El ‘Habana’, un trasatlántico que llegó Huelva cargado de historia en 1953

Partió de nuestro puerto un día como hoy, ocho de enero, tras cuatro llamativas jornadas atracado en el muelle de Levante. Había sido en su momento el buque más grande construido en España.

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RFB. El ‘Habana’ llegó a Huelva con los Reyes Magos de 1953, hace 69 años, y zarpó desde la capital onubense rumbo a Cartagena un día como hoy, ocho de enero. Traía carga y pasaje que venía de Estados Unidos, y tras una recalada en Casablanca había abordado nuestra ciudad.

El trasatlántico ‘Habana’ atracado en el Muelle de Levante de Huelva, el 8 de enero de 1953. / archivo autor.

En esa década la actividad portuaria de Huelva era importante pero no resultaba frecuente el atraque de buques que superasen las 14.000 toneladas de desplazamiento en el Muelle de Levante. El ‘Habana‘ ya era un barco veterano, en años y experiencia, y en Huelva resultó un acontecimiento. El hecho de ser la primera vez que tocara el puerto este legendario buque resultaba una noticia destacada.

Antes, en tiempos de la II República, nos había visitado el trasatlántico yugoslavo Kraljica Marija.

El ‘Habana’ experimento varias remodelaciones en su larga vida. / Tarjeta postal ilustrada.

Este, con 17.000 toneladas de desplazamiento, no llegó a atracar en el Muelle de Levante, fondeando en la Punta del Cebo. Ello podría indicarnos que el ‘Habana’ estaba en el límite de calado para amarrar en el interior del puerto.

En su estancia el Habana dejó un cargamento de ladrillos refractarios, equipamiento para la construcción de la Central Térmica -Punta del Sebo- que en 1961 inauguraría Sevillana y 10 toneladas de material para la Cía. de Rio Tinto. Entre la carga que contenían las bodegas del buque se encontraban unos autobuses con destino a Barcelona.

El veterano Habana arribó a Huelva con una tripulación de 104 marinos, propio de un buque mixto carga/pasaje de estas características. Si hubiese sido un carguero convencional esa cifra sería menor.

Deslizándose en la botadura. / Mundo gráfico.

Pero el Habana hubo un tiempo, en sus primeras singladuras, que estaba habilitado para llevar más de 2.000 pasajeros. Su condición de vapor correo trasatlántico de la máxima categoría en la marina mercante española se lucía en la ruta España-Cuba-México-New York.



Sin embargo, la elegante figura y la exquisita habilitación interior del barco no representaban una realidad colmada de parabienes. Su trayectoria fue azarosa y su devenir incierto. Resulta sorprendente que la nave consiguiese estar operativa casi sesenta años, con una vida tan plagada de incidentes.

Ya por primera vez a flote, en la ría bilbaína. / La Esfera.

Fue botado en 1920 en Bilbao, en los Astilleros de Sestao, con el nombre de ‘Alfonso XIII’. Los reyes de España presidieron el acto, que fue multitudinario.

Ya desde primera hora hubo señales de que la historia del buque no iba a ser anodina. Cuando estaba deslizándose en la grada, una maniobra que siempre comporta riesgo, de pronto se quedó parado, parando también la respiración de los técnicos del astillero.

Finalmente acabó de forma suave en el agua, mostrando un porte impresionante. Este momento histórico de la botadura había sido precedido de nada menos que seis años en el astillero desde que se había colocado la quilla. El estallido de la primera guerra mundial marcó de inmediato ese momento inicial.

Comedor de 1ª clase.

A los dos meses de la botadura, durante los trabajos de acondicionamiento final, la nave padeció un importante incendio, que pudo ser intencionado. A parte de las cuantiosas pérdidas la reparación y definitivo acondicionamiento retrasó hasta 1923 la entrega del buque a la Compañía Trasatlántica Española, bajo cuya enseña navegaría.

Salón de música de 2ª clase.

