En la ilusión de recuperar los antiguos depósitos del Polvorín de Huelva

El joven arquitecto onubense Pablo Medina propone esta novedosa tesis en su trabajo final de carrera, defendido en la Universidad de Sevilla y alcanzando un sobresaliente.

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RFB. Los antiguos depósitos del Polvorín parece que no están. Pero si están, ahí, sus restos evocadores, misteriosos, testigos inmóviles de una historia intensa, esencial en el devenir de esta ciudad y su provincia.

Forman parte de un paisaje abandonado a su suerte muy lejano de sus tiempos de potente logística industrial y minera. Podríamos preguntar por ellos al común de los ciudadanos de Huelva. Y, aún acostumbrados a verlas, muy probablemente una gran mayoría no identificaría el uso anterior de lo que hoy son unas singulares ruinas. Pablo Medina Rivero preguntó por curiosidad a alguno de los ‘inquilinos’ actuales de ese espacio y se le respondió que eran ruinas romanas.

Edificaciones que permanecen de los antiguos depósitos.

La curiosidad de este recién graduado arquitecto, y su amor por la ciudad que le vio nacer, le invitaron a idear un tema para su trabajo de fin de grado verdaderamente inédito. La cuestión sería la viabilidad de recuperar estos elementos tan característicos de Huelva situados al borde de las carreteras que circunvalan el sureste de ciudad.



La denominación de Depósitos del Polvorín se basa en su ubicación. Antes que los depósitos hubo una fábrica de pólvora allí, próxima a las marismas. Los Depósitos del Polvorín son los antiguos depósitos de mineral de la Compañía de Río Tinto, que se encuentran en lo que hoy entendemos como zona de El Polvorín. Estos Depósitos configuraban una infraestructura básica para que operase con eficiencia el Muelle de Río Tinto, edificación más singular que atesora nuestra ciudad. La instalación permitía el ajuste del mineral de salida, y el carbón de entrada, al tráfico de mercantes en el muelle. Si no hubiesen existido se habrían producido parones en el trasiego de mineral.

Colage con antiguas imágenes de los depósitos.

El resultado de la iniciativa de este joven arquitecto ha sido un excelente trabajo de investigación. Se aprecia en él un gran esfuerzo y precisión, propia del desempeño al que la profesión elegida debe llevarle. Y, lo más interesante para la ciudad, una propuesta para engrandecer su patrimonio histórico, en este caso de naturaleza industrial.

Porque siempre dando vueltas para encontrar elementos identitarios que no se desvanezcan con el desarrollo urbanístico y el desarraigo demográfico. Y no caemos en que los tenemos a la vista. Con frecuencia somos incapaces de ponerlos en valor para que esta ciudad tenga un perfil atractivo en su evidente y necesaria diferenciación.

El trabajo de Medina ha supuesto una exhaustiva identificación, medición y descripción de los espacios.

Pablo si ha tenido sensibilidad para señalar un elemento muy característico y que, adecuadamente gestionado y sin excesivo coste económico, podría sumar para optar a esa corriente calificativa que siempre hemos defendido de que Huelva, también la capital, si es bella.

Pablo Medina ha documentado profusamente los antecedentes de sus conclusiones, realizando un repaso de la evolución urbana onubense e identificando los hitos edilicios industriales, que representan una parte muy importante de la historia de la ciudad en el último siglo y medio. El punto de partida ha sido la investigación sobre los ferrocarriles y la infraestructura capitalina del potente sector minero provincial.

Representación gráfica de la situación actual de los restos.

El crecimiento de la ciudad, liberada hoy de la antaño barrera sur derivada precisamente de las líneas ferroviarias, dan la oportunidad, según Medina, a la integración de esas referencias del pasado industrial como atractivos elementos patrimoniales de nuestra historia.

El arquitecto, analizando la tendencia de crecimiento que ha tenido Huelva hasta nuestros días, lanza la hipótesis de que ese crecimiento futuro se desarrolle precisamente en la zona de las marismas del Polvorín, hacía el sur, desde donde se encuentran los depósitos que le dan nombre.

Imagen actual mirando al norte desde la parte superior.

Las razones que le conducen a este planteamiento son las siguientes:

-Debido a su cercanía con el núcleo urbano y la actual zona de crecimiento, que le concedería la mayoría de servicios y equipamientos necesarios.

-La urbanización y construcción sobre marismas es algo que se ha visto ya en planes urbanísticos anteriores, por lo que cabría la posibilidad de que el terreno que ocupan las marismas del Polvorín sean catalogadas como suelo urbanizable en un futuro. Estas carecen de valor natural relevante por su cercanía a los antiguos y nuevos escenarios de la industria de Huelva, que han destrozado el ecosistema y naturaleza de la zona, y actualmente es lugar de convivencia de pequeños asentamientos chabolistas y escombreras.

Los restos de los antiguos depósitos son muy llamativos.

-Serviría como precedente para una futura colonización del frente fluvial del río Tinto, complementando así las previsiones actuales.

-La reconversión de la infraestructura de movilidad y transporte que se esta ejecutando la actual zona de expansión, ofrece la posibilidad de un nuevo salto de la barrera del ferrocarril del polo químico y la rotura del ultimo borde industrial.

