Marina Chaves Martínez, una psicóloga de vocación al mando de la formación e igualdad en CSIF

Actualmente es Responsable de Formación y Secretaria de Igualdad UP CSIF Huelva.

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Marina Chaves Martínez, Responsable de Formación y Secretaria de Igualdad UP CSIF Huelva.
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HBN. Hoy ponemos cara a una de las piezas clave de CSIF Huelva, ya que trabaja en dos departamentos clave para la sociedad, la formación y la igualdad. Se trata de Marina Chaves Martínez, Responsable de Formación y Secretaria de Igualdad UP CSIF Huelva.

Psicóloga de profesión y con más de una década de experiencia en el ámbito, trabajó tanto en una consulta de psicología como en varias asociaciones, especializándose finalmente en el ámbito de la igualdad y prevención de la violencia sexual y de género. Tras esta experiencia previa, daría el paso a la administración, más en concreto al Instituto Andaluz de la Mujer, en el que entró como personal laboral temporal en 2007, hasta que finalmente obtuvo plaza fija por oposición en 2019.

Es psicóloga de profesión y por vocación.

Entró en contacto con el mundo sindical a raíz de las visitas a su centro de trabajo de las personas delegadas de CSIF, con las que siempre contó para resolver todas las dudas e incidencias que le iban surgiendo, como trabajadora y como opositora. Se afilió al sindicato, y al cabo de unos años le propusieron ir en las listas como posible delegada sindical, saliendo elegida. Asegura que estar dentro de CSIF le ha dado otra perspectiva del mundo laboral, le ha ayudado a adquirir nuevos aprendizajes profesionales y personales. Para conocer mejor su experiencia y su trabajo, hablamos con Marina Chaves Martínez.

– ¿Cómo llegó a ser empleada pública? ¿Fue por vocación?
– Elegí una profesión, la psicología, muy vocacional. La vocación de ayuda a las demás personas y el ponerse en su lugar son la esencia de mi profesión, y se puede decir que son parte de mí. El poder prestar esa ayuda y asesoramiento a todas las personas, independientemente de su capacidad económica, como se hace en los servicios públicos, es a mi parecer un deber fundamental, que contribuye a crear una sociedad más justa.

– Cuéntenos un poco de su trayectoria profesional.
– Desde que finalicé mis estudios de psicología, he trabajado en distintos ámbitos, tanto por cuenta propia como ajena, así como en la Administración. He ejercido mi profesión en una consulta de psicología durante 13 años, que compaginaba con mi trabajo para varias asociaciones. Me fui especializando en el ámbito de la igualdad y prevención de la violencia sexual y de género, hasta que finalmente entré a trabajar en la Administración.

– ¿Qué es lo que más le motiva del trabajo en el sector público?
He desarrollado la mayor parte de mi vida laboral en el sector público en el Instituto Andaluz de la Mujer, en el que entré como personal laboral temporal en 2007, hasta que finalmente obtuve plaza fija por oposición en 2019.

Lo que más puedo destacar de mi trabajo allí es la implicación profesional de todas las compañeras y compañeros en la atención y ayuda a las usuarias de los servicios, a salvaguardar su vida, su integridad y sus derechos, y a colaborar para que puedan lograr una vida mejor. Como experiencias debo destacar las grandes lecciones que he aprendido de las mujeres a las que he atendido a lo largo de todos esos años: lecciones de superación de la adversidad, de fortaleza, valentía, lucha, sacrificio, generosidad, dignidad humana… que me han enriquecido como persona. La satisfacción de ver a las personas afrontar sus problemas, recuperarse y lograr cambiar su vida es para mí la mayor motivación de mi labor profesional, y compensa con creces todas las horas de trabajo duro, que han sido muchas.



Trabaja en dos importantes áreas: Formación e igualdad.

– ¿Qué destacaría de su profesión?
– Lo que más destacaría de mi profesión es la ayuda a otras personas como principal finalidad, y el aprendizaje permanente, tanto formativo como “de vida”. Ver tantas situaciones, muchas de ellas muy duras, y cómo las personas sacan fuerzas y utilizan los recursos a su alcance, propios o aprendidos, para afrontarlas. Es fundamental que todas las personas en dificultad tengan profesionales públicos a los que acudir, especializados, que puedan atenderles, ayudarles y acompañarles.

