El onubense Adrados, viviendo en el corazón de la música y con la música en el corazón

Reside en Salzburgo, donde tiene el centro de su actividad profesional, aunque mantiene una estrecha relación con Huelva, como director artístico del Festival Internacional de Música de Cámara de Isla Cristina.

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J.A. de Mora. El corazón es el órgano vital por excelencia y las cosas cuando se hacen bien suele ser por que nacen del corazón. Enrique Adrados es un tenor, reconocido profesional de la música, que ha marcado siempre, dada su trayectoria, distancias con el conformismo. Eso suele ir aparejado a actuar por corazón, en la vida y en la profesión. De vocación musical, ha unido en esta precisamente la vida y la profesión. El magnetismo de una de las ciudades del globo musicales por excelencia, Salzburgo, acoge su domicilio permanente aunque, como la música, se mueve por el mundo. Y no pierde su referencia costera onubense, máxime por su responsabilidad clave en el Festival Internacional de Música de Cámara de Isla Cristina. Este indiscutible onubense por el mundo atiende amablemente a nuestras preguntas.

-¿Por qué naciste en Ayamonte y no en Viena, por ejemplo?

Ayamonte, la artística ciudad que vio nacer a Enrique Adrados.

-Desde luego que me hubiera gustado haber nacido en la Viena del siglo XVIII, pero también en París del XIX, sin embargo, estoy muy orgulloso de mis raíces onubenses y andaluzas.

-¿Por qué la música en tu vida? ¿antecedentes familiares? ¿en el entorno?



-La música ha estado presente de forma muy importante en mi vida en todo momento, y ya en mi adolescencia tenía claro que sería mi forma de vida y profesión. Siempre tuve curiosidad no solo por la parte artística, sino también en la organización de eventos musicales. En este sentido, he estado en los escenarios casi dos décadas para recalar de lleno en la gestión cultural.  Tener una visión holística y de conocimiento profundo de todas sus vertientes, esto es: tanto lo que ocurre en el escenario, como detrás del mismo. Lo considero fundamental para ser un buen gestor cultural.

-Provengo de una familia musical y que aman la música sin llegar a haber sido profesionales. Supongo que algo ha tenido que influir en mi toma de decisiones.

¿Cuál fue el momento crítico en tu educación? ¿Qué persona o personas te marcaron?

El Palacio Bauer, que acoge a la Escuela Superior de Música de Madrid.

-Mis estudios musicales me han llevado por varias ciudades y países. Terminé mis estudios de master en la Escuela Superior de Canto de Madrid, estudié pedagogía en la Universidad Complutense, y de ahí me trasladé a Salzburgo, Austria, donde me especialicé estudiando master y posgrado en la emblemática universidad Mozarteum. Más tarde realicé estudios de gestión cultural en la Universidad de Hamburgo en Alemania.

-Un momento decisivo en mis estudios fue sin duda el hecho de salir de España para continuar formándome, algo que recomiendo a cualquiera que desee dedicarse profesionalmente al mundo de la música.

-Hubo varios maestros durante mis estudios de los que aprendí mucho, y a nivel artístico siempre me fijé en los artistas del pasado como Beniamino Gigli, Tito Schipa, Alfredo Kraus, NikolaiGedda y Fritz Wunderlich, etc…

-¿Cómo se ve Huelva, Ayamonte, en la distancia?

-Se ve con nostalgia y siempre ganas de regresar.

-¿Y el covid-19?

-El Covid-19 de momento ha pasado de puntillas, y ni a mí ni a ningún miembro de mi familia nos ha afectado. Otra cosa son los efectos colaterales por las medidas adoptadas en todo el mundo para para tratar de frenar esta pandemia. La vida cultural se ha visto muy afectada y ha sido una de las mayores damnificadas junto a otros sectores como la hostelería y restauración. Recordemos que antes de la pandemia había más de 700.000 personas trabajando en el sector de la cultura, el 3,6% del total de los empleados en España.

Intérpretes en una de la ediciones del Festival Internacional de Música de Cámara de Isla Cristina.

-Háblanos del Festival Internacional de Isla. ¿Experiencia previa? ¿Horizonte? ¿Qué papel juegas como director artístico? ¿Qué sentido tiene un festival de esta naturaleza en Isla Cristina?

