a Huelva: la corriente circular del golfo, la que utilizó C. Colón, te lleva.
He encontrado pruebas de que el Egipto predinástico ocupaba en realidad todo Sahara hasta Marruecos, Canarias, otras islas Atlánticas, y Andalucía (Huelva al menos), como han demostrado las pruebas de A.D.N. de sus mandatarios, los faraones, y el registro de Tartessos.
La primera pista que me llevó a sospechar eso, fue el relato del famoso comerciante Coleos de Samos, que en viaje comercial al Egipto, fue desviado por una tormenta…y acabó en Tartessos. El Egipto actual queda a 4.000 Km. de Tartessos: Coleos se dirigía a Marruecos.
Coleos fue agasajado y se hizo rico, con la plata que trajo de vuelta. Por cierto que, al parecer, he localizado e identificado el caldero que encargó. Sale en mi próxima obra (Troya).
Así, he encontrado que en las facultades se enseña con mapas recientes, no con la geografía antigua. Vamos, que los Licenciados en Geografía e Historia, solo conocen la geografía grecolatina, no la antigua (3.500 a.C.-800 a.C.), por lo que deslocalizan la Historia.
Así, son enseñados en que la Creta de que hablaban los clásicos era la islita actual, que Egipto y el Nilo eran los actuales, que Tracia y Escitia estaban en el Mar Negro, etc, etc.
Mis lectores ya saben con pruebas, que no era así, y conocen dónde estaban esos lugares, esa Geografía, y dónde estaba entonces Asia, Libia, Europa, o las Columnas de Heracles. Eso les ha dado un plus: van por delante del resto, y están ya investigando la verdadera Historia de España y Portugal, ni más ni menos que el origen de la civilización, la escritura.
En mi opinión no se ha sabido entender a Homero ni a otros clásicos porque no se les ha leído con objetividad, sino con “unas gafas deformes”: la de la datación/prejuicios escolares, que explico a continuación.
En las escuelas y facultades se enseña la Historia de los supervivientes y vencedores, de los que mandaron durante el siglo pasado, y de los que mandan ahora, la que se enseñó a nuestros catedráticos, y se recoge en sus Planes de Estudio-Competencias curriculares.
Nos enseñan algo así: “Érase una vez los fenicios, comerciantes que casualmente, eran semitas, los judeocristianos, y que a pesar de brotar por generación espontánea en la zona del actual Líbano, resultaron ser los mejores navegantes de altura, llegando hasta Inglaterra.
Aunque era un pueblo del mar, provenían “oficialmente” del lugar opuesto al Atlántico, la zona del antiguo Edén, el Tigris y el Eúfrates, donde todo nació. La Mujer y el Hombre, que procedían de África, se extendieron desde allí poblando la tierra, y levantando nuestros megalitos atlánticos.
De allí eran los “Indo-europeos”, que procedían siempre de Oriente, de ahí su nombre, y que nada tenían que ver con los celtas posteriores o los nórdicos, nada…
Solo allí, cerca de Egipto, nació y se desarrolló la escritura, y de allí partió, con el comercio fenicio y griego, la civilización. Solo ellos tenían licencia para navegar, solo ellos conocían el arte de la navegación, y solo ellos tenían barcos de altura.
En la zona de los hielos, eran unos bárbaros, a los que habíamos de civilizar.
Sus barcos solo iban de oriente a occidente, nunca volvían de occidente a oriente: se quedaban en occidente. Mientras tanto, la oscuridad y el atraso se cernía sobre los pueblos de Europa, que no solo no navegaban, ni tenían escritura, sino que no cultivaban los campos, ni conocían los metales.
Así mismo, los nombres de los continentes nunca cambiaron: Europa era la actual, y Asia, también. Los “persas”, vivían en la zona de la actual Persia, y los “escitas”, en las actuales estepas rusas.
Las ciudades de la actual Grecia, son las únicas del orbe que mantuvieron sus nombres originales hasta hoy. Todas las demás del planeta tierra, cambiaron, mire usted. Y no solo eso: “Tracia” estaba al norte de la actual Grecia, y el Imperio de Egipto se limitaba al actual río Nilo
Aunque no halla ni una sola prueba de escritura antigua en Grecia o Turquía, Homero era “griego” pata negra, griego hasta la médula, griego de la Grecia actual; y los demás clásicos, pues igual, que para eso tienen sus restos.
De esas ciudades e islas actuales, las grecorromanas, es de las que habló el gran Homero. Así, la Creta de que hablaba, era igualmente la actual islita griega, donde cabían perfectamente las 100 ciudades que según dice, la poblaban.
Las navegaciones no existieron jamás en la antigüedad, por mucho que lo haya demostrado el etnógrafo y navegante noruego Thor Heyerdahl, y los petroglifos.
A pesar de poblar la tierra el Sapiens Sapiens los últimos 100.000 años, no fue hasta la época vikinga (Edad Media) que éste descubrió la corriente circular del Atlántico (la sierpe Midgard), y no la utilizó de nuevo hasta 1.492.
Los barcos nórdicos atlánticos aparecieron de repente hacia el 700, pese a que utilizaban las mismas runas de Tartessos, las de 1.200 a.C., de donde salió C. Colón, pura casualidad…
Por supuesto, los hombres blancos de las Islas Británicas, Feroe, Islandia, Canarias y El Caribe, por no hablar de los de las del Pacífico e Indonesia, habían brotado por generación espontánea, y las anclas y huellas de carros de Sahara, Madeira y Azores, o las momias y pirámides precolombinas de Canarias y Mesoamérica, e incluso su semántica común, son solo producto de nuestra imaginación.
