Emotivo homenaje a aviadores aliados de la 2ª Guerra Mundial sepultados en Huelva

En el 80 aniversario del derribo de su avión en la campiña onubense.

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J.A. de Mora. Aviadores aliados que descansan en la tierra de Huelva para la eternidad desde 1942. El capitán de Navío Bruce Legge, de la Marina Real Australiana, situaba este punto en el que nos encontrábamos como uno de los muchos donde yacen tantos hombres y mujeres que dieron su vida por la causa aliada en la Segunda Guerra Mundial.

Sargento Avern, de la Fuerza Aérea Australiana.

Estábamos, estamos, en Huelva, en una esquina del sur del mapa europeo y en una mañana soleada. Escogida por un grupo de súbditos de la Commonwealth para recordar a los sargentos Geoffrey Lennox Avern -inglés- y Philip Bernard Crossan -australiano-. Eran pilotos en 1942 de un avión Bristol Beaufighter Mk. VIc perteneciente al 236 escuadrón de la Royal Air Force.

Hace ochenta años habían despegado en Cornualles con destino a Oriente Medio y escala en Gibraltar. El destino quiso que al sobrevolar el espacio aéreo onubense baterías antiaéreas españolas lo derribaran. Fallecieron ambos en el acto e iniciaron su descanso eterno en Huelva, primero en Gibraleón y definitivamente en el Cementerio Británico -protestante- de la capital.

Sargento Crossan, de la RAF.

El capitán Legge ha sido uno de los intervinientes en el acto de homenaje que se ha brindado a los aviadores con motivo de ese 80 aniversario de su último vuelo. Legge es Agregado de Defensa de Australia en el Sur de Europa. Su homólogo, el también capitán de Navío Ian Clarke, de la Royal Navy y Agregado de Defensa en la Embajada Británica en España, pronunció posteriormente una oda en recuerdo de los militares homenajeados.

Una comitiva donde destacaban el colorido de los uniformes, de marinos y aviador, las banderas del Reino Unido y Australia; y la enseña de The Royal British Legión.

En un silencio emocionante que envolvía la paz del humilde cementerio y que embargaba las almas de los allí presentes, británicos, australianos y españoles, el marino australiano realizó un emotivo discurso.

Capitán de Navío Bruce Legge./ Foto: Emilio Romero.

Destacó la necesidad y justicia de que tantos abnegados combatientes fallecidos en extremos confines sean recordados, que se les haga de alguna forma renacer. En esos términos se expresa la poesía -Dame Mary Gilmore, 1918- que recitó:



No están muertos, ni siquiera rotos.

Solo su polvo ha regresado a la tierra;

Porque ellos, los esenciales, renacerán

cada vez que se hable de ellos

The Royal British Legión presente. /Foto: Emilio Romero.

Resaltó Legge el orgullo de los británicos y australianos por sus héroes de guerra, y el sentimiento de herencia sobre un espíritu especial legado por aquellos.

Todo empezó para llegar a esta emocionante conmemoración por la iniciativa de Chris Wright. Es un activo residente británico en el Algarve que forma parte de un grupo de personas que honra la memoria de los combatientes en la Segunda Guerra Mundial, en la demarcación algarvia de la citada The Royal British Legión.

Colocando la bandera británica./Foto: Emilio Romero.

Se enteró por la prensa de la existencia de las sepulturas de los aviadores en Huelva y la de la fecha del 80 aniversario que se avecinaba. Estableció contacto entonces con la ‘embajadora oficiosa‘ de Reino Unido en Huelva, Gladys Méndez Naylor.

Y hace un mes escaso se puso manos a la obra. Lo primero que hizo fue conformar un grupo de voluntarios para adecentar la zona del cementerio británico de Huelva en la que se encuentra la tumba de los dos aviadores.

Wright y el alcalde de Huelva junto a varios de los oficiales presentes en el acto./Foto: Emilio Romero.

Así lo hicieron y así mismo comunicó su iniciativa a distintas instituciones. Fruto de estas gestiones el acto ha contado con la presencia del alcalde de Huelva, Gabriel Cruz, y los concejales Francisco Baluffo y Daniel Mantero, responsables municipales de las delegaciones de Turismo y Cultura, respectivamente. Precisamente el Consistorio está tramitando unos fondos destinados a acondicionar el cementerio británico de Huelva, ahora en un estado lamentable.

Gladys Méndez se dirige a los presentes./Foto: Emilio Romero.

Los citados capitanes Legge y Clarke representaban a sus respectivos gobiernos nacionales. Estaban acompañados de varios oficiales de las agregadurías militares de sus embajadas en España. Chris Wright actuó como mantenedor del acto y venía acompañado por su señora y compañeros británicos del Algarve. El saludo de bienvenida le correspondió a él y la conducción del homenaje.

Consuelo Domínguez hace una ofrenda particular./Foto: Emilio Romero.

El alcalde de Huelva tuvo la oportunidad de agradecer la iniciativa y manifestar la cariñosa acogida que nuestra ciudad expresa a los miembros de la comunidad británica. Resaltó que los allí enterrados constituían un símbolo de la lucha por la libertad y merecían sin duda el homenaje también de la ciudadanía onubense.

Antes Gladys Mendez Naylor explicó a los visitantes algunos detalles de la historia británica en Huelva y del propio cementerio inglés. Resaltó, así mismo, el acierto y el esfuerzo de Chris Wright por dignificar este espacio del camposanto y conectarnos con el pasado, honrando la memoria de los aviadores.

El capitán de Navío Ian Clarke saluda tras su ofrenda./Foto: Emilio Romero.

Tras los discursos fueron depositadas varias ofrendas en la tumba de estos aviadores caídos en Huelva y se escuchó un toque de silencio de corneta. Fue interpretado por integrantes de la banda de cornetas y tambores Señor de la Humildad, de Huelva –Antonio Gómez y Juan José Beas-. Mas tarde, tras la marcha real española, los visitantes entonaron el ‘God Save the Queen’ y el ‘Advance Australia Fair’.

Además de los citados, varios españoles acompañaron a los promotores del homenaje y las instituciones representadas. Ana Clauss -descendiente de alemanes en Huelva-, Susana Entrena, Emilio Romero, Isaac Martín, Consuelo Domínguez, Luís Garcés, Ramón Fernández, Alberto Silva y Juan Conde, entre otros, compartieron sensaciones que expresaban a un tiempo humildad y grandeza.

Antonio Gómez hizo sonar la corneta./Foto: Emilio Romero.

Pero, sobre todo, el profundo respeto de los británicos a sus símbolos e historia. Su amor propio, una actitud admirable que debería en ciertas ocasiones considerarse como un modelo de comportamiento.

Humanidad, reconocimiento, respeto, memoria, historia y cultura: valores que por muchas razones deberíamos cultivar.

 

 

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