-El FIMIC nace hace 6 años con el propósito de llenar un enorme vacío cultural en la provincia de Huelva, y ofrecer a locales y turistas conciertos y otras actividades con artistas internacionales de reconocido prestigio. Es un proyecto organizado y gestionado sin ánimo de lucro a través de la Asociación Mundoarte, la cual presido.

-Estamos a pocas semanas del comienzo de una edición muy especial que tendrá lugar entre el 3 y el 8 de agosto. La que creemos que será el de la vuelta a la casi normalidad. Somos optimistas y estamos seguros que las circunstancias este verano serán más favorables que el pasado, que, aunque tampoco en esa ocasión pudo pararnos la Covid-19 y fuimos unos de los primeros festivales que pudieron llevarse a cabo de todo el territorio nacional, tuvo que ser una versión muy reducida respecto a la idea original.

-Trabajamos siempre muy ilusionados para ofrecer cada verano una programación de gran calidad y para ello es prácticamente necesario todo un año de preparación. Sobre todo, por poder contar con excelentes artistas, que suelen tener sus agendas muy apretadas. Estamos incluso trabajando ya en la edición del verano de 2022.

Adrados, como director artístico, desempeña una labor clave en el Festival de Isla Cristina.

-Mi papel como director artístico se centra sobre todo en crear una programación cada verano acorde a mi concepción artística, que después se desarrollará durante toda la duración del Festival. La elección de los programas y obras musicales, de los artistas, de las nuevas composiciones que cada año encargamos, de las exposiciones, charlas, clases magistrales, etc… Todo ello debe formar un concepto que el público debe experimentar.  No se trata de eventos aislados e inconexos, sino que haya un hilo conductor y un significado estructural que englobe todo el festival.

-Respecto a los artistas y conciertos de este año, deciros que acabamos de sacar la programación de la V edición. Invito a los lectores a que visiten nuestra web para que se informen pormenorizadamente de los eventos: www.festivalislacristina.com

-Este año los conciertos tienen un marcado carácter solidario y social, con 2 de los cinco conciertos a beneficio de entidades sociales locales.

-Siempre apostamos muy alto a nivel artístico y este año invitamos a artistas de reconocido prestigio como el Cuarteto Quiroga, quienes fueron Premio Nacional de Música en el 2018 y uno de los cuartetos líderes en el panorama internacional, que intervendrán en 2 conciertos.

Imagen de una edición anterior del Festival.

-Una parte importante del Festival es su grupo residente que denominamos Ensemble Ínsula. Se trata de invitar a solistas internacionales a quienes juntamos durante una semana para montar varios programas de concierto que luego presentamos en el escenario principal del Teatro Horacio Noguera de Isla Cristina. Este año 2 conciertos tendrán como protagonistas a ellos: el concierto inaugural llamado ¡Viva el clasicismo! con obras del periodo clásico de la música (Mozart, Haydn Beethoven). El segundo de estos conciertos será el día 5 de agosto, y estará dedicado a obras del periodo romántico, con obras de Chopin, Dvorak y el estreno absoluto de una obra de la compositora María José Arenas.

-El día 4 de agosto estará dedicado a los Jóvenes Talentos Andaluces, formato que venimos desarrollando desde el principio y con mucho éxito. Huelva y Andalucía es un hervidero de talento musical. Jóvenes que en muchas ocasiones están desarrollando sus carreras con enorme éxito en el extranjero, y nosotros les brindamos la oportunidad de ofrecer un concierto en su tierra. Este concierto será a beneficio del Comedor Social Manos Solidarias de Isla Cristina.

-El 7 de agosto contaremos con la colaboración especial del Cuarteto Quiroga en un evento de carácter social denominado Festival en el Barrio, donde llevamos la música a la barriada del Rocío en Isla Cristina, dentro del macro proyecto social ERACIS.

-Por último, el 8 de agosto el concierto de clausura tendrá como protagonista al Cuarteto Quiroga con un repertorio intrépido dedicado a la música del siglo XX.

-Isla Cristina siempre ha sido una ciudad muy musical, ubicada en plena costa y con una excelente infraestructura para poder acoger un festival de estas características. Isla Cristina nos abrió sus puertas para acoger el proyecto desde el principio.

Salzburgo. / Foto: sinmapa.com.

