El encanto de los cinco pueblos más pequeños de Huelva

Cumbres de Enmedio, Castaño del Robledo, Linares de la Sierra, Puerto Moral y Valdelarco conforman un verdadero tesoro patrimonial en nuestra provincia.

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RFB. Los cinco pueblos más pequeños de Huelva son de muy reducida dimensión poblacional, pero en paralelo son inmensos en atractivo para el visitante. Hay infinidad de criterios para optar en nuestra provincia por visitar lugares especiales, y este puede sorprendernos. Los aspectos antropológicos vinculados a su tamaño -en términos poblacionales- ya constituyen una razón que puede invitarnos a descubrir, si ya no lo hemos hecho, estos tesoros patrimoniales.

Enigmática iglesia inacabada de Castaño del Robledo.

Castaño del Robledo, Cumbres de Enmedio, Linares de la Sierra, Puerto Moral y Valdelarco son auténticas joyas que unos pocos vecinos felizmente nos mantienen. Entre los 51 habitantes de Cumbres y los 278 de Puerto Moral, el milenio de personas que residen en su conjunto suponen tan solo el 0,2 % de los comprovincianos onubenses.

Pero, como decimos, esa pequeñez va unida a su grandeza. Y se encuentran próximos entre sí. En una hipotética circunferencia que los englobase el radio sería menor de diez kilómetros.

Antigua plaza de Toros de Castaño. / Foto: José Luís Roldán.

Desplazarse por la carretera que lleva a Castaño del Robledo desde el cruce con la N-435 en si mismo ya supone un placer para los sentidos, sobre todo el visual y el auditivo. Es la plácida antesala a este pueblo verdaderamente singular. Su iglesia inacabada provoca todo el interés al menor de los curiosos. El comienzo de las obras de esta iglesia data de 1788, paralizándose tan solo dieciseis años después por discrepancias entre el ayuntamiento y el arzobispado sevillano. Llama la atención, además de su condición de inacabada, las grandes dimensiones, muy llamativas en relación al tamaño del pueblo.

Otra imagen del viejo coso de Castaño. / Foto: José Luís Roldán.

Declarado, como no podría ser de otra manera, monumento BIC, este templo es verdaderamente único y tiene una apasionante historia -y variados usos- con desenlace en la configuración actual. Un halo de misterio que comparte con la plaza de Toros de la localidad. Otra curiosidad muy especial.



El coso está al borde de la carretera. Un viario que para construirse precisamente tuvo que apropiarse de una reducida parte de la plaza taurina. Edificada a finales del siglo XIX, y fuera de uso desde 1959, llama la atención su ubicación, la disposición del propio terreno para su edificación y la fusión que con el tiempo se ha producido entre la naturaleza el los restos del irregular coliseo.

Panorámica a lo lejos de Castaño del Robledo.

Según la Agenda Taurina de Madrid de 1902 la plaza tenía cabida para 3.700 personas sentadas, cuando Castaño del Robledo contaba con menos de 1.500 habitantes.



Los atractivos culinarios de Castaño del Robledo -¡qué nombre más bonito!- son los propios del paraíso serrano de Aracena y Picos de Aroche. Las callejuelas del pueblo por si mismas merecen un paseo.

Iglesia San Pedro Cumbres de Enmedio.

Cumbres de Enmedio no solo es el término municipal de Huelva con menos población, sino que lo es del conjunto de la Comunidad Andaluza. Aun siendo tan pequeño, y quizá también por ello, Cumbres de Enmedio ofrece mucho atractivo. El edificio principal, también BIC, es la Iglesia de San Pedro, que data de alrededor de 1770. Ocupa el espacio de un templo anterior, devastado por el terremoto de Lisboa de 1755.

Cumbres de Enmedio.

