'Onubenses por el Mundo'

El riotinteño Abel Díaz Castaño partió hacia Inglaterra en busca de oportunidades laborales

Este periodista especializado en comunicación corporativa y marketing digital, lleva ya tres años residiendo en la ciudad inglesa de Milton Keynes.

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Cristina Morales. No es un secreto que las oportunidades laborales para los jóvenes cualificados escasean en nuestro país. Y si hablamos de nuestra provincia, el cerco se cierra aún más y la necesidad de partir hacia otros lugares en busca de un futuro mejor aumenta. Esto es algo que vivió en sus carnes el ‘Onubense por el Mundo’ que hoy nos ocupa. Abel Díaz Castaño es un onubense de 29 años, natural de Minas de Riotinto, que lleva la comunicación en sus venas, convirtiéndose en el motor de gran parte de sus decisiones en la vida.

Todo comienza cuando con 18 años decide abandonar su pueblo natal para estudiar en la Universidad de Sevilla el recién estrenado Grado en Periodismo. Una formación que más adelante complementaría especializándose en comunicación corporativa y marketing digital. Después decide marchar a Barcelona dos años a estudiar un máster en Gestión de Contenidos Digitales, exprimiendo al máximo vivir en esa gran ciudad. Sin embargo, a pesar de que él mismo se considera “culo inquieto”, sintió añoranza por su familia y sus raíces y decidió volver a Riotinto.

Pero otra vez le acecharía la falta de oportunidades laborales. Consiguió trabajar dos meses en el Ayuntamiento de su pueblo en el Área de Cultura y después le saldría un trabajo temporal en una agencia de marketing digital en Cáceres, allá por la primavera de 2018. En verano, de nuevo en paro, trabajó en un restaurante de la zona para sacar algo de dinero y fue ahí cuando decidió hacer la maleta y emprender una nueva aventura en Reino Unido.

Hace ya tres años que reside en la ciudad inglesa de Milton Keynes, situada a unos 75 km al norte de Londres y a medio camino entre Cambridge y Oxford. Allí trabaja desde que llegó en Ikea, dónde ha ido creciendo sin olvidar su verdadera vocación: el mundo de la comunicación. Gran viajero, su afición por excelencia es la música, disciplina que conserva desde su feliz infancia en Riotinto, donde tocaba el clarinete en la Banda Municipal y la guitarra en el Conservatorio. Conozcamos más su aventura en primera persona.



– ¿Por qué decidiste irte fuera?
– En verano de 2018 estaba en un punto muerto en mi vida en el que no tenía claro qué hacer y me planteé mejorar mi inglés mucho más para acceder a más y mejores puestos de trabajo. En ese momento, mi amiga Sarai vivía en Milton Keynes trabajando en Ikea, me animó a venir a Inglaterra por la facilidad para encontrar trabajo. El hecho de tener un apoyo de confianza en otro país hizo que no me lo pensara mucho y en menos de un mes ya estaba volando hacia aquí.

– ¿Cuánto tiempo llevas fuera de España?
– Pues este mes cumplo los tres años en Inglaterra.

– ¿Dónde vives? ¿Cómo es esta ciudad?
La ciudad se llama Milton Keynes y está a unos 75 km al norte de Londres; también queda justo a medio camino entre Cambridge y Oxford, a una hora en coche de cada una. Es una ciudad muy particular porque fue diseñada en los años 50 para unir algunos pueblos de la zona y desahogar Londres. Desde los años 60 se han ido construyendo urbanizaciones muy integradas con la naturaleza hasta crear una ciudad de 200.000 habitantes como es ahora. Tiene muchísimos parques, bosques y caminos para que puedas ir a cualquier lado andando o en bicicleta, aunque las distancias son grandes y el coche es bastante necesario.

Pese a que no tiene mucha oferta de ocio, tiene el centro comercial más grande Europa y es la sede de grandes empresas como la oficina nacional de informática del Banco Santander o Red Bull Racing. Creo que es una ciudad pensada más para familias que para gente joven.

– ¿Cómo es vivir ahí? ¿Es muy diferente a España?
– Es absolutamente diferente a España, en parte por el tipo de ciudad. Aquí la gente vive en urbanizaciones y trabaja en las zonas de oficinas o polígonos, por lo que no hay apenas cafeterías o restaurantes en los barrios, ya que se aglutinan cerca de las zonas de trabajo y ocio. El tiempo tampoco acompaña para salir a dar un paseo por la calle por el frío y la lluvia que nos acompaña todo el año. Además de que las tiendas cierran a las 18.00 horas en su mayoría y las calles se vacían de gente.

El estilo de vida aquí es muy casero: del trabajo a casa a disfrutar de Netflix y cena a domicilio. Eso sí, la mayoría de viviendas son casas con jardín y a la gente le encanta hacer barbacoa en cuanto hace sol y calorcito. Diría que lo que más echo de menos es ver a gente por la calle, ver una ciudad viva, con bullicio. Y, por supuesto, la comida. Algo que intento suplir cocinando mucho y quedando lo máximo que puedo con mis amigos.