-¿Cómo es la vida en Salzburgo? ¿Y la tuya en particular?

-Salzburgo es una ciudad pequeña de en torno a 150.000 habitantes, muy integrada en la maravillosa naturaleza que la rodea. No se percibe el stress de las grandes urbes.

-Una ciudad que vive en gran medida del turismo cultural y de conciertos. Recordemos que en esta pequeña ciudad se celebran los centenarios Festivales de Salzburgo que acogen a los mejores músicos del planeta en cualquier momento del año. Esto unido a que el casco antiguo está declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco hace de esta ciudad muy atractiva culturalmente hablando.

-Desde aquí dirijo mi agencia de representación artística y organización de conciertos, en un entorno muy propicio para este tipo de empresa.

-¿El espíritu de Mozart pervive en la ciudad austriaca?

-Mozart inunda Salzburgo en todos los sentidos, y aparte de la enorme influencia en la vida cultural cotidiana, con museos, festivales, monumentos etc… con el genio de Salzburgo como protagonista, desde hace décadas se ha convertido también en toda una marca de merchandising con todo tipo de productos y servicios entorno a él, siendo el famoso bombón relleno Mozartkugeln (bolas de Mozart) la estrella de este enorme y lucrativo negocio.

-¿Y la música en el contexto de cambio del mundo hoy en día? ¿Hacia dónde va?

-En esta pandemia hemos podido comprobar todos que la cultura es vital y está inexorablemente unida al Ser Humano. Hemos podido sobrevivir sin muchos aspectos de nuestras formas de vida anterior, como podría ser salir a un restaurante a comer, pero escuchar música, leer, consumir cultura en la medida que podíamos, se ha visto notablemente incrementado en tiempos de confinamiento. Esto debería hacer reflexionar a las instituciones públicas y a la empresa privada. Apoyar a la cultura y en particular la música será siempre beneficioso para la sociedad y una forma de ayudar a transformarla hacia un mundo mejor.

-¿Cuándo vienes por Huelva?

-Por la organización del Festival es necesario estar con antelación, así que desde mitad de julio ya estaré por allí.

-¿Qué echas de menos de Huelva?

-Pues aparte de a la familia, sobre todo su gastronomía y su bondadoso clima.  Además, lo que realmente echo de menos de Huelva es que sea prácticamente la única capital de provincia andaluza que carezca de un calendario cultural anual que incluya artistas clásicos y de prestigio, y solo podamos disfrutar de ellos en muy contadas ocasiones.

-¿Qué has aprendido con el paso del tiempo?

-A respetar y tratar de ser empático con las personas. Eso es, intentar ponerse en el lugar de la otra persona en todo momento. Y que la música tiene el poder de transformar la sociedad.

-¿Cuáles son tus ilusiones, personales, profesionales?

-Me gustaría que poder acercar aún más a todo el mundo a la música clásica, la música con mayúsculas, la que nunca va a pasar de moda y que siempre será eterna. Creo fielmente en que, si todos escucháramos más música clásica y asistiéramos a más conciertos, este mundo sería mejor y más justo, al igual que si leyésemos más poesía. Son herramientas que mucho más necesarias de lo que creemos, que están marginadas en gran parte por intereses muchas veces espurios y porque no interesa. Un pueblo culto, instruido, sensible con el dolor ajeno y con capacidad de reflexión no forma parte de los intereses generales de esta sociedad. Pero solo hace falta observar los índices de calidad de vida por países, y comparar el consumo de cultura por parte de los mismos. Es directamente proporcional a la calidad de vida.

-Si tuvieras que dar un consejo a tus comprovincianos de nacimiento ¿qué les dirías?

-No me siento moralmente capacitado para aconsejar así de forma general a la población. Ni de Huelva ni de cualquier otro lugar. Sin embargo, supongo que el haber viajado tanto me ha otorgado poder observar algunas diferencias que yo considero podrían mejorarse. Se trata de algo estructural nada fácil de cambiar. Toda sociedad evolucionada y moderna debería tener, bajo mi opinión, al menos tres pilares en los que no escatimar: educación, arte (no vista como un entretenimiento sino como una necesidad humana para seguir mejorando), y respeto máximo por nuestro planeta. Huelva, Andalucía y España en general no sacan buenas notas en esto precisamente a nivel global.

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