Redacción. Hay varios pueblos de cuento en la Navidad onubense, pero uno de ellos, sin duda, es Castaño del Robledo. Y lo es durante todo el año pero de forma especial en estas fechas entrañables.

Sus vecinos se han ocupado de atribuirle aún más encanto con la decoración especial de sus calles, particularmente en la ‘plaza del pueblo’, en la plaza del Álamo. Es el centro neurálgico de la localidad donde se ubica su coqueto ayuntamiento, que para las fiestas también está engalanado.
Un enclave serrano que mantiene su esencia y que desde hace unos años, además, se viene decorando con elementos artísticos realizados en ganchillo. Arbol navideño, personajes y multitud de detalles realzan el atractivo de esta pequeña villa, que es un maravilloso cruce de caminos entre Jabugo, Santa Ana la Real, Alájar, Fuenteheridos y Galaroza.

El conjunto (histórico-artístico) de las casas de Castaño está declarado Bien de Interés Cultural. Tiene en proceso la declaración, así mismo, su imponente Iglesia Inacabada, una joya muy singular. Cuenta, además, con unos interesantes restos de la antigua plaza de toros, semi-cubierta entre la maleza.

Esta labor de decoración navideña, patrocinada por el ayuntamiento de la localidad causa verdadera impresión a los frecuentes visitantes de la sierra en estas fechas. La imagen de Castaño del Robledo esta Navidad se debe en gran medida a la labor destacada de Antonia Díaz, Dolores Tovar, Hilda Rodríguez, Aurora González, Francisca Sánchez, Elisa Terurel, Santiago Esteban y Manuel Esteban.
La idea de decorar el pueblo surgió hace seis años, de forma modesta. La intención era adornar unas farolas y al final se ha terminado ambientando las referencias principales de Castaño, transformándose en un atractivo más. Una ilusión añadida que ya tienen por estas fechas los habitantes del pueblo. Para el año que viene tienen pensado aumentar los espacios y los motivos de decoración navideña.


















