Cuando Huelva se postuló como provincia de Extremadura

La hipotética adhesión a la comunidad extremeña pudo producirse si no hubiera estallado la Guerra Civil de 1936.

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J.A. de Mora. Huelva, provincia de Extremadura, titular llamativo que tiene su explicación en una iniciativa que tuvo su espacio en la historia. Es obvia la condición andaluza de Huelva y sus gentes, lo que contraviene a la afirmación. Pero también es evidente que la continuidad política de Extremadura a través de Huelva consolidaría la condición de Huelva como natural salida al mar de aquella comunidad, algo sin duda estratégico para ambos territorios.

En Extremadura siempre se vio con simpatía esa hipotética posibilidad.

No es una cuestión social, precisamente por esa condición andaluza irrenunciable de nuestra cultura, como decimos es política. A algunos puede parecerle un disparate, a otros no tanto. También puede considerarse una llamada de atención ante el secular aislamiento de la provincia onubense. En términos de infraestructuras la barrera biológica de Doñana -tesoro que por fortuna aún sobrevive, y que lo haga siempre-y las deficiencias de vertebración hacía el norte buscando la vía de la Plata directamente han supuesto un corsé que la economía de Huelva ha padecido desde siempre. Y esa ha sido una de las razones que en tiempos condujo a la valoración de aquella posibilidad.

En las reuniones capitulares del antiguo ayuntamiento de la calle Puerto, a finales de la II República, la idea era clara: con Extremadura.

Ayer publicábamos una información sobre las mejoras de la línea Zafra-Huelva que se van a acometer. La fuente es el Club Ferroviario de Huelva y apunta a que se invertirán 50 millones de euros. Para acometer los arreglos habrá que paralizar la línea nada menos que diez meses.

Si hipotéticamente existiese ese vínculo político con Extremadura la línea, estratégica, muy posiblemente estaría operativa con la eficacia precisa desde hace mucho tiempo.

Y ya hay comentarios negativos que apuntan a que al cabo de diez meses lo que se producirá es el definitivo cierre de la línea.

En esto de Huelva como provincia extremeña hoy en día no se piensa. Si se hizo a principios del siglo XX y justo antes de la guerra civil del 36. En en el verano de 1902 tuvo lugar, durante un mes, una exposición onubo-extremeña en la que subyacía, más allá de sus objetivos meramente comerciales y directos, un interés por ahondar en una idea que algunos manejaban: una anexión a Extremadura en la esperanza de tener mayor peso específico, político y económico, que se tenía en el contexto andaluz.

El evento comenzaba justo al finalizar las Colombinas y se clausuraba coincidiendo con la feria en honor de la Virgen de la Cinta. Tuvo el aval del gobierno español y de la monarquía, y hubo un absoluto consenso entre las autoridades extremeñas y onubenses.



El análisis crítico a esta iniciativa de Huelva como provincia de Extremadura se sustentaba en que era impulsada por intereses particulares. Pero también, desde una perspectiva general, los intereses del Puerto de Huelva y, por tanto, del desarrollo global de la provincia, eran clave para muchos de sus adeptos.

La idea ahí quedó, pululando en la mente de onubenses de aquel tiempo. Por eso cuando en 1912 se estuvo debatiendo en las Cortes un proyecto de ley para mancomunidades en España -de naturaleza administrativa- el debate se abrió en Huelva sobre a qué marco pertenecer, al andaluz o al extremeño. En trasfondo estaban ciertos agravios percibidos procedentes de la metrópoli sevillana. La ley no salió adelante.

Y llegamos a 1936. Los meses de junio y julio fueron testigos del debate sobre el anteproyecto del Estatuto de Andalucía. En Huelva se produjo un posicionamiento contrario a formar parte de la Comunidad Andaluza, con la excepción de algunos cabildos, como los de Moguer, Lucena del Puerto, Isla Cristina, Higuera de la Sierra y Cala, que no estaban de acuerdo con la alternativa que se pretendía, que no era otra que formar parte de Extremadura. El gobierno municipal republicano de la capital onubense, de mayoría socialista, lo tenía claro: unión con Extremadura.

Lamentablemente, y no por esta razón, a las semanas del acuerdo municipal de posicionamiento pro-Extremadura en la capital, se iniciaba la contienda fraticida que oscureció la luz de nuestra tierra. Esa idea de la Huelva extremeña se disipó para siempre en el nuevo escenario.

