Una investigación rescata la relación de los castillos de Sanlúcar de Guadiana o Ayamonte con los portugueses de Alcoutim y Castro Marim

El profesor Titular de Historia Medieval de la Universidad de Huelva, Juan Luis Carriazo, es el editor de esta obra, que acaba de publicarse con el título de 'Fortificaciones señoriales del suroeste ibérico. La huella documental'. Un interesante trabajo en el que participa un prestigioso equipo de investigadores, que ofrece nuevos datos de algunas de las fortalezas más emblemáticas de uno y otro lado del río Guadiana.

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El castillo de San Marcos en Sanlúcar de Guadiana, una joya patrimonial.
El Castillo de Aracena, una de las fortalezas de la provincia de Huelva.

M. P. D. La provincia de Huelva cuenta con más de una veintena de castillos que ponen de manifiesto la riqueza histórica de esta tierra, que puede presumir de contar con un patrimonio arquitectónico muy rico. Como ya se puso de manifiesto en el artículo publicado bajo el título de ‘Los castillos de Huelva, más de una veintena de fortalezas que han marcado el devenir de los pueblos onubenses’, Huelva es una auténtica joya cuando hablamos de este tipo de construcciones, que todavía continúa llamando la atención de todos aquellos que tienen la suerte de disfrutarlos.

Vista del Castillo de Sancho IV de Cortegana.

Desde luego, si hablamos de las fortificaciones onubenses, no podemos olvidar las situadas en la comarca de la Sierra, en la conocida como Banda Gallega, un cinturón defensivo ubicado al norte de la provincia, del que formaban parte los castillos de Cortegana, Aroche, Aracena, Cumbres Mayores, Encinasola, Cala y Santa Olalla del Cala. Todos ellos estaban destinados a hacer frente a los ataques procedentes de Portugal, al tiempo que permitieron la configuración de nuevas poblaciones en la comarca, donde también encontramos el Castillo de Almonaster la Real, sobre el que se construyó la Mezquita, el de Cumbres de San Bartolomé o el de Zufre. Un poco más al sur se edificaron los castillos de los Cabezos Colorados, en El Campillo, o el Castillo del Buitrón, en Zalamea la Real, entre otros.

Castillo de los Zúñiga en Cartaya.

Pero no sólo surgieron necesidades defensivas en el norte de la provincia, de ahí que se configuraran otros alcázares a lo largo de la frontera de la provincia de Huelva con el país vecino. Así, en el Andévalo surgen el Castillo de San Marcos de Sanlúcar del Guadiana, el Fuerte de San JerónimoAlfayat de la Peña, en Puebla de Guzmán, mientras que en la Costa se ubica el Castillo de Ayamonte, una antigua fortaleza que, aunque ha desaparecido, se encontraba en la zona del actual Parador de Ayamonte, el de Lepe o el Castillo de los Zúñiga en Cartaya. 



Castillo y Murallas de Niebla.

En el Condado y el Área Metropolitana encontramos construcciones tan destacadas, como el Castillo de Niebla o Castillo de los Guzmanes, el Castillo de Moguer, el Castillo de la Reina en La Palma del Condado, el Castillo del Alpízar en Paterna del Campo, el de Paymogo, el Castillo de Palos de la Frontera, el de Trigueros, el de Gibraleón o el de San Bartolomé de la Torre. Por último, en este breve recorrido, no podemos olvidar el Castillo de San Pedro de Huelva, un recinto medieval que se construyó sobre restos árabes, perteneciente a los Duques de Medina Sidonia.

Lateral de la Parroquia de San Pedro, donde se aprecian restos mudéjares.

Todas estas fortificaciones son elementos patrimoniales de un valor único, a pesar de que todavía existen muchos datos por descubrir, tal y como vienen demostrando los investigadores de la Universidad de Huelva (UHU), que continúan indagando en la historia de estos edificios que marcaron gran parte de la vida de la actual provincia de Huelva en la época medieval y moderna. Especialistas entre los que destaca el profesor Titular de Historia Medieval de la Universidad de Huelva, Juan Luis Carriazo, que, después de publicar numerosos libros y artículos de investigación sobre esta temática, acaba de lanzar, como editor, una nueva obra que cuenta con un enorme interés.

Portada del libro.

