La Huelva desconocida. Huelva minera, cinco lugares importantes en nuestra historia

Antonio Delgado Pinto nos trae una nueva temporada de su sección 'La Huelva desconocida', esta vez con cinco lugares relevantes de la minería en nuestra provincia.

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Huelva minera

Antonio Delgado Pinto. Huelva minera. Iniciamos hoy aquí la segunda temporada de HUELVA DESCONOCIDA con algunos edificios importantes de nuestra provincia que se quedaron en el tintero de la primera serie. Con apenas medio millón de habitantes y poco más de diez mil kilómetros cuadrados, la provincia de Huelva puede presumir de tener casi todo: agricultura, pesca, minería, ganadería, turismo, industria… Sin embargo, existen edificios y lugares salpicados por todo lo largo y ancho de Huelva poco conocidos por la mayor parte de los onubenses. Al igual que en la primera temporada, ese es el objetivo de esta serie denominada HUELVA DESCONOCIDA, dar a conocer esa parte importante de nuestra arquitectura y nuestro patrimonio.

La minería fue el motor de la economía de nuestra provincia durante todo un siglo, no en vano, la franja pirítica recorre la anchura de Huelva entre la provincia de Sevilla y la frontera portuguesa. Una gran parte del enorme patrimonio de la Huelva minera, muchas veces con el sabor de la arquitectura victoriana que destilaban las construcciones británicas, se ha perdido irremisiblemente, otra parte se pudre y se deshace lentamente con el transcurrir de los años.

Hoy traemos aquí cinco lugares de la Huelva minera relacionados con cinco minas diferentes, esperemos que esto sirva al menos para llamar la atención sobre estos enclaves olvidados y para que, con un poco de suerte, entren en esa minoría de edificios mineros que pasan a formar parte del patrimonio elegido para ser restaurados y preservados para uso y disfrute nuestro y de generaciones venideras.

La Huelva minera:

Huelva minera
Vista general de la mina de San Telmo tras la corta inundada.

1. MINAS DE SAN TELMO



Explotadas desde la antigüedad, San Telmo es una de las minas que ha estado funcionando durante más tiempo, concretamente hasta la década de los noventa de la pasada centuria. Al igual que la mayor parte de las minas de Huelva, fue durante el siglo XIX cuando se empezó a explotar este yacimiento minero de manera sistemática, por compañías españolas, francesas y británicas.

Un ferrocarril de vía estrecha transportaba el mineral hasta la estación de Valdelamusa, desde donde se redirigía hacia el puerto de Huelva. Con una docena de locomotoras, a vapor y diésel, podemos decir que su parque motor tuvo una relativa gran importancia, evidentemente sin la grandiosidad del de las gigantescas compañías de Riotinto o Tharsis.



Lo más reconocible de la mina de San Telmo es su enorme corta de 70 metros de profundidad y más de 500 metros de diámetro mayor, inundada ahora, y el malacate que aún se levanta desafiante como recuerdo de los tiempos en que la hegemonía minera de la provincia era uno de sus grandes atractivos.

Las cuatro torres de Peña de Hierro datan de 1915 y probablemente fueron hornos.

2. LAS CUATRO TORRES DE PEÑA DE HIERRO

No hace mucho mi amigo Rafael Pernil y yo llegamos hasta estas cuatro edificaciones gemelas de la Huelva minera atraídos por su magnífica arquitectura y por lo desconocido de su existencia. Algo alejadas del complejo minero de Peña de Hierro, estas cuatro construcciones emergen de entre la maleza y poco se sabe de ellas. Por más que hemos buscado en fotografías y planos antiguos, no hemos podido saber cuáles eran sus cometidos.

Aunque nosotros las bautizamos desde la lejanía como ‘las cuatro torres’, pudimos constatar al acercarnos que la tipología de cada edificio, todos similares entre sí, hace pensar que se trata de cuatro enormes hornos. Su construcción de piedra negra con aristas y adornos en ladrillo rojo enlaza perfectamente con lo que se diseñaba en esa época en nuestros territorios mineros.

El transbordador de mineral eléctrico en Corrales poco antes de su desmantelamiento.

3. TRANSBORDADOR DE MINERAL DE CORRALES

Después de la todopoderosa Rio Tinto Company, las minas de Tharsis fueron las más importantes de entre todas las minas onubenses. Su ferrocarril llegaba hasta Corrales y hasta el muelle embarcadero de doble ramal en el cauce del río Odiel. Esta fotografía en blanco y negro, realizada con mi antigua cámara de fotos analógica en 1985, es la única que tengo de este artefacto que hasta hace unas décadas se levantaba en Corrales y que se veía desde una de las curvas de la travesía del pueblo.

Este transbordador eléctrico de mineral formaba parte de las instalaciones mineras de Corrales, donde además de la estación de tren, la central térmica, el poblado y los depósitos de minerales había una importante playa de vías desaparecida en la actualidad, al igual que la mayor parte de edificios y maquinarias.

Entre vapor y diésel, la línea de Tharsis llegó a contar con más de setenta locomotoras, la mayor parte de las cuales se han desguazado o han sido vendidas, además de varios centenares de vagonetas de mineral y algunos vagones de viajeros. Como ya hemos dicho más arriba, este material móvil hace que este ferrocarril sea, después del de Riotinto, el más importante de los ferrocarriles industriales de la provincia.

El taller de locomotoras de Sotiel Coronada.

4. TALLER ELÉCTRICO DE LOCOMOTORAS DE SOTIEL CORONADA

Si el proyecto de reforma de esta original construcción para ubicar aquí el futuro museo minero de Sotiel Coronada se lleva a cabo, habremos conseguido preservar para el futuro esta interesante parte del patrimonio minero de nuestra provincia.

Fueron Félix Carnero y Fernando Recio quienes me dieron información sobre la historia de este singular edificio construido en 1906 para cargar los acumuladores de las primeras locomotoras eléctricas que llegaron a estas minas.

Es, junto a la Casa Dirección, construida en 1867, el único edificio minero que se ha conservado hasta nuestros días en Sotiel Coronada.

En 1909 comenzó a funcionar por primera vez la central térmica de Huerta Romana.

5. CENTRAL TÉRMICA DE HUERTA ROMANA

También fue mi amigo Rafael Pernil, gran conocedor de esta zona, el que me habló de este lugar. Aquí llegamos provistos de nuestras cámaras de fotos para admirar las ruinas de estas magníficas construcciones conquistadas por la maleza.

La central térmica Huerta Romana se construyó entre 1909 y 1918 y funcionó durante más de medio siglo, tomando el agua para los enfriadores del cercano Dique Balneario. Los primeros generadores fueron dos máquinas de vapor Bellis & Morcom y llegó a contar con cuatro turbogeneradores, el último de los cuales, alimentado por una caldera Thompson, alcanzaba una potencia de 10.000 Kw.

La electricidad producida aquí llegaba hasta las minas y, en segundo término, hasta los núcleos poblacionales de Bellavista y El Valle.

En la actualidad es difícil tener una visión de conjunto de todos los edificios que incluía esta central térmica ya que a la ruina en que se hallan se suma el hecho de que la naturaleza ha ido adueñándose del lugar. Sin embargo, aún queda el enorme edificio principal ya sin techumbre y la colosal chimenea que puede verse desde la carretera de Nerva a Riotinto.

1 Comentario

  1. Muy importante e interesante iniciativa. Nos da a conocer lugares pictóricos culturales de nuestra comarca. Algo desconocido y olvidado… Merece la pena este trabajo. Seguir su trayectoria y poder incluso visitar todas estos lugares es es el objetivo común…

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