Pablo Martínez, un joven onubense que está cumpliendo con sus objetivos en Polonia

"Aunque ya lo supiera de antes, ahora tengo claro que Andalucía es el mejor sitio para vivir del mundo, y ser de Huelva es algo que me encanta decir cada vez que me preguntan".

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Rosa Brito. El onubense Pablo Martínez Saldaña, de 24 años, está trabajando en Capgemini, una consultora tecnológica multinacional, asesorando y atendiendo consultas de empresas clientes de Capgemini para el mercado hispano e inglés en Katowice, Polonia. Estudió en la Universidad de Sevilla el doble grado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas.

La idea de irse al extranjero surgió en mitad de la pandemia, mientras finalizaba sus estudios. Realmente no tenía claro si seguir estudiando un máster o buscar trabajo en una empresa para ganar experiencia en el entorno laboral. Siempre le ha gustado tener las cosas claras y seguras. Esta indecisión le llevo a plantearse la posibilidad de vivir en el extranjero. Una idea que le ayudaría a desarrollar diferentes facetas personales, profesionales y además mejorar su inglés. No lo dudó mucho. A los pocos días de pensarlo comenzó a buscar ofertas y oportunidades en varios países. Katowice fue el resultado.

– ¿Cómo es la ciudad en la que vives?

Katowice se encuentra en la provincia de Silesia, del sur de Polonia. Antiguamente, Katowice debía su riqueza a la minería, pero actualmente, es uno de los principales centros industriales y económicos de Polonia. Es por ello, que muchas empresas eligen este destino para desarrollar su actividad.

– ¿Cómo es vivir ahí? ¿Es muy diferente a España? ¿Y los habitantes?

La vida es parecida en algunos aspectos, no deja de ser un país europeo y las tradiciones no son extremadamente diferentes, pero en cuanto al clima sí que es distinto, y mucho. El tiempo aquí durante el invierno es muy frío y alrededor de las 16:00 comienza a anochecer.

Los habitantes, por el contrario, no son para nada fríos, me llevé una sorpresa al descubrir que la gente joven es muy amigable y simpática, aunque como en todos los sitios, siempre puedes encontrar gente más seca y cortante. Las personas más mayores únicamente saben hablar polaco, por lo que se hace más complicado el trato si no conoces bien el idioma. Ellos valoran mucho que sepas hablar su lengua, o que al menos lo intentes, pero si no, con inglés puedes desenvolverte, y más con los jóvenes.

– ¿Cuál es tu lugar favorito de allí?

En general, todos los parques y zonas verdes que tiene la ciudad. Suelen ser muy grandes y cuando nieva son aún más impresionantes. El hecho de dar un paseo y disfrutar de las vistas merece la pena.

– Cuéntanos alguna anécdota que te haya ocurrido durante tu estancia.

Estas navidades por temas de trabajo me resultó complicado ir a España, así que tuve que pasar el día de nochebuena y año nuevo en Polonia. Imaginaba que quedaría con algún extranjero que estuviese aquí y estuviese en la misma situación, pero mi amigo polaco Przemek (Los españoles le llamamos Chema) me invitó a su casa con su familia para pasar la nochebuena con ellos. Desde luego es una experiencia que nunca olvidaré, ya que me acogieron como uno más en la familia y hasta me dieron regalos por navidad esa noche, pudiendo vivir ese día tan especial como un polaco más.



– ¿Cuáles son los principales obstáculos que has tenido que superar en este tiempo?

Como dije antes, el clima es lo más duro para mí. No tanto el idioma, que, por suerte, conozco a varios españoles y mis amigos polacos o de otra parte del mundo, hablan muy bien inglés. Lo único quizá sea que los trámites burocráticos y administrativos pueden llegar a ser un poco tediosos, porque solamente están en el idioma local.

– ¿Cuál era tu nivel de idiomas cuando saliste de España?

Además del español, yo sabía inglés, aunque llevaba mucho tiempo sin practicarlo a fondo. Con 15 años obtuve el certificado B2 de Cambridge, pero con la entrada en la universidad, dejé un poco de lado el inglés, así que fue uno de los motivos principales por los que vine, y por suerte, tengo que usarlo todos los días en el trabajo y con amigos.

– ¿Cuál es tu balance de la experiencia?

De momento está siendo positivo, todos los objetivos que tenía en mente los estoy cumpliendo, y creo que nunca viene mal desprenderse de lo que uno está acostumbrado para ver más allá de lo que le rodea. Aun así, pienso que me queda mucho por descubrir y aprender.

– ¿Cuáles son tus planes?

Mi experiencia en Polonia estaba planteada para un periodo mínimo de un año, pero tampoco tiene fecha límite. Por ahora estoy cómodo aquí, y me gustaría seguir descubriendo más países y ciudades, tanto para visitar como para vivir. Mi plan principal es desarrollarme como persona y profesionalmente, sin necesidad de ataduras y haciendo en todo momento lo que crea mejor para mí. Quizá sea lo que más me guste de todo esto, la libertad para poder seguir el camino que más me guste y cada vez con metas más ambiciosas.

– ¿Piensas volver a Huelva en breve?

Sí, en febrero de 2022 volveré a Huelva por una semana que he cogido de vacaciones. Estoy deseando volver para ver cómo sigue todo.

– ¿Qué es lo que más echas de menos de tu tierra?

Echo de menos muchísimas cosas. Empezando por mi familia, mis padres, mi abuelo y mis tíos y primos, pero en especial a mi hermana; siguiendo por mis amigos, con los que sigo teniendo contacto por las redes y videollamadas; el clima también, echo mucho menos los días soleados y luminosos, la playa y los planes al sol en una terraza tomando tapas. Aunque ya lo supiera de antes, ahora tengo claro que Andalucía es el mejor sitio para vivir del mundo, y ser de Huelva es algo que me encanta decir cada vez que me preguntan.

– ¿Qué le dirías a los onubenses para que se animen a seguir tus pasos y vivan la experiencia de irse al extranjero?

Lo primero que les diría es que siempre hay tiempo para volver, pero quizá no para irse. Si te apetece vivir la experiencia y no tienes unas ataduras verdaderamente importantes, lo recomendaría al 100 %. Tengo claro que se aprende a ver todo de otro modo, a descubrir que existen muchas otras alternativas diferentes a la tuya, pero que son igual de interesantes y que no es necesario adaptarte al molde que sigue todo el mundo. En mi caso, que tan solo tengo 24 años, creo que existen muchas más ventajas que inconvenientes, y que quizás no vuelva a tener esta oportunidad. Así que, si tú, que lees esto o algún conocido tuyo tiene la inquietud de vivir en el extranjero, mi respuesta es rotunda, ¡hazlo!. Eso sí, nunca olvidando de donde vienes y cuáles son tus raíces.

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