Por fin entregado a la compañía armadora, el ‘Habana’ -entonces ‘Alfonso XIII’- comenzó a cruzar el Atlántico como buque de línea. La características de lujo y confort se pueden apreciar en las fotografías. Bien es verdad que repartidos de forma desigual, pero en todo caso incluso en las clases más modestas se diferenciaba de la mayoría de los otros barcos españoles que hacían la travesía a las Américas.

Camarote de pasaje.

Entonces contaba con 245 plazas de 1ª clase, 82 de 2ª clase, 148 de 3ª clase y 1.589 emigrantes o tropa. El embarque se completaba con 245 tripulantes.

Reflejo de la historia de nuestro país, menos de una década más tarde, y a consecuencia de la instauración de la II República, el buque debió de cambiar de nombre por primera vez, pasando a llamarse como cuando llegó posteriormente a Huelva, vapor ‘Habana’.

Espectacular cubierta de paseo.

La naviera de alguna forma fue represaliada por sus especiales relaciones con la monarquía y las circunstancias cambiaron, perdiendo el contrato estatal de transporte correo.

No obstante el Habana siguió operativo. En 1935 un crucero a Londres en el ‘Habana’ costaba al cambio unos 2.000 euros de la actualidad, para un pasaje de primera clase. Poco después llega la guerra civil española y el barco es requisado por el gobierno vasco, enarbolando la bandera de la república española. Adquirió gran protagonismo en la historia, porque fue la nave que evacuó a los niños vascos que fueron al exilio.

Proa del buque repleta de niños vascos, en su éxodo de la guerra civil.

Además de ellos embarcaron mujeres, ancianos y discapacitados. Esta parte de la historia del ‘Habana’ fue muy intensa porque, aunque contó con la protección de la Navy británica, tenía que salvar la amenaza de la flota nacional que operaba en el Cantábrico. Fueron miles de niños que iniciaron una nueva vida teniendo como puente al barco del que hablamos.

Tras estos traslados el ‘Habana’ quedó en manos del gobierno francés hasta junio de 1939. Entonces fue devuelto a su propietaria, la Trasatlántica, que pretendía acondicionarlo de nuevo para volver a su ruta y desempeño tradicional. Sin embargo, en septiembre de ese año volvió a sufrir un incendio, parece que también intencionado. La nave quedó muy afectada y hubo que realizar una reconstrucción que lo derivó en buque de carga, saliendo de nuevo a navegar en 1942 pero solo para esta finalidad.

El buque arribó a Huelva procedente de Nueva York con escala en Casablanca.

Al finalizar la segunda guerra mundial recupera parcialmente su condición de buque de pasajeros, convirtiéndose en el ‘Habana’ que atracó en Huelva el 5 de enero de 1953. Ahora podía transportar a 12 pasajeros en primera clase y 102 en segunda. Con esta configuración, como decimos, llegó a Huelva, y aquí embarcó a un pasajero con destino a Cartagena.

Las vicisitudes del ‘Habana’ no quedaban en esta segunda reconfiguración. El buque estuvo navegando para la Trasatlántica hasta 1960, cuando en principio causó baja para ser desguazado, amarrándose en el puerto de Vigo para su teórico destino final.

Imagen de su etapa final, como buque-factoría ‘Galicia’.

No obstante en 1961 la compañía Pescanova se fija en el e idea una nueva funcionalidad, la de convertirlo en buque factoría donde procesar, congelar y transportar pesca de las flotas de caladeros lejanos. En febrero de 1962 recibe un remolque que lo lleva a El Ferrol para reconfigurarlo de nuevo.

Se renombra ‘Galicia’ e inicia su última etapa en septiembre de 1964. Se destina a caladeros del sur de África y con esa misión permanece hasta 1975 que definitivamente queda fuera de servicio a la espera de desguace. Este se produce en 1978, veinticinco años después de haber sido protagonista en Huelva, llegando cuando los Reyes Magos de Oriente de 1953.

 

 

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