La bodeguera moguereña Rocío Ruiz triunfa con sus vinos en Jerez

Los premios NextGastro han designado a su Palo Cortado Mons Urium como Mejor Vino del Año en la provincia de Cádiz, un reconocimiento que se ha producido por votación popular.

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Rocío Ruiz es directora de dos bodegas, situadas en Jerez y Sanlúcar de Barrameda.
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Imagen del premio otorgado al Palo Cortado Mons Urium.

MPD. Las bodegas Tío Pepe de Jerez de la Frontera fueron el escenario a inicios de este mes de abril de la entrega de los premios NextGastro de la provincia de Cádiz, un acto presentado por Daniel del Toro donde Huelva fue protagonista. Porque en estos reconocimientos, organizados por la web Urban Explorers y elegidos por votación popular, fue designado como Mejor Vino del Año el Palo Cortado Mons Urium, que se realiza en las Bodegas Mons Urium de Jerez, regentadas por la moguereña Rocío Ruiz. Un respaldo al trabajo desarrollado por esta bodega, dado que estos galardones han distinguido a personas e instituciones de la talla del restaurante Aponiente de El Puerto de Santa María, elegido Mejor Restaurante de la provincia de Cádiz.

Rocío Ruiz emprendió el proyecto de Bodegas Mons Urium en 2007 junto a su padre, Alonso Ruiz.

Un galardón que, sin duda, avala la trayectoria de Rocío Ruiz, Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad San Pablo CEU de Madrid, M.B.A. por el Instituto de Empresa de Madrid y que cuenta con un Master en Viticultura en Climas Cálidos por la Universidad de Cádiz. Y es que, después de trabajar en Londres y Madrid como auditora en el sector de la construcción y en el de la moda, esta onubense emprendió en 2007 el proyecto de Bodegas Mons Urium junto a su padre, Alonso Ruiz. Una compañía de la que es su directora, teniendo a su cargo una bodega en el casco urbano de Jerez de la Frontera, donde hacen vinos de la Denominación de Origen Jerez-Xèrés-Sherry, y otra en Sanlúcar de Barrameda, donde elaboran su Manzanilla de Sanlúcar.

La bodega está situada en el casco urbano de Jerez.

Una responsabilidad que ha convertido a Rocío Ruiz en todo un símbolo del relevante papel que está ostentado la mujer en el sector vitivinícola andaluz, como así sucede, por ejemplo, con Bodegas Sauci en la provincia de Huelva o, como en este caso, en las Denominaciones de Origen Vinos de Jerez y Manzanilla de Sanlúcar. En este contexto, como directora de la compañía de vinos Mons Urium, esta onubense nos habla de sus inicios, sus logros y sus retos en este sector.

Tras su experiencia en el sector de la moda y la construcción, se ha formado en el ámbito de la viticultura y la enología.

-Rocío, ¿cómo surge tu interés por la viticultura?
-Todo se lo debo a mi padre. Desde que tengo uso de razón me ha rodeado el olor de los vinos viejos que tanto le gustan, al tiempo que le he escuchado hablar de su gran afición, que son los vinos generosos. Y, en este aspecto, Jerez siempre ha sido su referencia, por lo que tener una bodega en estas tierras era su gran ilusión. Después de años de búsqueda, fue en 2007 cuando le surgió la oportunidad de adquirir una en el antiguo casco urbano, justo en la calle Muro. Entonces me hizo la propuesta de embarcarme con él en esta empresa de una forma profesional. Yo soy economista, MBA, y había trabajado como auditora en una empresa de construcción, por lo que mi vida laboral, hasta ese momento, nada había tenido que ver con este sector. Sin embargo, después de pensarlo mucho, me decidí a comenzar esta aventura de los vinos de Jerez. Y mi vida dio un gran giro. Me formé, estudié el Master de Viticultura y Enología en la Universidad de Cádiz, hice diversos cursos, catas, formador de formadores…, pero me di cuenta que lo más importante es el aprendizaje continuo del trabajo en la bodega. ¡Ahí sí que se aprende!

Sus vinos son un homenaje a su localidad natal, Moguer.

-¿Por qué el nombre Mons Urium para vuestros caldos?
-Quisimos hacer un homenaje a nuestra ciudad de origen y llamar a los vinos que elaboramos como el antiguo nombre de Moguer en la época romana: Mons Urium, que además es el capítulo CXXIII de Platero y yo, la obra universal de nuestro paisano y premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez. Estamos muy orgullosos de pasear el nombre de Moguer por el mundo, ya que exportamos a bastantes países.

