La Huelva desconocida. Tras las huellas de la fe en nuestra provincia

Antonio Delgado Pinto nos trae una semana más cinco lugares que debemos conocer de nuestra provincia.

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Antonio Delgado Pinto. Existen bastantes edificios y lugares salpicados por todo lo largo y ancho de la provincia de Huelva poco conocidos por la mayor parte de todos nosotros. Al igual que en la primera temporada, ese es el objetivo de esta serie denominada HUELVA DESCONOCIDA, dar a conocer esa parte importante de nuestra arquitectura y nuestro patrimonio. En esta segunda entrega mostraremos algunas de estas construcciones que quedaron fuera de la primera, pero no por ello menos interesantes.

Quizás el patrimonio religioso y el patrimonio industrial sean los más abundantes en nuestra provincia. La semana pasada hicimos un repaso de cinco edificios mineros y hoy daremos una vuelta por cinco ermitas, capillas e iglesias dispersas entre la Sierra, el Condado, la Cuenca Minera y la Campiña. Caminaremos tras las huellas de la fe.

Esta fachada es lo único que queda de la iglesia del Carmen de Paterna del Campo.

1. IGLESIA DEL CARMEN. Paterna del Campo

Se sabe que Paterna del Campo contaba con una importante comunidad de Carmelitas Descalzos apenas un siglo y medio después de que Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz siguiendo el ejemplo de los primeros ermitaños del Monte Carmelo, fundaran dicha orden religiosa.

Esta ruinosa fachada, pintada en la actualidad de blanco y color albero, es todo lo que queda de la iglesia del Carmen que hubo en el antiguo Convento de los Carmelitas, que se construyó en 1696.



Está tan integrada en el conjunto de viviendas de la Plaza de los Padres de esta localidad que es fácil que pase desapercibida para el visitante.

Ruinas de la ermita del poblado de La Torerera.

2. ERMITA DE LA TORERERA. Sotiel Coronada, Calañas



La mina de La Torerera estuvo en funcionamiento entre 1911 y 1973. Entre estas dos fechas se erigió el poblado, hoy abandonado, del que quedan pocas construcciones en pie. Esta ermita, la Casa Dirección y algunos edificios de oficinas son de lo poco que aún puede verse si visitamos este apartado lugar.

Cuatro escalones de piedra dan acceso desde la calle a la iglesia de La Torerera.

La ermita, a la que dan acceso cuatro escalones de piedra que rodean el edificio, es de una sola nave. En la fachada destaca un arco de medio punto de piedra sobre la puerta principal; mientras que cada lateral tiene tres ventanas verticales también de piedra, siguiendo la tipología constructiva de la puerta. Su cubierta a dos aguas ha desaparecido por completo, por lo que podemos pensar que estaba construida de madera

Lo que puede parecer desde el aire una pequeña planta de cruz latina no es más que el conjunto de la propia iglesia y las dos construcciones simétricas adosadas a las fachadas laterales del templo, que probablemente servirían de sacristía y estancia del sacerdote.

Capilla del Hospital de la Misericordia en Trigueros.

3. CAPILLA DEL HOSPITAL DE LOS SACERDOTES PEREGRINOS. Trigueros

Esta capilla o ermita es lo único que queda del Hospital de la Santa Misericordia. Se sabe que este edificio ya estaba construido en el siglo XVI, cuando el hospital adyacente atendía a los sacerdotes peregrinos, como también sabemos que durante el siglo posterior fue casa cuna donde traían a niños huérfanos.

A partir de 1755, este pequeño templo acogió las misas y los eventos religiosos de Trigueros mientras se reparaba la iglesia, muy dañada por el terremoto de Lisboa.

Retablo ovalado sobre la puerta de la Capilla del Hospital de la Misericordia.

Según los triguereños que conocieron el interior del templo antes de 1974, la reforma que el edificio sufrió ese año acabó con gran parte del encanto que tenía: se demolió la antigua techumbre de madera y se colocó una solería moderna.

Bajo la espadaña de su fachada encalada, se inserta un retablo en azul cobalto y blanco, probablemente de finales del siglo XVII o principios del XVIII, representando a la Virgen de la Misericordia.

 

 

Ermita del Chaparral en Peguerillas.

4. ERMITA DEL CHAPARRAL. Peguerillas, Huelva

Enclavado en una preciosa finca a pocos kilómetros de la capital, el cortijo del Chaparral acoge esta bonita ermita de la que poco se sabe y que yo he llamado de la Sagrada Familia, en atención al enorme y magnífico retablo semicircular que puede verse en su fachada sobre la puerta principal. Es un trabajo cerámico de la empresa sevillana Mensaque Rodríguez que puede datarse entre las décadas de 1940 y 1950, y que representa el conocido cuadro de Bartolomé Esteban Murillo ‘La Sagrada Familia del pajarito’, pintado en 1650.

Trabajo cerámico de la fábrica Mensaque Rodríguez de Triana.

Parece ser que a principios del pasado siglo la condesa de Barbate adquirió los terrenos y la vivienda a Wilhelm Sundheim, personaje ligado a la minería onubense y al ferrocarril, y muy conocido en la Huelva de finales del siglo XIX.

La arquitectura de la ermita tiene una gran conexión con dos edificios muy conocidos: la iglesia Nuestra Señora de Lourdes, en Punta Umbría, y el Instituto Rábida, en Huelva, dos trabajos del gran arquitecto José María Pérez Carasa, por lo que no sería descabellado atribuirle su construcción.

Fachada principal de la ermita de Valles de Carrasco.

5. CAPILLA DE VALLES DE CARRASCO. Cumbres de San Bartolomé

Al sur de la Sierra del Álamo, en uno de los meandros del río Múrtigas, se levanta el despoblado de Valles de Carrasco. El río llega hasta aquí y pasa muy cerca de algunas casas, componiendo un panorama bucólico y silencioso.

A pesar de la ruina en que se halla esta coqueta ermita, aún pueden verse los detalles que nos dejan imaginar cómo era originariamente. Su fachada, pintada de blanco y rojo, nos permite saber que era un templo de una sola nave. Un óculo central con una cruz en su parte superior, bajo la pequeña espadaña, y unos pináculos cerámicos a ambos lados del pequeño campanario son los únicos elementos decorativos externos. Su interior ha perdido por completo la cubierta a dos aguas y del altar solo quedan algunos azulejos policromados. Nada saben en la Parroquia de Cumbres de San Bartolomé qué fue de las imágenes y del mobiliario de su interior.

Según he podido saber en el Ayuntamiento, esta pedanía quedó abandonada hace más de cuarenta años.

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