– ¿Cómo has vivido la pandemia?
– Imagino que con la misma preocupación que todo el mundo. A nivel laboral me sentí muy seguro, la economía aquí es muy fuerte e Ikea es una empresa con valores que ha tratado de protegernos lo mejor que ha podido. Aquí el confinamiento llegó casi dos semanas más tarde que en España, de un día para otro, y hasta el 1 de junio estuvo prácticamente todo cerrado.

En verano la situación era rara porque había aún sitios cerrados o con límites tanto de horarios como de aforo, pero íbamos tirando. En noviembre hicieron otro confinamiento de un mes para salvar la Navidad pero finalmente el 20 de diciembre hubo otro confinamiento cuya desescalada comenzó en abril y duró hasta junio. En estos meses al menos pudimos trabajar a puerta cerrada en Ikea.

Han sido meses muy duros psicológicamente por las altísimas cifras de positivos y muertes en Reino Unido, sumado a que la poca vida social que teníamos antes desapareció. Como casi todos los españoles, han sido las primeras navidades que no paso con mi familia. Por suerte me pude reunir con amigos y hacerlo más llevadero.

Actualmente hace más de año y medio que no veo a mi familia por las dificultades para volar. Mis padres intentaron venir el verano pasado cuando se relajaron las medidas en los aeropuertos pero, como cambian constantemente, tuvieron que cancelar el viaje una semana antes. Esa incertidumbre de normas que cambian cada pocas semanas hace que te ilusiones y te vuelvas a desilusionar constantemente. No ha ayudado mucho a sobrellevar la situación.

Viajé a España en junio pero fui a Tarrasa (Barcelona) para visitar a la familia de mi pareja. Tuvimos que gastar bastante dinero en test y perder días de trabajo, pero mereció la pena por disfrutar una semana. Afortunadamente, la vacunación avanza muy bien tanto en España como en Reino Unido y espero poder viajar a Huelva muy pronto.

– ¿Qué estás haciendo en estos momentos?
– Continúo trabajando en Ikea, acabo de moverme al departamento de Logística, en la parte administrativa y analítica, dando soporte a ventas manteniendo un nivel óptimo de mercancías para que los clientes tengan todo lo que necesitan. Y, por qué no decirlo, estoy explorando el mundillo de TikTok (enlace a mi perfil), donde quiero probar el contenido de humor y contar cosas sobre mi experiencia viviendo en Inglaterra.

– ¿Es tu primera estancia en el extranjero?
– Tan a largo plazo, sí. Aunque ya en 2016 estuve 2 meses haciendo un voluntariado en Rusia, en una experiencia muy intensa en la que aproveché para descubrir al máximo la cultura del país.

– ¿Cuál es tu balance de la experiencia por ahora?
– El balance es muy positivo en términos de estabilidad laboral, aprendizaje de inglés y como experiencia personal. Sin embargo, empiezo a estar algo cansado de este estilo de vida, de tener a la familia tan lejos y me pesa mucho el mal clima. Especialmente este año, que está siendo uno de los peores veranos en mucho tiempo y no puedo evitar que me afecte.

– ¿Te has marcado algún nuevo objetivo o reto?
– Mi reto principalmente es no desconectar del mundo del marketing digital para volver algún día a trabajar en ese campo. Me sigo formando en internet y estoy atento a las nuevas tendencias. En parte, esa es la razón por la que me he aventurado a abrirme una cuenta en TikTok, además de perder vergüenza delante de una cámara.

– ¿Qué piensa tu familia y amigos de tu aventura?
– Para mi familia siempre he sido un aventurero. Aunque tengo tres hermanos mayores, fui el primero en independizarme cuando me fui a Barcelona con 22 años. Soy un “culo inquieto”, he visitado 12 países y me apunto a todo lo que pueda. Supongo que ya se habrán acostumbrado.

– ¿Cuáles son tus planes futuros?
– Por ahora no tengo nada claro, por supuesto que me gustaría volver a España pero me gustaría irme al sur a un trabajo en el que pueda aplicar parte de lo que he aprendido aquí. No me gustaría irme a cualquier otra ciudad de paso porque soy consciente de lo difícil que es volver a empezar una y otra vez.

– ¿Piensas volver a España, a Huelva, en breve?
– Tristemente, no veo muchas oportunidades laborales en la provincia por lo que veo difícil volver, al menos a corto plazo. En el futuro ya se verá.

– ¿Qué es lo que más echas de menos de tu tierra?
– Aunque Inglaterra es un país muy verde, echo mucho de menos el rojo de las minas. Es un paisaje único que valoro mucho más desde que me fui. También echo de menos muchas cosas de la gastronomía como los pestiños, los roscos, el aguardiente, el lomo, el morcón…

– Para terminar: un mensaje a tus paisanos.
– Pues animo a todo el mundo a pasar más tiempo con la familia porque, en el momento que no puedes, es algo que se echa mucho de menos. Que cuiden a sus amigos y seres queridos porque uno nunca sabe cuándo dejará de verlos. Y, en cuanto la pandemia acabe, los animo a viajar, conocer mundo y valorar Huelva desde fuera.

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