Por ello, todo nuevo yacimiento solo puede ser fenicio o romano, pues éramos su colonia, ellos nos salvaron con sus “Biblos”, e inventaron el alfabeto. Y colorín colorado…”.
Menos mal, ¡Qué sería sino de nosotros, los analfabetos!… Pero el registro arqueológico dice que todo eso es un invento, el montaje tendencioso de una multinacional.
-¿De qué trata su nueva obra de investigación, la tercera?
-La localización de la capital de Tartessos, no podía demorarse más: era una necesidad fundamental hoy día para su investigación, y para el desarrollo del suroeste de La Ibérica.
“Ella”, cambia por completo el estado de conocimiento sobre Tartessos, y abre todo un abanico de nuevas vías de investigación, que las presentes y futuras generaciones, podrán seguir. Demuestra, en base al registro arqueológico, y a la lectura comparada de los clásicos, dónde estaba y cómo era la capital de Tartessos, Heraclea, las Columnas, y el Heraclion.
Así, muestra los tesoros y maravillas de sus museos y explica, para todos los públicos, con cientos de fotos, diagramas, mapas, e ilustraciones, los textos de Herodoto, Plinio, Dioniso, Diodoro S., Avieno, Estrabón, Homero, Platón, y del Antiguo Testamento.
Además, destaca el importante rol de la mujer en la Historia, sus diosas, sus reinas, la vida de las antiguas Gorgonas, y su diferencia con las “Amazonas”.
También demuestra, que fue la ciudad más poderosa, y sagrada de al antigüedad, una “talasocracia”, y desvela los 10 famosos nombres que tuvo.
-¿Por qué cree que no se había encontrado la capital de Tartessos, hasta ahora?
-Respecto a dónde estaba la capital, Antoine de Saint-Exupery (El Principito), decía que “Lo esencial, es invisible a los ojos” y así es: el cristal con el que se ha mirado la Historia, estaba distorsionado por un enorme error de partida, una premisa equivocada: la creencia de que los mapas del Siglo I, los grecolatinos, servían para investigar el mundo antiguo.
Todo el conocimiento sobre la cultura de Tartessos, alrededor del Valle del Guadalquivir, se basaba en una premisa equivocada que, una vez detectada, y demostrados los diez errores cometidos por Adolf Schulten, y por sus seguidores, ha sido encontrada.
El confundir la “Gadir” clásica, Huelva hasta 45 a.C. con Cádiz, un islote repoblado con gentes de Huelva, y promovido desde esa fecha por Roma, llevó a creer que estaba allí el Heraclion, la Eritia, etc, e incluso confundió a A. Schulten, que se creyó que el Río Tartessos no era el Tintodiel sino el Guadalquivir, identificando erróneamente Doñana con el Lago Ligustino.
El Guadalquivir era el “Tetis” de Homero, pero no el río Betis, el de Bety-Mirina, la esposa de Dárdano el fundador de Troya-Tartessos. El Betis es el que pasaba por Beturia, es decir, el Odiel, y su lago Ligustino, uno de sus lagos, probablemente el actual Embalse del Sancho.
Es curioso, y canta mucho, que los mismos que acercan la datación de Tartessos hasta la reciente época de los apóstoles (700 a.C.), son los que dibujan ese lago en Doñana, lago que ya empezaba a desaparecer hacia el 3.500 a.C. Es pura incoherencia.
Todos los expertos y el análisis “clúster” de sus principales necrópolis, apuntaban hacia la de La Joya, en pleno centro de Huelva, pero faltaba encontrar las pruebas, en los textos clásicos, pues el registro arqueológico, incluido el Palacio Real y acueducto, es claro. En ese sentido, se han hallado recientemente sus instalaciones portuarias.
No me dejo desanimar por el abandono del Museo, y de la ciudad en general, por parte de las autoridades, ni por el hecho de que halla orden de ocultarlo todo, de mirar para otro lado, y de no hacer verdadera arqueología, desde que la Universidad tomó las riendas, hacia el 2.000. Ni siquiera contestan los correos.
A partir de entonces, la arqueología en Huelva está desaparecida, con la incorporación de empresas de arqueología “especializadas” (en firmar papeles para edificar), además de “profesionales” de la Universidad, y del Museo. Es por ello que hoy la arqueología solo se hace en los pueblos de alrededor, iniciativas como las de Mérida o Jerez, o investigadores locales.
Vengo difundiendo todos los viernes, de forma gratuita, en el muro de Facebook “Troya y Tartessos”, mi segunda obra, “Capitales Imperiales de Tartessos”. La primera, “Atlántida encontrada y demostrada”, también la compartí en el muro del mismo título que la obra. No ocurrirá así con la tercera, cuarta, y quinta, pues para el próximo curso, tengo otros proyectos.
El autor (Foto), trabaja actualmente en varias obras sobre Troya y Tartessos. (Email: [email protected], Whatsup: 687673273, Facebook: Troya y Tartessos).















1 comentario en «¿Qué es Tartessos? ese enigma recurrente de nuestra tierra»
Perdona pero el río betis es el guadalquivir