Recientemente, en 2016, se hizo una campaña en redes sociales formulando la cuestión de Huelva como provincia de Extremadura, creándose un intenso debate y los periódicos extremeños dieron cierta cobertura al tema.

 

21 Comentarios

  1. La cenicienta de andalucia seguira siendo una pedania de la capital SEVILLA quieran o no los mu choqueros. A las pruebas me remito. Bloqueado todo aquello que pueda hacer que huelva despegue.

    • Seremos una pedanía de Sevilla como dices pero ten claro que para un Sevillano es más importante visitar la provincia onubense que para un onubense visitar la provincia sevillana. Nota aclaratoria: Matalascañas es provincia de Huelva

  2. Construyen un APEADERO para trenes en huelva y los politicos de uno y otro bando lo llaman estacion de ave mi pregunta es ¿que ave el gorrion o el mirlo negro? De verguenza suma y sigue.

  3. N-435 desdoble. Para cuando? Hoy no mañana…..
    Hospital materno infantil? Sentaros
    Museos? Ja ja ja.
    Autovia Huelva-Cadiz sin tener que pasar por SEVILLA la capital de huelva una deuda con 2 privincias. Y en pleno siglo XXI se puede soterrar un tramo de 25Km sin molestar al parque o preparque.

  4. Seguro que si perteneciesemos a Extremadura conseguiríamos más y Huelva sería mucho mejor de lo que es, aquí nos tienen abandonados en esta maravillosa esquinita

  5. Seremos una pedanía de Sevilla como dices pero no me cabe duda que a los sevillanos les hace más falta ir a la provincia de Huelva que a los onubenses ir a la provincia de Sevilla. Te dejo una nota aclaratoria: Matalascañas es provincia de Huelva.

    • Estoy contigo Daniel, en los cierres perimetrales que hemos tenido en la pandemia no he visto a ningún onubense loco xq nos deje ir al Ikea, ahora en cambio los sevillanos se turnaban x venir locos a las playas, pobrecitos decía yo a mi padre me

    • Estoy contigo Daniel, en los cierres perimetrales que hemos tenido en la pandemia no he visto a ningún onubense loco xq nos deje ir al Ikea, ahora en cambio los sevillanos se turnaban x venir locos a las playas, pobrecitos decía yo a mi padre

  6. Lo de algunos en Huelva alimentando esas ideas no tienen ni nombre ni remedio . Sí Huelva sufre ése abandono es por su propio victimismo y pasotismo. No por que Sevilla sea muy mala.¡Vale ya! Y lo peor , es que se llega al extremo de que aun no se tengan claro si es Andalucía o nó.¡Patético! Pueblo sin conocer y asumir su historia o raices mal irá siempre. Pues anda que menudo futuro tendría un eje ferroviario de Badajoz -Huelva , teniendo en cuenta el avance económico de la provincia pacense ¡Manda narices! .Vais de Guatemala a guatepeor. Seguid así con ése victimismo y llegareis muy lejos .

  7. Es una pena que los políticos no se den cuenta, que, tanto onubenses como gaditanos, necesitamos una carretera, autovía o lo que sea que comunique ambas provincias, tenemos mucho en común las dos provincias y ambas provincias serían muy beneficiadas, esto hace, que cada vez creamos menos en los políticos, tanto gaditanos como onubenses, pagamos nuestros impuestos como el resto del país.

  8. Mialmas. Tener en cuenta que la provincia de Sevilla no tiene playas ni vista al mar y que necesitan lavarse en nuestras aguas o de Cádiz, para refrescarense los ???.
    Mejor se juntarem a la provincia del Algarve portugués que quedar bajo de los del Torre del Oro.
    Saludos

  9. Los onubenses no deben olvidar que hasta 1833 fue territorio sevillano. Deben dar gracia a la emancipación otorgada por Javier de Burgos. Hasta esa fecha fue un terreno baldío de Sevilla.

  10. Es verdad es que el centralismo de Sevilla hace mucho daño a la provincia, pero yo creo que el abandono de Huelva proviene más de nosotros (su gente), que todo lo aguantamos, que de conspiraciones externas. Aquí todo se acepta con buena cara, aunque haga daño (que, casi siempre, lo hace), y así nos luce el pelo.

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