Entre el resto de edificaciones, viviendas, hay varias centenarias y otras de la primera mitad del siglo XX, con una arquitectura popular con inspiración extremeña y portuguesa -chimeneas-, en el marco del movimiento regionalista. La historia de Cumbres de Enmedio va unida a la Trashumancia. Su origen se remonta a los primitivos pastores nómadas y alcanza su esplendor con el desarrollo de la Mesta castellana (organización ganadera y económica) en los siglos XV y XVI. Y son los senderos que la cruzan, enmarcados en dehesas centenarias, los que caracterizan a este histórico término.

Plaza de Linares de la Sierra.

En esa línea de espectaculares senderos se encuentra también Linares de la Sierra. Las panorámicas de este pueblo quizá sean de las más bonitas de la provincia de Huelva. Situado en un valle ‘escondido’, Linares combina el encanto de su entorno con su núcleo poblacional de 262 habitantes de una forma sorprendente. La configuración de sus estrechas y empinadas calles, el empedrado antiguo de las mismas, el blanco de sus fachadas y la antigüedad de la mayoría de sus edificios permite in situ que nos traslademos al pasado sin esfuerzo imaginativo. En particular, la Plaza de la Fuente evoca esencia y pura tradición serrana.

Vista de Linares de la Sierra.

También una inmensa iglesia barroca evolucionada al neoclásico, la de San Juan Bautista, corona el pueblo de Linares de la Sierra. En cualquier lugar que uno se ubique en la localidad siempre tendrá a la vista como mínimo la torre y lo común la mayor parte del impresionante templo. Se encuentra ubicada donde se supone estaba la ermita original del poblamiento. La agenda cultural y festiva de este enclave es sorprendente.

Imagen de la iglesia de Puerto Moral. / Foto: IAPH.

El ayuntamiento de Puerto Moral ha elegido para su web el eslogan ‘el camino que lleva a Belén’. Maravilloso camino que desemboca en la mágica obra que cada año implica a sus 278 habitantes para sorprender a los miles de visitantes que acuden en Navidad. Pero la atracción de este pueblo se extiende a todo el año. Llama la atención que básicamente son dos calles y tres líneas de casas las que configuran el pueblo. En forma de ‘s’ ambos te permiten llegar a la pequeña iglesia que domina la localidad.

Imagen del Belén Viviente de Puerto Moral.

En un entorno paradisiaco, Puerto del Moral tiene unos alrededores similares al resto de estos cinco pequeños pueblos. Naturaleza a borbotones, salud en el aire y fácil traslado en el tiempo a épocas pretéritas. Su iglesia, de San Pedro y San Pablo, es más antigua que las anteriores, situándose su construcción en el siglo XIV, incluso antes.

Entre su riqueza patrimonial se encuentran tres antiguos molinos de agua, situados en el Barranco de la Madrona, junto al pueblo.

Valdelarco.

Valdelarco es otro precioso pueblo ‘escondido’. Con solo 231 habitantes sorprende, como los anteriores, por sus calles estrechas, empinadas y empedradas como antaño. Coronado así mismo por una iglesia de dimensiones importantes, las rojizas tejas antiguas que protegen sus cubiertas a dos aguas se combinan con el blanco de sus fachadas para permitirnos sentir orgullo por el patrimonio de esta provincia.

Ese nombre tan bonito, Valdelarco, dicen que proviene de la existencia de un antiguo arco erigido en honor del emperador Trajano. La existencia de ruinas de una pequeña necrópolis del siglo VI a.C. confirma la antigüedad de este emplazamiento humano y la probable veracidad de ese origen toponímico. La advocación de ‘Divino Salvador del Mundo’ es la que titula a los dos edificios religiosos de la localidad, la iglesia y la ermita. Esta última, de reciente construcción, y situada en un impresionante entorno, con unas vistas espectaculares, alberga a su alrededor la Romería del Divino Salvador del Mundo. La iglesia muestra, al igual que la de Linares comentada antes, esa transición entre barroco y neoclásico, y resulta de la reconstrucción del antiguo templo derribado por el terremoto de 1755.

 

 

 

 

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