El libro lleva por título ‘Fortificaciones señoriales del suroeste ibérico. La huella documental’, una publicación que es fruto de un proyecto de investigación en el que se incorporan nuevos datos de los castillos onubenses, pero también portugueses. Un estudio en el que podemos encontrar artículos del propio Carriazo, así como de otros expertos en este ámbito, como sucede con Juan Aurelio Pérez Macías, Manuel Torres Toronjo, Olga Guerrero Chamero, Jesús de Haro Ordóñez, Elena Lobo Arteaga, José Antonio Linares Catela, Juan José Fondevilla Aparicio, María Asunción Díaz Zamorano, Isabel Vaz de Freitas, Alexandra Gradim, Fernando Cruz Isidoro, Manuel José de Lara Ródenas, Rubén Fernández Rentero, Jesús Hernández Sande, Enrique Infante Limón, Luis Miguel Correia y Catarina Almeida Marado.

El resultado es una obra que reúne artículos de enorme interés, como los referidos al puerto de Algalame, el palacio renacentista del marqués de Gibraleón, los trabajos arqueológicos llevados a cabo en el castillo bajomedieval de San Marcos, en Sanlúcar de Guadiana, Torrequemada y el castillo de Torres, la reconstrucción histórica del castillo de Ayamonte, Castro Marim en el siglo XVI, los diferentes usos dados al castillo de Alcoutim, un recorrido histórico por el castillo de Huelva, el sistema defensivo de la villa de Huelva, la situación del castillo de Niebla en el siglo XIX o la reconquista de los castillos de la orden de Santiago en el Algarve portugués. Como se puede comprobar, cuestiones más que relevantes, no sólo para la provincia, sino también para el Algarve portugués, lo que hace de esta nueva aportación histórica y patrimonial una propuesta con carácter fronterizo e internacional.

El profesor de Historia Medieval de la Universidad de Huelva, Juan Luis Carriazo.

Un libro del que nos habla en esta entrevista el propio Juan Luis Carriazo, que asegura que, aunque son muchos los datos que conocemos de los castillos onubenses, todavía queda mucho por saber, de ahí que este libro sea “un paso más, pero un paso importante, en el conocimiento de las fortificaciones señoriales de nuestra provincia y del sur de Portugal”. Sí, “cada vez sabemos más, pero quedan aún muchas cuestiones que aclarar, como la cronología de algunos edificios”, puntualiza.

Para el próximo sábado, día 15, proponen un recorrido entre Santa Ana y Almonaster.
Almonaster la Real.

-Juan Luis, acaba ver la luz la publicación ‘Fortificaciones señoriales del Suroeste ibérico,’ de la que usted es editor. ¿Qué destacaría de esta obra?
-El libro es el resultado de un proyecto de investigación que hemos desarrollado durante un año y medio, con la participación de veinte investigadores, tanto españoles como portugueses. Supone un paso más, pero un paso importante, en el conocimiento de las fortificaciones señoriales de nuestra provincia y del sur de Portugal. Hay que recordar que, a finales de la Edad Media, dos terceras partes de nuestra provincia estaban en manos de señores, mientras que el otro tercio eran tierras de realengo, incluidas fundamentalmente en el extenso término municipal de la ciudad de Sevilla (es el caso de la Sierra de Aracena y de Aroche). Los señoríos onubenses pertenecían sobre todo a nobles, aunque también hay ejemplos de señoríos eclesiásticos (Zalamea y Almonaster) e, incluso, de órdenes militares (Ayamonte, en un primer momento, o Arroyomolinos de León). El enfoque transfronterizo era fundamental para el proyecto, porque los tres señoríos principales del territorio onubense en época medieval y moderna tuvieron frontera con el país vecino. Me refiero al condado de Niebla, al señorío (luego marquesado) de Gibraleón y al señorío de Lepe y Ayamonte, que hace justo 500 años se convirtió en marquesado de Ayamonte, efemérides que se conmemora este año.

Castro Marim, con la imagen de su castillo al fondo.

No podemos entender los castillos de Sanlúcar de Guadiana o de Ayamonte sin estudiar, al mismo tiempo los de Alcoutim y Castro Marim, situados frente a ellos, al otro lado del río. Además, los caminos que atravesaban el territorio onubense llegaban a Portugal, desde donde venían personas y mercancías. Buena parte de las fortificaciones señoriales se construyeron para asegurar el control de estos caminos. Más cerca del presente, interesa también comparar las políticas de conservación y restauración monumental desarrolladas a lo largo del siglo XX a ambos lados del Guadiana. ¿Por qué hoy día Castro Marim conserva sus fortificaciones (y las puede rentabilizar cultural y turísticamente) y Ayamonte perdió su castillo para construir un Parador de Turismo?

Imagen del Castillo de Gibraleón.

