Tatiana Batorova, la eslovaca que es más de Huelva que el choco

No sabe muy bien porqué pero ama profundamente a Huelva. La considera fijada a su corazón, al igual que el gran tatuaje con el Estadio Iberoamericano de Atletismo y sus coordenadas geográficas que luce en el brazo derecho.

0
292

J.A. de Mora. Llegó en 2017 por primera vez desde una pequeña ciudad que está a más de tres mil kilómetros de Huelva. Otro clima, otra cultura pero, al fin y al cabo, su hábitat natural, donde nació hace veintisiete años. En el interior de Eslovaquia, Prievidza es una bonita localidad con el tamaño de un tercio de la capital onubense. Sin embargo a Tatiana Batorova va a ser difícil ‘sacarla’ de Huelva.

Tatiana trabaja en el Servicio de Relaciones Internacionales de la Universidad de Huelva. / Foto: Edith.

Y eso que Eslovaquia para Tatiana es una tierra maravillosa de la que se siente orgullosa, a la que quiere, y donde residen sus padres y hermana. Como estudiante de grado de Traducción e Interpretación en Inglés y Español su espíritu inquieto le impulsó a desarrollar un erasmus. Dado que con el inglés estaba más familiarizada desde niña optó por venirse a España. Las posibilidades estaban en Badajoz o en Huelva. No dudó porque, además, la costa le tira de forma irresistible.

Nuestra protagonista es una onubense más, pero de elección. /Foto: Edith.

En Huelva los primeros meses lo pasó regular para adaptarse a esta inédita para ella realidad, a esta nueva lengua y hábitos. Como anécdota, en ese primer viaje cuando llegó a Madrid se sorprendió de la facilidad que tenía para entender a la gente con las que habló como los taxistas. Su sorpresa llegó al arribar al poco a Huelva y darle la impresión de que hablábamos, por el acento y el particular uso del léxico, en otro idioma.



En muy poco tiempo quedó fascinada, completamente enamorada de Huelva y su gente. De alguna forma sentía que nuestro carácter alegre, desenfadado y extravertido se parecía bastante al suyo, quizá un poco ‘bicho raro’ en su propia tierra.

Tanto fue así que le costó mucho volver a su casa al finalizar el erasmus. En su cabeza solo estaba la idea de regresar a Huelva. Lógicamente a los padres no le hacía mucha gracia, dada la distancia. En cualquier oportunidad trataban de disuadirla en su propósito.

Prievidza, su localidad natal.

Su padre, nos decía riéndose, le enseñaba noticias negativas -muy comunes, por cierto- que aparecían en la prensa de España y de Huelva para desanimarla. Esfuerzo baldío el de su progenitor. Hasta tal punto tenía fijación Tatiana que alargó un año la finalización de su master para tener la posibilidad de hacer un segundo erasmus -prácticas- en nuestra ciudad.

Y así Tatiana volvió a Huelva y aquí está, con la satisfacción e ilusión de quedarse entre nosotros. En estos momentos realiza sus prácticas en el Servicio de Relaciones Internacionales de la Universidad de Huelva, donde se encuentra muy a gusto, muy agradecida a su jefe, Juan José Boullosa, por el trato que le profesa.

Nos citamos con Tatiana en la Casita del Guarda del Barrio Obrero, cerca de donde vive. / Foto: Edith.

La charla con Tatiana es encantadora. A parte de su desbordante simpatía transmite las mejores vibraciones de buena gente. Y resulta conmovedor, siendo uno onubense y acostumbrado a tanta autocrítica destructiva, que esta chica de fuera hable tan bien de nosotros y de nuestra tierra.

Deportista nata, antes de estudiar en la Universidad de Matejbel, en su país, estuvo trabajando en un gimnasio. Al llegar a Huelva comenzó a relacionarse con deportistas en el Estadio Iberoamericano, con los que estableció unos lazos que forman parte de ese magnetismo que le une a Huelva. Practica ‘Entrenamiento Funcional‘, ‘Crossfitgames‘, donde incluso compite. Le encanta la vida nocturna y la relaciones con los demás.

Advierte que el misterio de su pasión por Huelva no responde, algo que si puede ser relativamente común, a ninguna relación sentimental concreta, sino que ama a la ciudad, a sus gentes en general.

En su brazo izquierdo tiene un tatuaje sobre Huelva. / Foto: Edith.

Como lugares especiales para ella en Huelva por supuesto el Estadio de Atletismo y el Muelle de Riotinto, que le parece increíble. Piensa que el corazón de la ciudad se encuentra en la Plaza de las Monjas y la Gran Vía. Y como playa particularmente le encanta El Portil, aunque va con más frecuencia a Punta Umbría, por el transporte.

Le encanta el pescado fresco, otro factor, y la inmensidad de horas de sol de las que gozamos a lo largo del año. Cuando llegó por primera vez, en un septiembre, no obstante, lo pasó regular porque se ‘asaba’ de calor. Ahora es el que necesita. Quedó sorprendida al comprobar en nuestra ciudad que la gente te atendía de inmediato si pretendías conversación o información sobre algo. La facilidad para integrarse por la receptividad de los onubenses le parece una gran virtud.

Rectorado de la Universidad de Matej Bel, donde estudió Tatiana.

Como aspectos que no le gustan tanto nos indica que el que hablemos tan alto y que la gente tire cosas al suelo en la calle. Pero eso, que sin duda es mejorable, no relativiza ni de lejos a todo aquello que le gusta y que se traduce en su incuestionable pasión por Huelva.

Prueba de ello es el tatuaje que se ha hecho en el brazo, con las coordenadas geográficas y el dibujo del Estadio Iberoamericano de Huelva.

La ilusión de Tatiana sería vivir en Huelva. / Foto: Edith.

Nos sorprende porque, como si fuera un taxista, se conoce el nombre de un montón de calles de Huelva. Parece mentira que con tan poco tiempo en esta ciudad la tenga tan interiorizada. Probablemente haya muchos nativos que no sepan tanto de ella como Tatiana.

Nos decía que cuando ha ido a Madrid, Sevilla u otras ciudades de España allí se sentía muy de Huelva, y con ganas enormes de regresar. Está claro que el factor ‘elección’ en el amor en muchos casos, como en este, puede ser determinante. Sin aspavientos, sin ánimo de presumir de ello pero satisfecha… Tatiana es más de Huelva que el choco.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here