Enamorada de su profesión.

-¿Cuál es tu balance de esta experiencia?
-Hace ya quince años que trabajo en pleno casco antiguo de Jerez, al pie de la antigua muralla, sacando adelante esta pequeña bodega artesana y familiar. Dirijo una bodega de Vinos de Jerez y Manzanilla de Sanlúcar, con un equipo muy pequeño, familiar. Así que mi oficio incluye tareas de todo tipo, desde administrativas a labores de producción, pasando por la toma de decisiones financieras y estratégicas o de comunicación y de ventas. Pero, para mí, lo más bonito es el trabajo en bodega, la selección de vinos y organizar los movimientos entre criaderas. Todo ello es algo emocionante. El sistema tradicional de envejecimiento del Vino de Jerez es el de Criaderas y Soleras, eso significa que un vino no es de una sola añada, sino que tiene una media de edad de todas las vendimias desde que se constituyó la solera. Una de mis misiones es ir seleccionando qué vinos van a rociar las distintas criaderas hasta llegar a las soleras sin que cambie su estilo, sin que pierda su personalidad. Soy afortunada por tener en mis manos verdaderos tesoros enológicos, vinos históricos, algunos centenarios que durante el paso del tiempo han permanecido ahí: ¿Quién vendimió esas uvas?, ¿Cuántas cosas han visto pasar?… Guerras, viajes a la luna, crisis, momentos de gloria…, y ahí siguen. Me emociona y también me llena de responsabilidad pensar que, igual que han llegado a mí, yo los tengo que mantener para pasarlo a las siguientes generaciones. Es algo transcendente, casi místico. Por otro lado, otra de las tareas que me apasionan de mi trabajo es la comunicación del vino. Creo que es muy interesante hacer ver que es algo accesible, fácil de disfrutar. Trabajo para que se perciba como algo habitual, que forma parte de nuestra cultura, y procuro transmitir en redes sociales con un lenguaje cercano y de forma divertida.

Este premio es un respaldo a su labor.

-La concesión del Premio Next Gastro al Palo Cortado Mons Urium como Mejor Vino de la provincia de Cádiz es un respaldo a tu labor. ¿Qué ha supuesto para ti? 
-El pasado 4 de abril tuvimos la grata sorpresa de recibir el Premio NextGastro 2021 al Mejor Vino de la provincia de Cádiz por nuestro Palo Cortado Mons Urium. Cuando recibimos la noticia de la nominación, lo celebramos como si fueran los Oscars. Estar junto a todas esas bodegas y a todos esos vinos que son verdaderas joyas enológicas…, lo hemos disfrutado muchísimo. ¡Pero es que, además, nos llevamos un premio! Un premio que no puede ser más valioso para nosotros, porque lo ha votado la gente. Muchas personas han dedicado un rato de su tiempo en hacer clic en un enlace, ha puesto la contraseña y ha llenado el cuestionario, plasmando allí sus gustos y sus preferencias. Para votar no hacía falta ser experto en enología, ni experto en sumillería, ni en historia, solo había que haber comprado una botella del vino, abrirla en casa y disfrutarla con la familia o ir a un restaurante, pedir una copa de vino y pasarlo bien con los amigos. En definitiva, aunque hoy en día está tan de moda contar la historia detrás del vino, poner cara a una botella, aunque esto sea interesante, lo primordial es que la gente ha probado el vino y ha dicho: ¡Qué rico está! Y lo ha disfrutado. Porque nosotros trabajamos para eso, para que la gente disfrute. Nosotros trabajamos para hacer a la gente feliz.



Nos recomienda probar el vino premiado, el Palo Cortado.

-Para todos aquellos que no lo conozcan, ¿cómo definirías el Palo Cortado Mons Urium premiado?
-Estamos muy orgullosos de nuestro Palo Cortado. Es un vino que llena la boca, casi se mastica, muy intenso, pero, a la vez, es suave al tragarlo, es un vino que entra en el cuerpo a cámara lenta y te llena el alma. Y me permito una recomendación: si te invitan a una cena con amigos, lleva una botella de Palo Cortado Mons Urium y chocolates muy diferentes (negro, con leche, con especias…, todos los que encuentres) para, en la sobremesa, jugar y probar los distintos tipos con el vino. La diversión está asegurada.

1 Comentario

  1. Felicidades a la familia Alonso Ruiz, por el premio recibido y seguir cosechando esos caldos tan apetitosos para el paladar, que no sea el último y vengan muchos más.

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