-¿Cuáles son las principales aportaciones que se realizan en el libro?
-Se ofrecen en el libro trece estudios, realizados por dieciocho investigadores. El primero es un balance general sobre lo que se ha hecho y lo que queda por hacer sobre las fortificaciones señoriales onubenses y del Algarve portugués. El resto se agrupa en cuatro grandes bloques: las fortificaciones del señorío de Gibraleón, las de la frontera con Portugal, las de los territorios del linaje de Guzmán y un último apartado sobre la ruina y la recuperación de estas fortalezas.
Sobre el señorío de Gibraleón ya coordiné un libro que publicó la Diputación de Huelva en 2012 con el título de ‘Fortificaciones, guerra y frontera en el marquesado de Gibraleón’. Sin embargo, quedaban algunos aspectos importantes por tratar de manera más específica, que se abordan en la publicación actual. Uno de ellos es el estudio pormenorizado de los caminos del señorío, que ha permitido identificar los restos de una construcción que desde los años setenta se ha venido ubicando en distintos lugares: la casa de Algalame, un punto para el cobro de impuestos de tránsito. En el libro de 2012 no pudo abordarse el estudio del castillo de Gibraleón, por la prematura desaparición de Javier Rastrojo, excelente arqueólogo que iba a encargarse de ello. Esta nueva publicación ha permitido retomar la cuestión, pues en los últimos años se han desarrollado trabajos arqueológicos en la fortaleza. Se incluye también un estudio pormenorizado de las fases medievales del castillo de San Marcos, en Sanlúcar de Guadiana, uno de los más interesantes de la provincia.

Alcoutim, Portugal.
Alcoutim, Portugal.

Por lo que respecta a la frontera, hay trabajos dedicados tanto a la frontera terrestre, en especial a la presencia de la orden del Hospital en el territorio de la Contienda, como, sobre todo, a la frontera fluvial, donde se analizan de manera individualizada las fortificaciones de Ayamonte en Huelva y Castro Marim y Alcoutim en la orilla portuguesa del Guadiana. Estos últimos cuentan con testimonios iconográficos excepcionales, especialmente, las vistas y planos incluidos por Duarte de Armas en su ‘Livro das fortalezas’ a comienzos del siglo XVI.
Respecto a las fortificaciones construidas en el territorio señorial de los Guzmán, hemos seleccionado las de Sanlúcar de Barrameda y Huelva. En el primer caso salimos del territorio onubense, pero Sanlúcar era la capital señorial del linaje, por lo que constituye una referencia fundamental. En Huelva capital se estudian por separado el castillo que existió sobre el cabezo de San Pedro y las fortificaciones de época moderna construidas para proteger el acceso a la ciudad desde la ría.
Finalmente, el volumen se cierra confrontando la ruina del magnífico alcázar de Niebla durante el siglo XIX con la restauración de las fortificaciones portuguesas de Tavira, Cacela y Aljezur durante la dictadura de Salazar. El libro aporta muchas novedades sobre ejemplos concretos y muy significativos de fortificaciones señoriales que, en conjunto, constituyen un estudio ambicioso (por su carácter transfronterizo e interdisciplinar) de la fortificación señorial en un espacio de frontera.

Facultad de Humanidades de la UHU.

-¿Qué investigadores participan en este estudio?
-En el libro participan dieciocho investigadores. Cuatro somos profesores de la Universidad de Huelva, en distintas áreas de conocimiento: Juan Aurelio Pérez Macías (Arqueología), Mª Asunción Díaz Zamorano (Historia del Arte), Manuel José de Lara Ródenas (Historia Moderna) y yo mismo (Historia Medieval). Además hay dos investigadores del grupo de investigación dirigido por el profesor Pérez Macías: Jesús Hernández Sande y Rubén Fernández Rentero, grandes especialistas en el corso y la piratería en nuestras costas. Participan también cuatro investigadores portugueses: Isabel Vaz de Freitas (Universidade Portucalense Infante D. Henrique, de Oporto), Luís Miguel Correia (Universidade de Coimbra), Catarina Almeida Marado (Universidade do Algarve) y Alexandra Gradim (Câmara Municipal de Alcoutim). La profesora Vaz de Freitas es una importante medievalista, con gran experiencia en el estudio de los ámbitos fronterizos. El profesor Correia es profesor de Arquitectura en Coimbra y publicó un libro sobre la conservación y restauración de los castillos en Portugal que tiene ya dos ediciones. Catarina Marado está integrada en un prestigioso equipo de investigación de la Universidad de Coimbra, e imparte docencia en Faro. Alexandra Gradim es la arqueóloga municipal de Alcoutim, responsable del centro de interpretación de su castillo y la persona que mejor lo conoce.
El equipo del proyecto de investigación, y del libro, incorpora también a dos profesores de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla: Fernando Cruz Isidoro y Enrique Infante Limón. Fernando Cruz es el mayor especialista en el patrimonio monumental y artístico de Sanlúcar de Barrameda, y Enrique Infante, quien mejor conoce el urbanismo y la arquitectura medieval de Niebla, temas a los que dedicó una magnífica tesis doctoral hace algunos años. Hemos contado además con la participación inestimable de Juan José Fondevilla (Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía) y Manuel Torres Toronjo (Archivo de la Diputación de Huelva) y de cuatro arqueólogos que desarrollan su labor profesional al frente de tres empresas con amplísima experiencia en nuestra provincia y fuera de ella: Olga Guerrero (Ánfora Gestión Integral del Patrimonio), José Antonio Linares (Cota Cero GPH) y Jesús de Haro y Elena Lobo (Arqueovalia Patrimonio y Gestión Cultural S.L.).
Sin duda, el proyecto ha contado con un magnífico equipo, tanto por su reconocida experiencia investigadora, como por su carácter internacional y, sobre todo, transdisciplinar, con especialistas en Arqueología, Arquitectura, Historia Medieval, Historia Moderna e Historia del Arte, procedentes tanto del mundo universitario (de cinco universidades distintas) como de instituciones públicas y empresas privadas.