En paralelo, el autor del trabajo fin de grado (TFG) reflexiona sobre la utilidad identitaria y patrimonial de conservar los restos de los Depósitos del Polvorín y ponerlos en valor. Cita al historiador Julio Valdeón, en el sentido de que ‘la historia de un pueblo es de todos sus habitantes y constituye el mejor soporte para saber hacia dónde se camina. Si ese pasado se vincula a testimonios materiales, a los bienes culturales y al patrimonio, la conciencia colectiva será mucho más fuerte‘. Esto parece una obviedad, pero casi siempre queda en el olvido.

Vista aérea de la situación actual de las ruinas.

Afirma Medina que los Depósitos, como todas las arquitecturas industriales de la etapa inglesa de Huelva, suponen una página de inmenso valor en el libro su historia. No obstante perder las referencias de su pasado equivale a borrar su camino, lo que favorece la desorientación y elimina cualquier sentimiento con estas arquitecturas.

Admite, sin embargo, que es bien conocida la dificultad que hay en encontrar un nuevo uso a un edificio que fue pensado y construido en circunstancias y requerimiento distintos. Y además, la tara añadida de desconocer cuales fueron precisamente estas, hacen muy improbable una recuperación del edificio.

Imagen antigua de las instalaciones en su apogeo de actividad.

No por cuestiones funcionales, no por cuestiones técnicas, ni económicas, tampoco políticas. La única cuestión de importancia y peso a la hora de decidir si rehabilitar una arquitectura o no es el sentimiento que pueda despertar en la gente.
Pero el sentimiento nace de la identidad histórica y cultural que hermana al edificio con una determinada comunidad, y éste existe solo si se conoce el edificio como parte de la historia contextual de esa determinada comunidad. En este aspecto los depósitos se encuentran en una situación crítica, pues su historia se encontraba ya casi perdida‘.

Imagen antigua del interior de uno de los depósitos.

Por eso el arquitecto entiende que su trabajo, como elemento de divulgación de los Depósitos, podría suponer un primer paso. Un punto de partida para de recordarlos como parte de la identidad onubense, lo que podría traducirse en un interés en preservarlos.

A partir de ese interés se puede plantear su viabilidad. Para el autor de la investigación el proyecto de recuperación de los depósitos parece perfectamente viable desde el punto de vista urbanístico. Se encuentra en el mismo margen heredero del borde industrial que lo unía con el muelle de Riotinto, por lo que no entorpecería el nuevo crecimiento.

Los depósitos eran una instalación neurálgica para la RTCL.

Es más, pertenecer a este eje, no es más que otra oportunidad para integrarlo con éxito en la ciudad. Bastaría con extender un paseo transitorio que uniera el muelle con la antigua estación de Huelva hasta llegar a los mismos depósitos. Se conectaría de esta forma las tres grandes estructuras ferroviarias de la época.

Coincidimos con Medina que viendo esa conexión del patrimonio desde una visión proyectual, no se hace sino abrir más puertas en favor de la rehabilitación de los viejos almacenes.

Zona que interpreta el autor del trabajo como de crecimiento urbano para Huelva.

Actualmente está sobre la mesa la rehabilitación de la estación de Huelva para reconvertirla
en un museo del ferrocarril. Pero se pregunta el joven arquitecto sobre el rendimiento que puede llegar a tener como espacio museístico un edificio tan pequeño y que va a albergar piezas tan grandes en tamaño como son las del ferrocarril.

Concluye en este sentido que si los depósitos se incluyesen en ese mencionado paseo, el museo podría no limitarse en la estación, y ocupar todo el antiguo espacio ferroviario. De esta forma la estación podría destinarse a la exposición de documentos y piezas de menores. Mientras, los depósitos y el parque podrían albergar piezas de mayor tamaño que no requieran de un espacio cerrado para su exposición.

Locomotoras que podrían formar parte del espacio expositivo.

Los depósitos, aprovechados de esta forma, no necesitarían ni siquiera de una restauración profunda, bastaría con una limpieza de su entorno eliminado todos los elementos posteriormente construidos, aplomarlos e incluirlos adecuadamente en el reinventado ‘‘paseo museo’’. Permitiría albergar entre sus bonitas ruinas los restos de la maquinaria móvil de la compañía. La posibilidad de ubicar las locomotoras que hoy aún yacen abandonadas en las cuencas de Riotinto, también serviría para sacarlas del olvido en el que se encuentran y evitar que se pierda otro eslabón de historia minera onubense.

 

 

 

 

 

2 Comentarios

  1. Como bien dices,, LA ILUSIÓN, de recuperar esa otra industria en el Polvorín (Matadero). Tuve la suerte de conocerla en funcionamiento y, pasear por unos de los pocos sitios asfaltados entre Eucaliptos en ese tiempo,, aquí, en nuestra destructiva y querida Huelva (lo digo por esos,, que nunca la han querido),, pero sí, la dirigieron desde sus poltronas mandatarias. Ese paseo asfaltado,, entre eucaliptos, que llegaba al mismisimo corazon de la fabrica y,, que en sus laterales derechos, estaban construidos unos envidiables chalet,, de los directivos en plena marisma, también destrozados como la fabrica. Sus dos grandes piscinas, comunicantes con compuertas al río y caseta motobombas. Esas grandes naves podían haber seguido como estaban, para recogidas de coches, cabalgatas y infinidad de cosas más,, pero no, dieron permiso para su demolición y,, ahí, está un Polvorín difícil ya de recuperar.

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