– ¿Cómo da el salto al mundo sindical?
– Entré en contacto con el mundo sindical a raíz de las visitas a mi centro de trabajo de las personas delegadas de CSIF, con las que siempre he podido contar para resolver todas las dudas e incidencias que me iban surgiendo, como trabajadora y como opositora. Me afilié al sindicato, y al cabo de unos años me propusieron ir en las listas como posible delegada sindical. Salí elegida y me convertí en delegada, y tiempo después tuve la suerte de que el sindicato me diera la oportunidad de trabajar en él. Estar dentro de CSIF me ha dado otra perspectiva del mundo laboral, me ha ayudado a adquirir nuevos aprendizajes, ajenos a la labor realizada hasta ese momento, y me ha dado la oportunidad de conocer a magníficos profesionales de distintos ámbitos y sectores, que hoy son mis compañeros y compañeras en nuestra sede, pero que provienen de mundos profesionales muy diferentes, de los que aprendo a diario.

– ¿Es muy diferente trabajar en el sindicato respecto a su trabajo anterior en el sector público?
– La principal diferencia es el contenido de mi labor diaria, ya que los asuntos a tratar son diferentes a los que atendía en la Administración. La principal similitud es que la ayuda sigue estando presente; se puede decir que el sindicato “ayuda a las personas que ayudan”; esto es, a esas personas que trabajan en primera línea. Les ayudamos salvaguardando sus derechos.

– ¿En qué consiste su labor en el sindicato?
– En el sindicato me ocupo de dos ámbitos: Formación e Igualdad. Como responsable de Formación, gestiono el campus virtual de CSIF Andalucía en mi provincia, y atiendo las incidencias del alumnado, así como oriento y asesoro sobre el funcionamiento del propio campus y la formación que contiene, así como de otros campus formativos de nuestro sindicato. Nuestra oferta es muy amplia, y va dirigida tanto a personas trabajadoras de distintos ámbitos del sector público, con los cursos de perfeccionamiento homologados, como a personas opositoras o que quieren acceder a bolsas de trabajo, con las clases online de oposiciones y los cursos de temáticas específicas de cada sector .

Con respecto a Igualdad, ocupo la Secretaría de Igualdad del sindicato en la Unión Provincial de Huelva. Formo parte de una red de Secretarías de Igualdad, a nivel tanto autonómico como nacional, que tenemos muchos proyectos para trabajar con las empresas y la Administración. Ejemplos de estos proyectos son el asesoramiento y negociación de la implantación de los planes de igualdad en las empresas, y la necesidad de creación de la figura del delegado/a sindical especializado en igualdad y contra la violencia de género.

– ¿Cómo se ayuda desde el sindicato a los trabajadores?
– Desde las funciones que ejerzo en el sindicato, la principal por mi parte es ayudar a las personas trabajadoras a que obtengan la formación más acorde a sus necesidades, y asistirles en todas las incidencias que les puedan surgir en nuestros campus, para poder solventarlas.

– ¿Qué es lo más gratificante de la labor de defensa de los trabajadores?
– Lo más gratificante es ver los pequeños y grandes logros que desde el sindicato se van consiguiendo para mejorar sus condiciones laborales, así como la pequeña contribución individual que pueda realizar para acercarlos a sus objetivos, formativos y de acceso, estabilidad o promoción laboral.

– Cuéntenos alguna experiencia de las vividas.
La experiencia que más me ha marcado, imagino que como a la mayoría, ha sido la pandemia. Desde el Departamento Autonómico de Formación, rápidamente se ofertaron cursos gratuitos para las personas afiliadas, durante la etapa del confinamiento, que tuvieron una respuesta masiva. Eso se tradujo en un volumen muy amplio de trabajo, pero a su vez gratificante, sintiendo que podía hacer algo útil y ayudar a otras personas en el logro de sus objetivos, dentro de una situación extrema de la nadie tenía el control, y que no sabíamos cómo iba a evolucionar.

También seguí con preocupación, junto con mis compañeras de las Secretarías de Igualdad de las demás provincias, el aumento de llamadas por violencia de género a los teléfonos de ayuda. Y por supuesto, más que nunca, se tomó conciencia de la importancia de la conciliación de la vida laboral y familiar.

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