Portada de ‘Huelva, tierra de castillos’.

-Es usted un auténtico experto en las fortificaciones onubenses. ¿Cómo surge la idea de hacer este nuevo trabajo?
-En el año 2004 publiqué con un compañero de la Universidad de Huelva, el profesor José María Cuenca López, el libro ‘Huelva, tierra de castillos’, magníficamente editado por la Diputación de Huelva y con extraordinarias fotografías de Nicola Palmieri. Fue un encargo de Pepa Feria, cuya labor al frente del Servicio de Publicaciones de la Diputación fue extraordinaria y ha dejado un catálogo de libros fundamentales para el conocimiento de la historia y la cultura de la provincia de Huelva. Ahora bien, han pasado casi veinte años desde entonces y nuestro conocimiento no ha dejado de aumentar, gracias a los proyectos, investigaciones históricas e intervenciones arqueológicas desarrolladas en las dos últimas décadas. No hay que olvidar el impulso dado por la Delegación de Cultura al estudio de las fortificaciones onubenses (con Juan José Fondevilla al frente) a través, primero, del Plan de Arquitectura Defensiva de Andalucía  (PADA) y, más recientemente, de los proyectos FORTours. El proyecto del que surge este nuevo libro ha sido financiado por la convocatoria FEDER-Andalucía de 2018 y nos ha permitido avanzar de manera significativa en varios frentes, como ya he comentado.

Imagen de las ruinas del Castillo de Ayamonte, ya desaparecidas.

-¿Con qué mensaje le gustaría finalizar?
-En estos tiempos de incertidumbre que vivimos tenemos con frecuencia la sensación de que la pandemia, que tan duramente ha afectado al conjunto de la población mundial, ha cambiado irremediablemente nuestras vidas. Podemos llegar a pensar que el último año y medio ha sido un tiempo perdido o ralentizado. Es cierto que hemos tenido serias limitaciones de movimiento, que instituciones y negocios de todo tipo han tenido que cerrar temporalmente sus puertas, pero la investigación científica no se ha detenido. Yo diría que todo lo contrario. El libro que ahora se presenta se ha gestado y editado íntegramente durante la pandemia y expresa claramente el ánimo decidido de sus autores (y de sus posibles lectores) de seguir adelante.
Solo puedo dar las gracias a todos y cada uno de los participantes en el proyecto y en el libro, pues han tenido que desarrollar sus trabajos en un contexto marcado por las limitaciones impuestas por la pandemia. Y lo han hecho de manera excelente. Hemos contado también con un trabajo editorial impecable por parte de Ediciones de la Ergástula, editorial madrileña especializada en la publicación de estudios históricos y arqueológicos sobre la Edad Media, tanto española como europea. El diseño del libro y la calidad de las reproducciones (todas en color) han satisfecho con creces nuestras expectativas. Estoy seguro de que los lectores del libro lo valorarán. Este volumen es el número 10 de una colección en la que han aparecido trabajos de importantes equipos de investigación a nivel nacional e internacional, desde la Universidad Complutense de Madrid a la Sorbona de París. Ahora, Huelva y sus fortificaciones tienen también su hueco en este escaparate editorial.

Si quieres conocer más datos sobre los Castillos de Huelva, te invitamos a leer este artículo, publicado con anterioridad:

Los castillos de Huelva, más de una veintena de fortalezas que han marcado el devenir de los pueblos onubenses

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